A merced de los delincuentes
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Con esporádicos “picos”, lamentablemente cada vez con mayor frecuencia, el delito sigue maltratando la vida de la comunidad de Necochea, que está a merced de una delincuencia en crecimiento y que actúa con total impunidad.
Ya no se distinguen barrios como sede de los atracos, en los cuales los vecinos son desprovistos de sus pertenencias, cuando no atacados y por ende con sus vidas peligrando.
Con fuerzas policiales que deberían ser suficientes para prevenir, o en su defecto atrapar a lo que parece ser una horda de malvivientes a los cuales les interesa más robar que buscar una subsistencia digna a través de un trabajo, en las últimas jornadas los ladrones han empezado a animarse al sector céntrico de la ciudad.
Recientemente, en menos de seis días se produjeron cuatro robos a comerciantes en la zona neurálgica de Necochea, todos concretados en horarios activos en cuanto a presencia de transeúntes y efectivos policiales en el área.
La ingrata experiencia de un comerciante al tener que trenzarse en lucha con dos individuos encapuchados, los que igualmente lo despojaron de 30 celulares que tenía en venta; la sorpresa de los empleados de una peluquería, que fueron obligados a encerrarse en el baño por un sujeto que les llevó dinero de la caja diaria; el golpe de un ladrón solitario en plena tarde a la sucursal céntrica de un supermercado y el cuasi ridículo robo de una prenda, por parte de una “mechera” en un negocio de ropas, con la dueña del local impidiéndole la huida hasta tanto arribara la Policía, a la que convocó al darse cuenta que le estaban robando, integra la lamentable secuencia de atracos cometidos recientemente.
Excepción de la mujer, que no trepidó en intentar llevarse la prenda y que en primera instancia fue aprehendida por efectivos policiales, aunque luego fuera liberada, nada se sabe de los autores de los restantes hechos, que seguramente seguirán animándose a cometer nuevos ilícitos.
Como mencionáramos los cuatro hechos fueron cometidos en horarios comerciales, donde se observa la presencia de efectivos de la Policía Local recorriendo las arterias céntricas, generalmente en parejas integradas por un uniformado del sexo femenino y el otro masculino.
Está claro que en ningún caso los ocasionales vigilantes se percataron de lo que estaba ocurriendo, lo que no hace otra cosa que abonar las críticas de los ciudadanos a esta fuerza creada por la gobernación de Daniel Scioli.
La falta de profesionalidad es uno de las falencias a las que se apunta y entre ellas el desmedido e injustificado uso de los celulares personales mientras prestan servicio, lo que obviamente los distrae sobremanera y por ende no logran detectar lo que ocurre ante “sus narices”.
Una pintura del sentimiento que tiene buena parte de la sociedad local fue el resultado de la última encuesta planteada por Ecosdiarios.com en la cual el 85 por ciento de los opinantes consideró que en nuestra ciudad se liberan zonas para que se cometan delitos de distinto calibre.
El Ejecutivo apuesta buena parte de sus fichas a que la pronta puesta en funcionamiento de más de 500 cámaras se constituya en la herramienta para paliar la actual complicada situación de inseguridad. Sin embargo este elemento técnico no alcanzará sino se sigue careciendo de un real compromiso y efectividad de quienes deben bregar en la calle por la seguridad de los habitantes. Es decir la fuerza policial.