A diez años del momento en que la solidaridad aminoró el dolor y el desastre
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La inundación de La Plata y el fuerte temporal en Necochea desataron el lado más compasivo de la comunidad
Hace diez años, en las páginas de Ecos Diarios se vio reflejada la tragedia, la pérdida de decenas de vidas, la desesperación, la tristeza y también las graves consecuencias económicas que sufrieron miles de familias en La Plata, durante los primeros días de abril del 2013, cuando una inundación hizo que muchas personas perdieran todo y que, hasta el día de hoy, les siga causando temor escuchar la lluvia en las noches.
En Necochea y Quequén, el panorama era menos grave, pero el fuerte temporal también había anegado calles, Defensa Civil tuvo que acudir a 18 viviendas y tuvieron que acercar frazadas, colchones y ropa debido a que se habían mojado las pertenencias de los moradores por filtraciones en los techos o a causa de los terrenos bajos.
El día 3 de abril, se publicaba en Ecos Diarios que había al menos 8 muertos durante el temporal en Capital Federal y el Conurbano bonaerense, que la lluvia había comenzado en la madrugada y que no había parado hasta la tarde, dejando como saldo cientos de personas evacuadas y viviendas inundadas.
Ya para el día 5 de abril llegaban a 51 los muertos en La Plata y, además, había más de 700 evacuados por la crecida del río Matanza, porque las lluvias en Marcos Paz y Cañuelas habían provocado la suba.
Un año antes, el 4 de abril de 2012, un temporal de viento, lluvia y granizo había causado la muerte de otras 16 personas en el área metropolitana. Para la misma fecha, en 1993 habían sido evacuadas unas 3.000 personas en la ciudad de Buenos Aires y otros lugares de la Provincia por el desborde del Río de la Plata.
Necochea en camino
Todos los medios hablaban de esto, era el tema que conmovía al país y la solidaridad en nuestra ciudad no se hizo esperar, siendo uno de los movimientos solidarios más grandes de la historia de Necochea y Quequén.
En la “Carpa de la Esperanza”, nombre que se le dio a un espacio que se montó en Quequén, como así también en la Municipalidad de Necochea, en los centros de salud, sindicatos, asociaciones civiles, el Correo y sedes de agrupaciones políticas se recibían donaciones de todo tipo.
Para el 6 de abril, ya se había preparado una batea con más de 1.300 litros de agua potable que partió desde el sindicato de Luz y Fuerza y un camión con colchones, frazadas y alimentos para donar, partiendo éste desde la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad. Además, desde la carpa de Quequén, habían partido un camión y un colectivo cargado con donaciones de todo tipo, luego de recolectarlas durante dos días, bajo la organización de la asociación civil Quequén Libre y la asociación de Fomento Estación Quequén.
Otro camión se llenó bajo la coordinación de la Agrupación Necochea 4×4, y se hizo un gran acopio en la Escuela Nº 12 donde colaboraron varias entidades.
Experiencias personales
Más allá de las donaciones, hubo muchos necochenses que estaban en ese momento en La Plata y sufrieron las consecuencias del temporal.
En notas realizadas días posteriores en Ecos Diarios, el necochense Guillermo Estela contaba que el agua les tapó el auto y dijo que lo que vivió fue “terrible”, cuando había viajado a La Plata para llevar a su hija Romina, que cursaba allí una carrera universitaria. Su hija vivía en el séptimo piso de un edificio cercano a la Catedral, desde donde vieron toda la tormenta pero, al bajar a guardar el equipaje para volverse a Necochea, se encontraron con su auto, un Chevrolet Corsa 2011, con agua hasta las puertas, por lo que era imposible abrirlas. “No sé por qué bendita razón el auto nuestro quedó donde lo estacioné, pues a metros había vehículos uno arriba del otro, como si una mano gigante los hubiera amontonado”, contó.
Por otro lado, Florencia Ciotti, que estudiaba en La Plata contó que se había inundado la pensión donde vivía y tuvo que pasar la noche en la parte superior del edificio. “El agua brotaba de los desagües y se metía por debajo de las puertas”, contó en ese momento.
“Tuvimos un metro de agua en la casa”, manifestó en aquel entonces Lorena Vilchez, que había pasado la noche con su marido, su hijo de ocho años y el perro en un altillo de la casa, ya que el agua se introdujo con fuerza.
Por otro lado, Cristian Bolado trabajó con Cruz Roja en un Centro de Evacuados y pasó la noche en un Hospital de Campaña, en una de las zonas más afectadas por el temporal.///