“A través del coaching descubrí que mi vocación es el servicio”
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Lilian Pose. Es coach ontológico profesional. Enfocada en el desarrollo integral del ser

Lilian Pose conoció esta disciplina y comenzó a interiorizarse sobre las posibilidades que ofrecía y tiempo después comenzó a estudiar a distancia.
“Es una carrera relativamente joven, hace unos 30 años que está en el país, pero en nuestra ciudad tarda más en enraízar y que la gente pueda confiar”.
Pose se formó en una escuela avalada por la Federación Internacional de Coaches y explicó que “el proceso se llama coaching y tiene que ver con acompañar el proceso de desarrollo de una persona”.
El campo de acción es tan variado como las opciones que presenta el ser humano, “no hay límite dentro de lo que el coach considera que sus competencias lo validan”.
Se puede trabajar en empresas, en sesiones individuales o de forma grupal “en este caso es necesario que haya un espacio individual porque es donde la persona puede reconocerse a sí misma”.
Los procesos con el cliente son relativamente cortos y en cinco o seis sesiones pueden comenzar a apreciarse los cambios, “el coaching permite alcanzar resultados extraordinarios, que no estaba pudiendo a través de los métodos conocidos y, a través de un proceso conversacional, permite que la persona “cree la realidad que quiere para sí”
Lilian comenzó con su formación a distancia en 2015 y tras exigentes evaluaciones obtuvo la validación de su certificado y respecto a esta experiencia expresó que “empecé a formarme como coach pensando en una salida laboral y lo primero que encontré fue el despertarme a mí misma”.
Acompañar
Reconoce que hasta entonces no tenía una vocación manifiesta y su meta en la vida era ser mamá “tarea que desarrollé con mucho placer y que nunca se acaba pero en lo personal no encontraba que quería ser”, dijo Pose.
A través del coaching pudo descubrir que su vocación fundamental es el servicio, “siendo coach puedo brindarle a los demás la posibilidad de reconocer quién es, quién quiere ser y acompañarlo en el proceso”.
Vale mencionar que esta práctica busca despertar en el otro una mirada distinta de sí mismo y aclaró que “el coaching no es terapia sin embargo es terapéutico dado que permite superar emociones y situaciones que no estaba pudiendo ver”.
Está capacitada para determinar si el tema que trae la persona está dentro de sus posibilidades, “no puedo trabajar traumas pero sí compartir con la psicoterapia en cuanto haya algo que no puede superar en el aquí y ahora”, destacó la profesional.
“La realidad que vivimos es la que decimos”, afirmó Pose en referencia a la necesidad de aprender a expresarse e identificar las emociones “porque nos limitan o nos potencian en cuanto pueda reconocerlas”.
Desde su rol acompaña a los “coachee” para que puedan identificar los obstáculos y las herramientas que dispone “y empezar a diagramar para alcanzar el objetivo deseado”.
En este tiempo Lilian ha trabajado en sesiones individuales, ya sea en su gabinete o en espacios on line a través de entrevistas con cámara “porque es importante el trato directo, la mirada, los gestos, los silencios, las respiraciones, todo dice algo y el coach escucha con todos los sentidos”.///
Cambio yo, cambia el mundo
“Cambio yo, cambia el mundo”, esta frase sintetiza el sentido de este proceso de desarrollo y desde que comenzó a transitar este camino Pose ha experimentado numerosos cambios relacionados con sus metas personales, “es un abanico de posibilidades y una amplia caja de herramientas que el coaching pone a disposición”.
Cabe destacar que Lilian es madre de dos hijos, tiene 54 años. Nació en Lobería y se radicó en nuestra ciudad hace 30 años.
Independientemente de su actividad profesional cumple tareas en mesa de entradas en una empresa local y siempre ha trabajado en secretariado.
En este período ha podido reconocer cuales son hoy sus posibilidades “que cosas me faltan desarrollar y eran muy postergadas aunque ni siquiera me permitía verlas”, destacó.
De este modo, pudo superar diferentes situaciones de la vida cotidiana, como la ausencia de los hijos en el hogar; sortear el duelo de su separación, cambiar de casa o alguna dificultad laboral, “poder declarar qué es lo que quiero y qué me lo está impidiendo, que siempre soy yo”.
Ayer corrió sus primeros tres kilómetros y cumplió con otra de sus metas. Entre sus proyectos inmediatos figura el dictar talleres para grupos reducidos “poniendo al servicio de las personas las distintas competencias desde donde se puede trabajar”,
Además, con un grupo de coaches de su misma escuela, está organizando una conferencia destinada a público en general, empresas y estudiantes para que puedan mejorar aspectos que tienen estancados o relaciones interpersonales que impidan que la empresa crezca.
“Poner un objetivo y encontrar el para qué, es algo que trabajamos mucho en coaching”, finalizó diciendo Lilian.