«Abrazo al casino” para revertir el cierre
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Los empleados de la sala de juegos se movilizarán este viernes, pese a que la decisión de la Provincia ya está tomada
Empleados del Casino se movilizarán este viernes, acompañados por los dirigentes gremiales de la región, para reclamar una vez más que no se cierre la sala de juegos de Necochea.
En coincidencia con el Día de la Primavera, se armará una caravana de autos, que comenzará alrededor de las 16.30 en la ruta 88 y avenida Circunvalación, y terminará en 2 y 91, para realizar “un abrazo al Casino”, a las 18.
Los 70 empleados, que allí se desempeñan, buscan cambiar una decisión que el gobierno de la Provincia ya tomó hace rato: cerrar el Casino de Necochea. Sin embargo, la incertidumbre de no saber cuándo sucederá genera malestar entre el personal, por un lado, y hasta esperanzas, por otro, de creer que tal vez no se concrete. Con la idea de que no se cierre, vuelven a hacer un abrazo simbólico que, como ya ha quedado demostrado en otras oportunidades, no servirá de mucho porque la decisión ya está tomada.
Caída del edificio y de la actividad
El 15 de noviembre del año pasado, el presidente de Lotería y Casinos de la Provincia, Matías Lanusse, le confirmó a una delegación de Necochea, encabezada por el intendente Facundo López, que la sala de juegos cerraría sus puertas después del verano. Entre los argumentos, se mencionó que la sala trabajaba “a pérdida” y que sin las máquinas tragamonedas, sería imposible revertir la situación. De todas maneras, en esa misma reunión se aclaraba que los trabajadores serían reubicados en otros casinos o dependencias provinciales, por lo que nadie perdería su puesto de trabajo.
Pero pasó el verano y gran parte de 2018, y el Casino no cerró. Sin embargo, la actividad sigue perdiendo adeptos y se brinda en peores condiciones.
La sala de juegos está funcionando en un edificio casi abandonado, donde no funciona ninguna dependencia. Sectores sin barandas, escasa iluminación, espacios clausurados, mamposterías flojas, vidrios rotos componen el contexto inseguro y deprimente en el que funciona la sala de juegos, sin mencionar también que a veces se meten desconocidos a curiosear, romper y hasta dormir.
A esto se suma, la caída que ha tenido “el paño” como actividad de entretenimiento o salida, frente a lo que son las máquinas tragamonedas que actualmente en el Casino no hay. Hace unos meses atrás, Ecos Diarios recorrió un viernes a la noche la sala y no había más de seis personas jugando. A esto se refería el titular de Lotería y Casino cuando en aquella reunión realizada en noviembre del año pasado, se comentó que la sala de juegos de Necochea trabajaba “a pérdida”.
Otros “abrazos” para “salvarlo”
La indefinición de la fecha de cierre por parte de la Provincia hace que se siga perdiendo el tiempo con respecto al futuro del edificio. Ya desde el municipio, en más de una oportunidad, se ha dicho que cuándo se resuelva el tema de la sala de juegos, se avanzará en una decisión sobre la estructura, que ya no aguanta más en ese estado. Además esta incertidumbre tampoco le hace bien a los empleados que hace casi un año viven en una inestabilidad total de no saber cuándo se cierra definitivamente, aunque de todas maneras no perderán sus puestos laborales.
Ante esta situación, lamentablemente la única idea que surge es “hacer un abrazo” como si esto pudiera resolver algo del problema de fondo. No es la primera vez que se recurre a los abrazos para “salvar el Casino” porque tampoco es la primera vez que se intenta cerrarlo.
En abril de 1996 por una situación de tirantez producida entre la Nación, que seguía siendo el propietario del complejo, y la Provincia, que explotaba el juego, la sala tuvo un cierre temporario. Esta vez la comunidad se movilizó, con una caravana y especie de abrazo al edificio, encabezado por el entonces intendente Julio Municoy, que incentivó la reapertura al poco tiempo.
En octubre de ese año desde la Provincia se admitió que se estudiaría firmemente el cierre de la sala en época invernal porque generaba pérdidas, al igual que ahora.
Por ese tiempo el edificio ya había pasado a manos de la Provincia y se empezaba a hablar de la transferencia a la órbita municipal, lo que finalmente se concretó en mayo de 1998 y que significó el inicio del deterioro del edificio, debido a que la Municipalidad nunca contó con los fondos para hacerse cargo de semejante estructura.
Y ahora este viernes, se volverá a “abrazar” el Casino para “salvarlo”, aunque quizás sólo sirva para alargarle la agonía.