A siete años de uno de los crímenes más siniestros
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En abril 2012 desapareció el joven Norberto Baio. Su cuerpo nunca fue hallado
Norberto Oscar Baio se despidió de sus padres alrededor de las 20.30 del sábado 14 de abril de 2012. Les dijo que tenía una cena con amigos y se llevó una docena de empanadas que su madre había preparado para compartir.
El chico de 22 años pensaba regresar a su casa de calle 53, porque dejó la medicación que tomaba para controlar su problema de epilepsia, pastillas que habitualmente llevaba cuando se ausentaba más horas de su departamento.
Saludó a sus familiares, tomó la bicicleta y emprendió viaje en dirección a la vivienda de sus amistades. Nadie podía pensar que un encuentro entre personas con las cuales se trataba desde hacía tiempo podía terminar en semejante tragedia.
El domingo 15, luego del mediodía y tras la ausencia en el almuerzo familiar, su padre comprobó que no estaba en la habitación del departamento que ocupaba y allí comenzó la incertidumbre y preocupación de sus allegados para saber cuál fue el paradero del joven.
El cuerpo de “Bebo” Baio jamás fue encontrado, pero el testimonio de una joven permitió reconstruir su asesinato a manos de al menos tres individuos que al año siguiente fueron condenados a prisión perpetua.
No obstante, los tres condenados no revelaron nunca que hicieron con el cuerpo de Baio, aunque existen siniestras versiones.
El caso Baio es uno de los más irracionales y macabros asesinatos ocurridos en la historia policial
Desaparecido
La investigación del caso determinó que Norberto Oscar Baio se fue de su casa rumbo a la vivienda de Mauricio Tótaro, alrededor de las 20.30 del sábado 14 de abril de 2012. En la vivienda de otro de los integrantes de la familia Tótaro participó de una cena con varias personas y después, ya durante la madrugada del domingo 15, fue brutalmente golpeado en el domicilio de avenida 91, entre calles 64 y 66, donde habitaba su amigo Mauricio.
Después de recibir una salvaje golpiza y heridas en distintas partes de su cuerpo, Norberto Oscar Baio fue trasladado en una moto hacia un descampado.
Existen siniestras versiones sobre la forma en la que los asesinos hicieron desaparecer el cuerpo del joven, sin embargo, no pudieron ser comprobadas, ya que nunca se encontraron restos del cadáver.
Por el crimen fueron culpados dos hermanos de Mauricio Tótaro: Carlos y Matías. Y un tercer individuo que contaba con antecedentes policiales por delitos contra la propiedad: Nahuel Falcón.
Finalmente, en noviembre de 2013, la Justicia condenó a la pena de prisión perpetua a Carlos y Matías Tótaro y a Nahuel Falcon.
Los tres fueron hallados penalmente responsables del delito de “homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, con ensañamiento y alevosía”.
A siete años del crimen, el cuerpo del joven continúa sin aparecer.