Intentarán reparar la Terminal
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Preparan el pliego para licitarla antes de fin de año. Se necesita una reconversión para que resulte rentable para quienes la exploten. Se debería hacer una inversión de unos $7.000.000. Está estancado el proyecto de un nuevo edificio que solventaría la Nación
El Ejecutivo se ha trazado para un lapso breve la modernización del edificio de la terminal de Omnibus, un cambio que supere a las “lavadas de cara” de los últimos tiempos y que han transformado al inmueble en una imagen del pasado, de mediados de la década del 60, en la que fue inaugurado.
Para ello las áreas de Planeamiento y Concesiones del municipio le están dando los últimos retoques a lo que será el pliego de bases y condiciones para adjudicar la explotación de la Terminal por el periodo de 10 o 15 años, plazo que aún no se ha definido.
La decisión es lanzarla antes de fin de año y que en abril pueda contar con un concesionario, una tarea que no parece tan sencilla de acuerdo al presente de la Terminal, estancada, con deudas de las empresas a la cooperativa de Trabajo “25 de Mayo”, que la ha venido explotando desde hace décadas y una imagen que sigue languideciendo.
Precisamente la apuesta para iniciar una nueva etapa es modernizar el edificio, algo que se perfila en las mejoras y que demandarían una inversión de unos $7.000.000.
Algunos cambios
Desde la administración de la comuna sostienen que como el proyecto de hacer un nuevo edificio que se pactara en su momento con la Nación bajo su respaldo económico, luce hoy bien guardado en algún escritorio; es hora que el municipio tome alguna decisión de lo que varios denominan una de las “puertas de entrada a la ciudad”.
Entre las pautas que aparecerán en la licitación pública, se contemplan varias intervenciones, entre ellas la reparación de toda la fachada, cambiando las puertas y ventanales por nuevo material (PVC); el alargamiento de los techos de la explanada donde atracan los micros, para evitar que los pasajeros se mojen los días de lluvia y la reparación del pavimento y veredas que circundan la edificación.
También se solicitará la construcción de nuevos baños y la incorporación de uno para personas discapacitadas; la remodelación de los boxes de expendio de boletos y la instalación de nuevo equipamiento en el hall central, tratando de que el mismo luzca lo más despejado posible; así como también la ubicación de publicidad estática y en tableros digitales que informen sobre la salida y llegada de micros.
Finalmente también se contempla la parquización y forestación del entorno, dotándolo de bancos, luminarias y cestos; nuevo equipamiento de juegos infantiles y la instalación de nuevas garitas, para quienes tengan que esperar micros urbanos.
A tentar oferentes
Hace unos cuatro o cinco meses, con un escenario económico distinto, hubo manifiesto interés de dos o tres inversores, entre ellos una reconocida companía de ómnibus para tomar a su cargo la Terminal, pero luego no se logró avanzar.
Queda en claro que el formato actual, sin una remodelación a fondo, no permitirá que el lugar recupere movimiento y por ende tiente a inversores, que en principio deberán arriesgarse.
Un kiosko, una confitería central con buenas respuestas por parte de consumidores y el restaurante, en el que suelen realizarse algunas fiestas familiares constituyen el movimiento actual, extra a la propia actividad de la Terminal.
Se adelantó la cooperativa “25 de mayo”, cuya tenencia expiró y que han sido autorizados por el Ejecutivo mediante un decreto para continuar hasta tanto se licite una nueva explotación, también podrá presentarse a la licitación, siempre y cuando cumpla con los requisitos.
Construcción frustrada
Cabe recordar que en su momento se hizo un concurso de profesionales de la arquitectura para levantar un nuevo edificio, que fue ganado por un estudio de Mar del Plata.
La obra con ese driagrama, se licitó durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, fue profusamente difundida, e incluso se colocó un enorme cartel en un costado de la Terminal anunciando las características, costos y plazos de la obra.
Pese a que fue licitada y adjudicada a una constructora de Necochea, la construcción del nuevo significó una frustración más.
Un poco de historia
A principios de la década de 1940 empezaron a arribar a nuestro medio, las compañías de transporte de larga distancia. En primer orden lo hizo la compañía La Estrella (tenía su parada en 59 entre 54 y 56) y posteriormente “Costera Criolla” (desde 1949) y “El Condor”.
La necesidad de una terminal de ómnibus empezó a hacerse imperiosa y ya en abril de 1941 la Asociación de Propietarios de Camiones propuso su construcción, sugiriendo los terrenos ubicados frente al río Quequén y avenida 58. El 12 de octubre de 1965 la idea se cristalizaría con la inauguración de la terminal de ómnibus actual.