A 72 horas de un asalto en pleno centro, no hay pistas de los ladrones
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/08/b54aa606-a71c-42ce-96e5-2ccfe3a948f6.jpg)
“Hacé lo que quieras, porque no tengo plata”, respondió cuando lo amenazaban de muerte
A 72 años del violento asalto registrado en un departamento del microcentro, la víctima comentó ayer a Ecos Diarios que todavía no existe ninguna pista de los individuos que lo maniataron y lo golpearon.
Héctor Oscar García fue sorprendido en la noche del sábado luego de la cena, cuando estaba a punto de acostarse. Alguien tocó timbre y el hombre salió a atender, pensando que podía tratarse de alguna persona que venía a visitar a alguno de sus vecinos, ya que en el lugar hay ocho departamentos.
García dijo que quien había tocado era timbre era una mujer joven y cuando le preguntó que deseaba no escuchó lo que ella decía, por lo que decidió abrir la puerta. En ese momento dos individuos ingresaron corriendo al hall de la edificación ubicada en la calle 57 entre 62 y 64, en pleno centro de la ciudad.
Los dos hombres, uno corpulento y el otro más pequeño inmovilizaron a García y prácticamente lo llevaron en andas hacia su departamento.
Según explicó ayer García, lo amordazaron para que no gritara y también lo ataron de pies y manos.
El jubilado dijo que no pudo ver los rostros de los malvivientes, ya que llevaban los rostros semicubiertos por bufandas.
Señaló que lo tiraron al piso, donde permaneció inmovilizado. No pudo explicar cómo llegó la joven hasta su departamento, pero dijo que escuchó como los individuos la golpeaban y que también la maniataron y la dejaron parada detrás de él
Mientras el hombre más corpulento permanecía junto a García y lo golpeaba constantemente, exigiéndole que le dijera donde tenía guardado el dinero, el más pequeño de los individuos se dedicó a tirar todo al piso y a revolver todo el departamento.
Incertidumbre
“Querían plata y yo les decía que no tenía”, explicó García, que esta semana concurrió a la comisaría para realizar una ampliación de su denuncia al descubrir que le faltaban más cosas de las que había enumerado a la Policía en un primer momento.
“El que me ató y me pegaba era un chico joven, pero corpulento”, señaló el jubilado. “Uno revisaba y el otro me pegaba”.
“Fue un momento bravo. Porque no sabía lo que podía llegar a pasar”, dijo García que resistió golpes de puño y patadas en el piso.
“En un momento el que me pegaba me dijo: te voy a matar y yo le respondí: ‘hacé lo que quieras’. Yo estaba inmóvil ahí, ¿qué podía hacer?”, recordó el jubilado.
Afirmó que el más corpulento de los individuos repetía: “Te voy a matar, te voy a matar y me golpeaban la cabeza contra el piso”.
El robo se extendió durante un lapso impreciso de tiempo. Para García fue al menos una hora. Mientras él permanecía en el piso, la joven mujer que había tocado timbre permanecía parada junto al jubilado. “Con los brazos atados atrás”, precisó.
Fue la mujer quien en determinado momento le informó a García que los individuos se habían retirado.
El jubilado le pidió a la joven que lo ayudara y ella comenzó a desatarlo.
“Pero cuando me reincorporo, la chica ya no estaba más. Después me enteré de que se había ido al hotel a llamar a la Policía”, dijo García.
“La saqué barata, porque podrían haberme matado”, afirmó el jubilado.
Sin pistas
Héctor Oscar García dijo que no pudo aportar datos sobre los dos hombres que en la noche del sábado ingresaron a su departamento, ya que llevaban los rostros cubiertos.
Y señaló que a pesar de que el departamento se encuentra en pleno centro, los delincuentes tampoco quedaron registrados en ninguna cámara de seguridad.
La que sí quedó registrada fue la joven mujer cuando se dirigió al hotel que se encuentra a 20 metros del departamento para llamar por teléfono a la Policía.
La mujer, sobre la que los investigadores tienen sospechas, no volvió al departamento de García y el hombre no sabe si ella tenía alguna vinculación con los delincuentes.
Asegura que ella también fue golpeada y que la maniataron, pero no vio el momento en que los ladrones la arrastraron hasta el departamento de García.
En cuanto a los ladrones, tampoco pudo precisar si estaban armados. “Uno metió la mano en el bolsillo, como si tuvieran un arma, para intimidar, pero no vi que tuviera nada”, explicó el jubilado.
En cuanto al robo, detalló que le llevaron “un pistolón, un televisor de 14 pulgadas y muy poco dinero, porque la verdad no tenía”.