A la inseguridad de todos los días, se suma el robo de cables
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A los arrebatos, asaltos a mano armada que ocurren todos los días y los robos de herramientas y animales en los campo se suma también el robo de cables que nadie sabe cómo frenar. Son todos hechos de inseguridad que se repiten sin soluciones a la vista.
Desde las Usina ya salieron a decir que “la situación es insostenible” porque la reparación le significa pérdidas económicas y demanda de personal que debe dejar de hacer otras obras para dedicarse a reponer los cables que se robaron.
Este problema no es nuevo sino que viene desde hace varios años, pero ya no se da más.
Por un lado, los vecinos, como siempre, son los más perjudicados. Al robarse los cables, empiezan los inconvenientes en los servicios: falta de teléfono, Internet en algunos casos, cortes de luz y hasta de agua porque se paran las bombas de los pozos y empieza a faltar el recurso hídrico.
Por otra parte, las empresas o la cooperativa eléctrica, en el caso de la energía, no dan abasto para reparar los daños y lamentablemente las respuestas a veces no pueden darlas enseguida, lo que acarrea el reclamo del vecino que, con razón, quiere tener el servicio por el que está pagando.
En el caso de la energía eléctrica, además del daño que hacen al robar, dejan resentida toda la red y se empiezan a generar cortocircuitos que también las cuadrillas deben salir a solucionar.
Los delincuentes roban los cables para quedarse con el cobre, que después venden en el mercado a $700 y $800 el kilo. Para evitar los robos, la Usina ha empezado a cambiar los cables de cobre por los de aluminio, que es un material más liviano pero tiene menor capacidad de conducción y menos propiedades técnicas. No obstante, aún queda un amplio sector en Quequén que tiene cobre y se ha vuelto el blanco de los delincuentes.
En agosto del año pasado sucedió algo similar con el robo de cables de teléfono en el sector comprendido en calles 521 entre 556 y 558, hasta la avenida Benedicto Campos y hasta la calle 541. En aquella oportunidad,
oficinas municipales, comercios y vecinos de un sector de Quequén y hasta el Hospital estuvieron incomunicados –sin teléfono ni Internet- por la situación, en algunos casos por más de dos meses.
Ahora pareciera, según se dio a conocer, que La Usina, la Policía y la Municipalidad han empezado a trabajar en conjunto en este tema para detener los robos. El sector está identificado y además se sabe que los hechos delictivos se producen entre la 1 y las 4 de la madrugada, por lo que se espera que se pueda trabajar en la prevención de este tipo de hechos que complican a todos, a vecinos, empresas, entidades intermedias y también al Estado.
Es hora de que se trabaje en conjunto también en este tema para diseñar una política de seguridad en este caso o simplemente una medida para resolver esta cuestión total, requiere el involucramiento de todos los que conocen la problemática. Eso es así en este tema y en tantos otros.///