A fuerza de voluntad
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Mariano Izquierdo dedicó su vida a cultivar su cuerpo. Desde los 36 años compite en pruebas de físicoculturismo y desde hace un tiempo se ha convertido en entrenador de un grupo cada vez más numeroso de atletas
Tenía 14 años cuando pisó por primera vez un gimnasio. Había ido a acompañar a su madre, pero le gustó tanto que decidió volver cada vez que pudiera. En esa época cursaba sus estudios secundarios en una escuela agraria, así que sólo podía ir al gimnasio los sábados.
“Cuando venía de la escuela, me encerraba todo el sábado a la mañana en el gimnasio”, explicó Mariano Izquierdo, que con el paso del tiempo convirtió al fisicoculturismo en una forma de vida.
Entre el estímulo que recibió de los profesores en la adolescencia, más alguna revista de culturismo que vio en el gimnasio, se comenzó a meter cada vez más en la actividad.
“Terminé la secundaria acá y empecé a ir más al gimnasio. Después, estudiando el profesorado de educación física, también entrenaba en el gimnasio y me fui metiendo en esto cada vez más”, señaló Mariano.
Durante muchos años sólo iba al gimnasio para mantenerse, pero fue haciendo cursos y capacitándose, se convirtió en preparador físico y fue dejando de lado otras actividades para dedicar la mayor parte de su tiempo al entrenamiento. “Siempre entrené cinco días a la semana”, explicó.
La primera prueba
Habían pasado unos seis años desde que inició ese estilo de vida cuando se produjo un hecho que cambió todo. Mariano le sugirió a un amigo que participara en una competencia de físicoculturismo sin saber que eso lo llevaría a él mismo a competir. “Cuando vi que él pudo, me dije que yo también podía”, afirmó.
Fue así que a los 36 años subió por primera vez a un escenario para competir en una prueba de la actividad que le había apasionado gran parte de su vida.
“Era como un sueño que parecía muy irreal”, dijo Mariano, a pesar de que nunca dudó de que aquello era lo suyo.
“Siempre supe, y se lo digo a los chicos que preparo para competir, que es cuestión de dedicarse. Si uno se dedica y lo toma como forma de vida, lo logra”, explicó.
Es que la perseverancia es la base de esta actividad. “A corto o a largo plazo el cambio corporal lo tenés. Si tenés genética o no para competir es otro tema”, indicó.
Pero lograr algo en esta actividad física requiere un enorme espíritu de sacrificio y un entrenamiento digno de un deportista de elite.
El fisicoculturista debe comer seis veces por día para poder ganar masa muscular que luego debe cultivar. “Si no comés, no pienses que vas a tener resultados. Es una cadena integrada por alimentación, dormir y excelente entrenamiento. Si todo es excelente, el resultado va a ser excelente. En eso se basan los rendimientos”, afirmó
Pánico escénico
A pesar de que Mariano era preparador físico en varios gimnasios y trabajaba de noche como personal de seguridad para poder mantener su ritmo de entrenamiento, siguió con su rutina contra viento y marea.
“Recorrí mucho y todo mi rutina de entrenamiento me la hice yo solo”, dijo Mariano que reconoce como única influencia la de su amigo Carlos Barbieri, quien hacía años competía y lo orientó.
“Hice dos torneos acá, uno en Mar del Plata y Carlos me dijo que lo acompañara a Buenos Aires. Me presenté, me tocó una categoría numerosa y quedé en tercer puesto. Entonces él me dijo que podía andar bien y desde entonces no paré”, explicó.
“Llevaba tantos años entrenando que decidí probar”, afirmó. “Y ahora hace casi 12 años que lo hago. Tuve un tercer puesto en el campeonato argentino del año pasado y clasifiqué para el Sudamericano, pero lamentablemente no pude presentarme porque tuve una descomposición metabólica, a raíz de estrés. Y me lo perdí”.
Es que esta actividad, a pesar de que a simple vista parece exclusivamente basada en la fuerza, en las formas y estilización, tiene un elemento mental que es fundamental.
Además de la perseverancia que implica realizar seis comidas diarias y entrenar, subir al escenario para exhibirse no es para cualquiera. “Te agarra pánico escénico”, explicó Mariano.
“Yo soy una persona que no va a salir a sacar la basura en calzoncillo, por más que sean las dos de la mañana, Porque tengo pudor. De repente tener que subirme al escenario con la zunga… Eso pesaba más que todo lo que había entrenado y me había esforzado para estar ahí. Por eso mi primer torneo fue muy difícil”, señaló.
La perseverancia
A los 47 años Mariano Izquierdo sigue compitiendo. Ha participado en cuatro torneos argentinos de fisicoculturismo y ahora está por comenzar a prepararse para el quinto con el objetivo de ir al Sudamericano de Paraguay.
“Vengo compitiendo desde los 36 años y estuve 3 años parado porque necesitaba descansar. Llevaba siete años seguidos compitiendo. Volví en el 2016”, indicó.
Mientras tanto, se ha convertido en entrenador de fisicoculturistas. Empezó ayudando en su rol de preparador físico a un amigo al que veía con posibilidades para competir y luego se fueron sumando otros atletas y después también mujeres.
“En Necochea somos muy pocos los que nos dedicamos a entrenar fisicoculturistas, si digo cuatro es mucho”, afirmó. “Ahora tengo seis atletas para presentar en el Necochea Classics”.
Izquierdo, que en la actualidad sigue compitiendo en la categoría culturista clásico master, ha podido cumplir su sueño de concentrar todo su trabajo en un solo gimnasio y dedicarse a su propio entrenamiento y al de su equipo, integrado por casi diez jóvenes atletas.
Finalmente, se ha impuesto lo que siempre ha creído: “Si uno se dedica y lo toma como forma de vida, lo logra”.
Por deporte
Considerado durante todo el siglo XX como una actividad física, finalmente el físicoculturismo ha sido reconocido como deporte olímpico. Uno extremadamente exigente, por cierto.
Para Mariano Izquierda ese reconocimiento es una gran satisfacción, pero lamenta que en la ciudad aún el fisicoculturismo no sea valorado como deporte.
Por eso sueña con que pronto en la Fiesta del Deporte que se realiza en nuestra ciudad, se cree alguna terna destinada a reconocer a quienes se dedican a esta actividad.
“Nosotros representamos a Necochea a donde vamos”, dijo con orgullo.///
