1964 │ La Central Termoeléctrica, una obra significativa para la ciudad
Fue inaugurada el 31 de octubre de 1964, con la presencia del presidente Illia
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Este año se cumplirán 61 años de la inauguración de la Central Termoeléctrica, una obra significativa para la historia de la ciudad, que fue la concreción de un sueño de un grupo de hombres que aspiraba que Necochea se transformara en un centro generador de energía.
El sábado 31 de octubre arriba a la ciudad el presidente de la Nación, Arturo Illia, el gobernador Anselmo Marini, el embajador de Italia, conde Blasco Lanza D´Ajeta y altas autoridades nacionales y provinciales.
Fue una verdadera fiesta y motivo de orgullo para la comunidad necochense, el proyecto había comenzado en 1957, cuando bajo la tutela del entonces ministro de Obras Públicas bonaerense, Horacio Zubiri.
En agosto de 1959 se suscribió en la Municipalidad de Avellaneda el convenio para la instalación de la central entre el gobierno bonaerense y representantes de la empresa Ansaldo y miembros ejecutivos de ELMI, Dimas y Ormas.
El contrato se refería a la provisión y puesta en marcha de la futura central turbogeneradora con una capacidad inicial de 66 mil kilovatios.
Finalmente, en octubre de 1964 se inauguraba la Central Eléctrica Regional de la Dirección de Energía de la Provincia de Buenos Aires (DEBA).
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La provisión del servicio eléctrico en la ciudad tiene una vasta historia, y otro hecho significativo fue el nacimiento la Usina Popular Cooperativa, aunque antes se debe mencionar que, a comienzos del siglo 20, la Sociedad Anónima Molino Quequén, se propuso instalar una usina para atender la demanda local y, con proyecto del Ing. Carosio, puso en marcha el servicio. El modesto edificio de la usina estaba ubicado en 51 entre 56 y 58, y en sus comienzos las 45 lámparas del alumbrado público eran alimentadas por el dínamo de la nueva central, abandonando paulatinamente el uso del alcohol carburado para la iluminación de las calles.
El tendido de líneas fue en expansión y debieron repotenciar la planta, aunque los remezones de la Primera Guerra Mundial paralizaron las obras y luego la usina fue vendida a la Compañía de Electricidad Anglo-Argentina, que tras un año de estudios y reorganización incorporó este invalorable adelanto.
El 15 de abril de 1924 la vida de industriales y comerciantes sufrió un cambio sustancial, el servicio diurno podía usarse tanto para iluminación como para fuerza motriz, por lo que los motores nafteros a explosión en las industrias fueron desapareciendo. La vida económica de la ciudad se expande y en 1930 se inicia una nueva era en la distribución de energía: el sistema de corriente alterna remplaza al de corriente continua hasta llegar a contar con servicio de corriente eléctrica diurna, sin interrupciones.
Sin embargo, la disconformidad del vecindario por el precio del Kw había movilizado a un grupo de personas que conformaron una comisión provisoria pro Usina Popular.
El conflicto estaba declarado. Por un lado los fervientes propulsores de la incipiente cooperativa de capitales locales y por el otro una usina en actividad con un servicio, hasta entonces, monopolizado.
La Usina Popular Cooperativa, lleva el nombre de quien fuera uno de los más fervientes propulsores de la iniciativa: Sebastián de María. La primera convocatoria, efectuada el 14 de agosto de 1931. fue multitudinaria a tal punto que estaba prevista realizarse en la sala del Teatro París y tuvo que desarrollarse al aire libre, frente a este teatro.
La puja por la prestación del servicio eléctrico duró hasta la década siguiente, período en el que la Compañía de Electricidad soportó reclamos salariales de su personal, interrupciones del fluido por desperfectos que afectó a sus usuarios y comerciantes, lo que finalmente derivó en la unificación de la prestación, a cargo de la Usina Cooperativa.
A grandes rasgos esa es la historia del servicio eléctrico en nuestra ciudad, y a comienzos del 2000 se produjo otro hecho significativo, cuando entró en operaciones el parque de aerogeneradores Vientos de Necochea.
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