A puro pulmón
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/03/samaritano.jpg)
Tras haber pasado dos décadas del momento en el cual un grupo de feligreses relacionados a la parroquia Santa María del Carmen tomó la decisión de construir el hogar de tránsito El Samaritano, es elogiable que varios de ellos sigan luchando para culminar el edificio ubicado en calle 65, entre 64 y 66.
El reconocimiento surge del hecho de que, excepción de un reciente subsidio recibido desde la Nación, la reconstrucción a nuevo de un edificio que lucía poco menos que devastado, ha sido a puro pulmón.
Tanto para la compra de materiales como para solventar los costos de la mano de obra, los fondos han tenido que ser conseguidos a través de donaciones, ventas de bonos contribución (especialmente para Semana Santa y fin de año) y una campaña de socios, esta última acotada.
Entre esas realizaciones se recuerdan las multitudinarias ventas de tallarines y asado que se hacían en un terreno de la avenida 10, frente al parque Miguel Lillo. Las mismas contaban con un buen número de colaboradores que trabajaban varias horas y la repuesta de la comunidad era positiva. Estas realizaciones gastronómicas para juntar fondos hoy se cumple en el salón parroquial de Santa María del Carmen.
Sin embargo, crisis económicas mediante, todo ha resultado insuficiente y la construcción ha demorado más de lo previsto. Esta situación ha provocado que en el camino varios de los primeros colaboradores se fueran alejando.
Hoy, al decir de Lorenzo Gamboa, uno de los integrantes de la comisión que continúa en funciones, «falta el último impulso» para que el hogar sea una realidad.
Actualmente restan detalles para finalizar la planta baja y subsuelo del inmueble de la calle 65, ante lo cual el Hogar empezaría a funcionar en breve, coronando los sueños del entusiasta grupo.
En dichos sectores se cuenta con una sala e guardia, donde la intención es ofrecer un servicio de enfermería; dos dormitorios amplios, dos baterías de baños, una amplia cocina y ya sala de reuniones, proveeduría y un lavadero. Para una segunda etapa quedaría la terminación del piso superior.
Cabe recordar que el propósito del hogar de tránsito El Samaritano, que llevará el nombre del padre Francisco Ardanaz, al igual de los que existen en otros sitios del país y el continente, es brindar un techo temporario para que pueda alojarse el prójimo que lo necesite, especialmente aquél que esté de paso por Necochea y no disponga de dinero.
Los mencionados hallarán en el Hogar un sitio donde poder bañarse, cenar y dormir y se alojaría a 25 personas.
En tanto durante el día el edificio cobijará a adultos mayores que necesiten compañía. Allí podrán compartir juegos, charlas entre pares, mirar televisión o hacer otras actividades. Es decir que el lugar «tendría vida» durante toda la jornada.
El propósito de concretar el edificio de «El Samaritano» es sumamente altruista; una cualidad para elogiar de quienes han brindado muchas horas personales para ir moldeando la idea inicial. Para ello han puesto mucho trabajo y el tesón que son las bases para concretar cualquier anhelo personal o grupal.