A contratiempo de la vida de los quequenenses
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La burocracia signó desde el inicio a la localidad de Quequén. Desde la época en que los vecinos loberenses impulsaron la creación de la cabecera en la desembocadura del río hasta que una empresa se propuso construir una gran ciudad que quedó sólo en los planos
Hasta 1988 Quequén no celebraba su aniversario, porque la localidad no tiene una fecha de fundación específica. Hasta entonces, algunos proponían que se impusiera como fecha fundacional del pueblo el 31 de diciembre, ya que en ese día de 1889 comenzó la venta de lotes del proyecto “Ciudad de Quequén”.
El proceso de revisionismo histórico que culminó con la imposición del 3 de agosto de 1854 dejó en evidencia la burocracia que siempre ha signado la vida de la localidad.
Entre la reunión de vecinos del partido de Lobería para pedir la creación de una ciudad cabecera del distrito en 1854 a la venta de los primeros terrenos en diciembre de 1889, pasó un cuarto de siglo y a pesar de que el pueblo comenzó a crecer, nunca se fundó oficialmente.
Este viernes se cumplieron 109 años del día de 1913 en que la Compañía Ciudad de Quequén presentó nuevos planos para el proyecto que pretendía llevar adelante desde hacía más de dos décadas.
Sin embargo, aquel proyecto de ciudad quedó en el olvido y si bien la localidad nunca se fundó, fueron los propios pobladores los que hicieron crecer a Quequén a pesar de todas las trabas burocráticas.
Vecinos fundadores
Entre los primeros vecinos de la localidad se contaba a Ezequiel Gil, establecido en 1879 con la casa de comercio “La Fundadora”, en la esquina de 560 y 519.
Otros pioneros fueron Paulino Ruiz, Bernardino Alonso, Carlos Sanota, Jorge Abásolo y Francisco Carrizo.
El 1º de agosto de 1882 llegó el primer tren de pasajeros a la estación Quequén. Fue su primer jefe de estación Lorenzo Revol y los pasajeros que venían a Necochea cruzaban el río por balsa.
El 2 de febrero de 1902 el obispo diocesano monseñor Juan N. Terreno bendijo la parroquia Nuestra Señora de la Merced, donada por la familia Guerrico.
El destacamento policial de Quequén fue creado en 1903, en mayo de 1911 fue elevado a subcomisaría, siendo Martín Benítez el primer oficial a cargo.
El primer hotel que tuvo Quequén se inauguró en 1895, con el nombre de Hotel Balneario, propiedad de Larraburu y Arana, el cual posteriormente pasó a llamarse Hotel Quequén.
El viejo edificio, ubicado en la zona portuaria, frente a una playa de estacionamiento de camiones, permanece como fiel reflejo de la historia de Quequén.
La primera escuela primaria de la localidad fue la Nº 12, inaugurada en octubre de 1890, gracias a la labor del vecino José Paz y Lema, comerciante que prestó una de sus propiedades para que funcione la escuela.
El 24 de septiembre de 1918 fue inaugurada la plaza Hipólito Yrigoyen, en ocasión de las fiestas patronales. En diciembre de 1922 visitó Quequén el presidente de la Nación, Marcelino T. de Alvear, para inaugurar el ramal ferroviario entre la estación Quequén y el puerto.
Una de las instituciones más antiguas de la ciudad es la Unión Vecinal de Fomento de Quequén, fundada el 11 de marzo de 1933 por iniciativa del escribano de marina Manuel Celise. Ese mismo día comenzaron a funcionar los consultorios gratuitos, aún en actividad.
Perdido en el tiempo
Si bien esos datos puntuales sobre la historia de Quequén demuestran que la población ya existía a finales del siglo XIX, nunca se fundó oficialmente.
A falta de una fecha que permitiera celebrar el aniversario de la localidad, se inició una investigación para recuperar datos de los pioneros.
Así, finalmente un grupo de vecinos de Quequén decidió celebrar la fundación de la localidad cada 3 de agosto.
Con esa conmemoración se recordaba una reunión realizada en 1854 en el paraje La Ballenera en la que se habló por primera vez de levantar un nuevo pueblo a orillas del Río Quequén.
Hasta entonces, Quequén no tenía fecha de fundación y muchos proponían que se celebrara el 31 de diciembre, ya que ese día de 1889 se habían comenzado a vender los lotes para levantar la futura población.
Existen pocos registros históricos de aquellos casi 35 años transcurridos entre aquella reunión de vecinos en La Ballenera y la venta de los lotes en 1889, pero de acuerdo con algunos historiadores no se trataba de un proyecto de ciudad común. Se soñaba con una “gran ciudad y puerto”.
El plano original de la ciudad incluía nada menos que 13 plazas, un parque público, hipódromo y una estación ferroviaria.
El proyecto pertenecía a la compañía “Ciudad de Quequén” y el trazado correspondía al agrimensor Eugenio Moy. Según una nota presentada por el representante legal de la firma, Alfredo Meabe, al Poder Ejecutivo provincial el 19 de julio de 1889, el objetivo de empresa era levantar una ciudad con «todas las comodidades necesarias tales como la pavimentación, iluminación, mercados, una red completa de tramways, aguas corrientes y teléfono».
La compañía tenía como presidente a Hugo A. Bunge y su principal accionista era Manuel J. Guerrico, propietario de las tierras donde se efectuaría la urbanización.
Cuatro mil habitantes
Según los datos recogidos por Gómez Crespo en su libro “El litoral sudeste bonaerense”, el 23 de diciembre de 1913 se aprobaron los nuevos planos presentados, pero el replanteo definitivo no se concretó, aunque el pueblo existía ya como un hecho constituido.
En 1914, el pueblo tenía una población de más de 4.000 habitantes, un edificio municipal y otro de la Subprefectura, ambos de dos pisos, un gran hotel, una hermosa rambla, bares, confiterías y numerosos comercios, algunos muy importantes como los almacenes de ramos generales ‘La Euskalduna’, de Bilbao y Jaca, ‘La Fundadora’, de Ezequiel Gil, y ‘El Fundador’, de Baltasar Herrera.
Entre los chalets, se destacaban los de Guerrico, Carballido, Pueyrredón, Carreras, González, Segura, Méndez y Bence. El sueño de la Compañía Ciudad de Quequén comenzó a disolverse en julio de 1932, cuando fue declarada la caducidad del expediente por el motivo antes mencionado.
«En 1934 el ingeniero civil Daniel C. Gowland realizó por fin el replanteo de la ciudad, que fue aprobado por el Gobierno provincial el 31 de marzo de 1938», concluyó Gómez Crespo.///