“A Horacio lo mataron”
Detalló Carlos Somigliana del Equipo Argentino de Antropología Forense
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Antes de hacer entrega de los restos de Horacio Ibarra Britos, Carlos Somigliana, el Equipo Argentino de Antropología Forense explicó a sus familiares cómo se hallaron e indentificaron.
El representante de la ONG reconstruyó ante la familia el complejo proceso que comenzó en el cementerio municipal de Escobar, donde el EAAF trabajaba desde hacía años sobre sepulturas de personas no identificadas. Allí, los investigadores encontraron registros que indicaban que dos jóvenes de entre 20 y 25 años habían sido asesinados y enterrados el 5 de diciembre de 1975.
“Hay cosas que sabemos y por eso las podemos transmitir. Hay cosas que no sabemos y sobre las que se pueden hacer hipótesis”, explicó Somigliana y detalló que los libros del cementerio, las actas de defunción y otros documentos oficiales permitieron establecer que ambos jóvenes habían muerto de manera violenta. A partir de allí comenzó el trabajo científico.
“Lo que hacemos es exhumar a las personas enterradas como no identificadas. Se les saca un pedacito de hueso o de diente y se envía al laboratorio para obtener el perfil genético”, señaló.
Durante años, uno de esos perfiles permaneció sin nombre. Se sabía que correspondía a un joven asesinado en diciembre de 1975, pero no quién era. Paralelamente, el EAAF accedió a documentación de la ex Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, donde aparecían referencias a los dos cuerpos hallados en Escobar y a las huellas digitales que les habían tomado.
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Aporte familiar
La clave llegó cuando los hermanos de Horacio aportaron muestras de sangre para el banco genético. “Ustedes hicieron lo único que solo ustedes podían hacer como familia: aportarnos confianza mediante una muestra de sangre”, les dijo Somigliana.
Los análisis revelaron el esperado “match”. El perfil genético obtenido de los restos coincidía con el de los hermanos Ibarra Britos con una probabilidad superior al 99,99 por ciento. Además, la identificación fue confirmada mediante la comparación de huellas dactilares.
“Hay un perfil que no se sabía quién era y que está reaccionando con una altísima probabilidad, que supera cualquier duda, con dos hermanos. Entonces ese esqueleto pertenece al hermano de ustedes”, afirmó.
Causal de la muerte
La investigación también permitió establecer un dato fundamental: Horacio no murió por causas naturales. “Eso quiere decir que él no murió de muerte natural. A él lo mataron. No sé si vamos a poder saber quién lo mató, pero la Justicia tiene que investigar eso, sabiendo ahora de quién se trata”, sostuvo Somigliana.
Con la identificación confirmada, la Justicia ordenó rectificar el acta de defunción que durante más de 50 años figuró a nombre de un NN y autorizó la restitución de los restos a sus familiares.
Para el integrante del EAAF, el objetivo final del trabajo siempre fue el mismo: “Que la familia que tuvo una duda durante mucho tiempo pueda saber qué pasó”.///
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