A los 78 años está cerca de saldar una antigua deuda personal: terminar la secundaria
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Haydee Rascona cursa la materia de informática junto a jóvenes compañeros. La revancha a un insólito hecho que la postergó
De vez en tanto, en distintos órdenes surgen ejemplos de que nunca es tarde en la vida, para cumplir una meta o saldar una deuda que las circunstancias dejaran nulas en su momento.
Es el caso de Haydee Rascona, de 78 años, quien este año se animó y fue en busca de aprobar la única materia que le quedara pendiente en sus tiempos jóvenes, para lograr el título de bachiller.
Con el respaldo de sus hijos y nietos, esta vital mujer empezó a cursar informática, en el marco del programa “Fines deudores” de la Dirección de Adultos, que en el caso de dicha materia se lleva adelante en las instalaciones de la Escuela Técnica Nº 3 y que brinda una oportunidad a personas a las que les quedaran pendientes materias para recibirse.
Un llamativo motivo
Pese a que en su momento lo sufrió como una cruel injusticia, la sonrisa se dibuja en el rostro de Haydee, cuando recuerda la causa que no le permitió terminar el segundo nivel del Comercial, en el Colegio Nacional José Manuel Estrada. “Fue en 1956, en un examen final de estenografía, una técnica de escritura en la que se utilizan ciertos signos y abreviaturas especiales para poder transcribir todo lo que dice alguien. Yo había estudiado, pero un profesor me descubrió ayudando a un compañero que no sabía y terminamos él con un 6 y yo desaprobada, con un 2. En esos tiempos un alumno no se atrevía a protestar…”
Rascona intentó dar la materia cuando ya tenía hijos adolescentes, pero su suegra se enfermó y todo quedó en la nada. “Es algo que me ha pesado toda mi vida, porque siempre que empiezo algo lo quiero terminar. Hace unos meses me enteré de esta oportunidad y acá estoy, de lo más entusiasmada”.
La evolución de la vida y los cambios programáticos han hecho que la vieja estenografía haya sido reprogramada como informática, la que “valientemente” Haydee ha afrontado, sin haber tomado contacto nunca hasta ahora con una computadora. “Vengo de la época de las carretas y enfrento la modernidad”, dice y ríe.
La mimada
Al momento de la visita de Ecos Diarios, Haydee se hallaba ensimismada frente a una computadora junto a su juvenil compañero Pablo. Con la pasión que muestra cada viernes que asiste al establecimiento de la calle 73 y 38.
En el decir y las sonrisas de los jóvenes que la acompañan en las clases, se nota que “la abuela” es la mimada. Todos tratan de ayudarla y confiesan que las tortas que Haydee les lleva para compartir son “deliciosas”. Ella retribuye diciendo que “integramos un grupo hermoso, algunos podrían ser mis nietos pero me tratan como si tuviera la edad de ellos”.
Apoyo de la familia
Haydee, nacida en Necochea e hija de un peluquero que trabajó por mucho tiempo en la desaparecida Casa Irupé, tiene cuatro hijos: Alejandra, Gabriel, Pablo y María José, ocho nietos y un bisnieto, de quienes recibe un pleno apoyo. “Cuando les dije que intentaría dar la materia para finalizar el secundario, se pusieron muy contentos”, cuenta, y acota que “hoy estoy aprendiendo de qué se trata aquellas palabras relacionadas a la informática que hablaban mis nietos; y uno de ellos, Ramiro, siempre se ofrece para ayudarme”.
Haydee se describe como una persona inquieta. “Siempre estoy haciendo algo. Me levanto temprano y además de hacer las cosas de la casa, en el tiempo libre leo mucho, desde Harry Potter a revistas y libros de distintos temas como novelas históricas, de suspenso y de otras culturas. Es una manera de mantener la mente ágil y aprender”.
La meta de Haydee Rascona está cerca. Si todo marcha bien a fin de año estará rindiendo la materia y recibiendo el ansiado diploma. “Lograré sacarme una vieja mochila de mi espalda, como dice la gente joven”, enuncia, y sus ojos brillan de emoción al imaginarse ese ansiado momento.///
“Un ejemplo a seguir”
Marcelo Malassisi es el profesor que guía a Haydee en su última materia por dar y solo tiene elogios para describir a una alumna especial. “Animarse a esta edad ya demuestra su mente abierta, a la vez que para los más jóvenes es una demostración de que la vida da siempre una oportunidad más. Solo hay que querer aprovecharla, como ella”, apunta.
“Haydee es un ejemplo y en lo personal me quedará grabado como una gran satisfacción, el poder haberle dado la oportunidad, a sus 78 años, de recibirse con mi materia”, agrega el docente.
En el final promete concurrir al acto en el cual su alumna reciba el diploma, y adelante que “previamente nos comeremos una picadita en grupo, para festejar el objetivo cumplido por Haydee”.///