A 20 años del debut en la selección de vóley
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Frente a Italia, en el Luna Park, por la Liga Mundial. “Había superado muchas más presiones antes para poder llegar”, recordó el líbero que luego ese año sería titular en los Juegos Olímpicos
Siendo su primera presencia en la elite nacional, que se resignificó por todo lo que vendría después en su carrera, se cumplen 20 años del debut oficial de Pablo Meana en la Selección Argentina de vóleibol. Un partido en un escenario mítico que fue, al mismo tiempo, el cierre de un intenso proceso previo para poder llegar a ocupar el “novedoso” puesto de líbero y claro el inicio de un camino brillante que a los pocos meses lo llevaría a competir en los Juegos Olímpicos de Sidney. Y dos años después en un Mundial.
La noche más esperada fue nada menos que en el Luna Park de Buenos Aires, un viernes 2 de junio de 2000, recibiendo a Italia por el segundo weekend de la Liga Mundial. Para la estadística fue un triunfo por 3-1, con parciales de 24-26, 31-29, 25-21 y 25-23. El necochense ya había jugado algunos amistosos desde finales de 1999 en ese grupo que conducía técnicamente Carlos Getzelevich.
“Tres meses de locura”
En ese viaje al que llevan los recuerdos, hoy como reconocido entrenador, Pablo Meana compartió sobre aquellos días: “Ese partido no me lo olvido, Italia venía de salir campeón mundial. El Luna estaba lleno, explotaba. Nos costaba entrar y salir del estadio con el micro”. El equipo venía de perder en Canadá por la primera fecha de la Liga Mundial, aunque Pablo no había estado en ese viaje. Más allá del debut triunfal, puso rápidamente en contexto sus emociones. “Fueron tres meses de locura. En julio jugamos la última chance para entrar en los Juegos en Portugal y después los Juegos en agosto. Y el 20 de junio nació Alessandro mi hijo, entonces yo estaba en Serbia”.
Las presiones
Argentina perdería la revancha a las 24 horas con Italia y en el balance del grupo, que también compartió con Yugoslavia, finalmente no lograría clasificar a las finales. Pero como se dijo, para Pablo esa Liga Mundial significó mucho más. Debutar en la Selección, en un partido por los puntos, tenía su peso pero el necochense analizó que “después de ese partido fue dándose todo natural. Había superado muchas más presiones antes para poder llegar. Al principio, en la Selección, éramos cinco líberos y se fueron eliminando. Hasta que quedamos dos. Precisaba rendimiento en recepción esa selección y creo que la estabilicé. Había grandísimos jugadores”, agregó apuntando a ese grupo donde se codeaban en el vestuario Hugo Conte, Marcos Milinkovic y Javier Weber, por citar algunos.
A poco de cumplir 25 años por entonces, el surgido en Luz y Fuerza comenzaba a escribir una de las páginas más importantes de nuestro deporte. Se cumplen 20 años del inicio de ese camino celeste y blanco.///