A casi 40 años de la demolición
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El Díaz Vélez fue el primer nosocomio de nuestra ciudad y fue tirado abajo en diciembre de 1979, como consecuencia del peligro de derrumbe
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Archivo
Ecos Diarios
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Hace 70 años, en 1949, una licitación efectuada por la Dirección de Arquitectura provincial anunció una obra de ampliación del Hospital Díaz Vélez por 791.707 pesos.
La ampliación del primer nosocomio de nuestra ciudad, que se encontraba ubicado donde en la actualidad funciona el Neuropsiquiátrico, comprendía un anexo para enfermos infecto contagiosos y fue adjudicada a la empresa constructora de Roco Tomagra.
Pero el 18 de diciembre de 1950 la Sociedad de Beneficencia decidió el abrupto cierre del nosocomio. Ese fue el último día de actividad.
Tras 29 años de abandono, en diciembre de 1979, el Hospital Díaz Vélez era demolido. “Libros desparramados por los pisos, pedazos de cimientos, restos de un pasado labrado en dolor y comprensión humana, ya poco y nada queda de aquello que fue fuente de salvación para muchos enfermos”.
El texto era parte de un artículo publicado hace casi cuatro décadas, el miércoles 26 de diciembre de 1979, en Ecos Diarios y hacía referencia a la demolición del viejo hospital.
“Este pedazo ya moribundo de la historia de nuestra ciudad ha sido condenado a la desaparición por el paso inexorable del tiempo, que lo ha llevado a una situación permanente de posible derrumbe, razón por la cual la Municipalidad de Necochea ha comenzado días atrás su demolición”, añadía el artículo.
Hasta principios de agosto de 1979 había funcionado en el viejo edificio del Hospital Díaz Vélez la Escuela Diferenciada Nº 502.
El edificio, que cayó bajo la piqueta a fines de 1979, había sido el primer hospital de nuestra ciudad y también uno de los más importantes de la región a principios del siglo XX.
La fundación
En 1893, por iniciativa de Mariana G. de la Moneda, se fundó en nuestra ciudad la benemérita institución denominada Sociedad Protectora de los Pobres.
“La comisión directiva del Hospital de Caridad –como rezaba la respectiva documentación- fundado en Necochea el 12 de mayo de 1895 por la Sociedad de Beneficencia protectora de los pobres, estaba integrada por la presidente Cruz P. de Murga; vice, María B. de Salcinés; tesorera, Purificación R. de Trilles; protesorera, Eustaquia D. de Olivera; inspectoras, Carmen M. de Moreno, Natalia G. de Fernández y Juana A. de Battioni; secretaria, Manuela I. Murga; prosecretaria, Estela ESpetal; vocales, Matilde L. de Dozo, Mariana E. de Canosa, Julia Uriarte, Rosa C. de Perijo y Ramona R. de Oribe. Padrinos: Margarita V. de Pieres y Emilio Castellano”.
La labor meritoria y silenciosa de la institución no sólo fue por parte de sus fundadores o sostenedores, también tuvieron parte integral en ello sus primeros empleados.
El 12 de septiembre de 1900 ingresaron como empleados del hospital José Escobar y Teresa Iguacel de Escobar, que casi cumplieron medio siglo en la institución y cooperaron silenciosamente en la gran obra humanitaria del primer establecimiento asistencial de la ciudad.
Ecónomo y administrador, José Escobar y sus descendientes pasaron casi toda su vida entre las viejas paredes del Hospital.
Eduardo Escobar, uno de sus hijos, es por antonomasia el poeta de la ciudad y su hermoso libro “Necochea, ciudad progresista y poética” una fuente de documentación histórica sobre los primeros pasos de la ciudad.
El nombre
El nombre de “General Díaz Vélez” fue impuesto por agradecimiento a las tierras donadas por Carlos Díaz Vélez, descendiente del prócer de la Independencia argentina –nieto del mismo-.
A la entrada del Hospital existió hasta los últimos años –ignorándose su posterior paradero- un busto de la dama que hizo muchísimo por la entidad: Cruz P. de Murga. Se alzaba sobre un pedestal su blanca y marmórea y una pequeña placa decía: “Hizo el bien por el bien mismo”.
Cuando Necochea cumplió 50 años, la Sociedad de Beneficencia Protectora de los Pobres era presidida por Manuela J. Murga de Rodríguez; vicepresidente, Margarita e. de Arana; tesorera Sara L. de Garré; protesorera Hermenegildo M. de Marttegu; secretaria Valeriana Setién; vocales inspectoras Joaquina L. de Vilela y Genoveva Pilón de Marine y actuaba como prosecretaria Haydée Moreno Murga.
La misma sociedad también tenía a su cargo la atención del Dispensario de Lactantes “Encarnación Hurtado de Bard” y se proponía llevar a término en esa época el Hogar de Ancianos, en construcción en el mismo perímetro.
También se pretendía llevar adelante la ampliación del Hospital con un subsidio de 50.000 pesos que había sido votado por el Congreso a iniciativa del ex diputado nacional doctor Leopoldo Bard.
Los médicos
En el primer año de servicios el hospital atendió siete enfermos y al siguiente nueve. Sin embargo, con el paso de los años se convirtió en el principal centro de salud de la localidad. En 1944, en plena actividad, alcanzó un récord de 2.221 enfermos internados y 25.927 por consultorios externos.
Los tres primeros médicos que prestaron servicios en el hospital fueron Fernando de la Moneda, primer director y también principal impulsor del nosocomio, Anselmo Ochoa y Alberto Nazarre. Estos tres médicos eran los únicos médicos radicados en Necochea. Luego llegaría el doctor Emilio Ferreyra.
Hacía 1937 el cuerpo médico lo formaban Carlos A. Acuña, como director y jefe de la sala general de mujeres; José García Landera, jefe de la maternidad y subdirector del Hospital; José Brun, jefe de la sala general de hombres; Francisco Mailland, garganta, nariz y oído; doctor Víctor Mercante, jefe de rayos; doctor Elizari Zabalza, enfermedades y operación de los ojos y el doctor Mauricio Serebrinski, odontólogo.
El consultorio externo era atendido por los doctores Carlos Acuña, Horacio Ayorolo, Juan Bilbao, Juan B. Flores, Néstor Montagnaro e Ismael Burdman. Masajista era la señora Zelmira Guzmán de Carinci.
Según los casos, concurrían también al hospital los doctores Emilio Ferreyra y Roberto Ramovecchi.