A Carlos B. Luna se lo tragó la tierra
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“A ocho días del brutal asalto que tuviera que soportar el matrimonio Depierro y que le costara la vida al conocido empresario, a raíz de los golpes y maltratos que sufriera, aún no ha sido aclarado”. Así encabezábamos una nota en nuestra edición del 12 de julio, la que se publicó, en forma no habitual, en primera página bajo el título “Una sociedad descreída”.
Hoy se cumplen tres meses de ese trágico hecho delictivo que conmocionó e indignó a la comunidad y, a raíz del silencio de la Justicia surge como evidencia que, a la fecha no hay avances en la investigación. Más allá de lo que hemos venido publicando, incluso con información recogida tras un diálogo de Ecos Diarios, con tres de los imputados en la causa en el mismo penal de Batan, donde se hallan con prisión preventiva.
Curiosamente, el principal sospechoso de haber sido el cabecilla de la banda que incursionó en el domicilio de la calle 67, aquí cabe señalar que estaba prófugo 45 días antes del homicidio y quien se le había escapado al personal policial, aún esposado, mientras era trasladado al hospital.
Según fuentes que pidieron reserva indicaron que, de los individuos vinculados al ambiente “pesado” que opera en Necochea y la Policía bien conoce, teniendo en cuenta el “modus operandi” uno de los que podría haber actuado en el resonante caso, sería Carlos B. Luna al azar y curiosamente prófugo, a quien entonces el fiscal Sirimarco, lo tiene bajo una tenaz sospecha.
Nos anticipábamos a decir “una sociedad descreída” a sólo ocho días del homicidio y resaltábamos incrédulamente que “aún no ha sido aclarado”. Han pasado noventa días y todo hace suponer que, como es habitual, común y corriente tras las investigaciones que suelen llevarse adelante, cuando los sucesos superan al fuero penal local, este será uno más que quedará, lamentablemente, en la impunidad; aun aceptando lo asegurado por el fiscal, porque lo único que cabe pensar es que a Luna, se lo tragó la tierra.