A tres años de una muerte absurda
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2018/03/asesino01.jpg)
Valeria Ortiz, tenía 32 años y dos hijos varones. Trabajaba en un almacén y fue baleada durante un asalto cometido por un menor de edad y un mayor, la noche del 28 de febrero de 2015
Faltaban pocos minutos para el cierre de las persianas del almacén ubicado en calle 71 entre 78 y 80. La tranquilidad de la noche reinaba en el barrio hasta que se convirtió en tragedia por una muerte absurda.
Dos jóvenes, uno de ellos con una pistola calibre 9 milímetros, ingresaron al comercio con el propósito de apoderarse de la recaudación de esa jornada del sábado 28 de febrero de 2015.
Había $ 300 en la caja registradora y uno de los asaltantes ya tenía el dinero en su poder para emprender la huida. En un instante, apretó el gatillo del arma de fuego y el proyectil salió en dirección al mostrador donde estaba la empleada del negocio, Valeria Ortiz.
El matrimonio Couto, propietario del almacén, fueron testigos presenciales del “homicidio en ocasión de robo”. El balazo impactó primero contra un exhibidor de caramelos y después penetró el pecho de la víctima, quien cayó pesadamente al piso.
Los dueños del comercio enseguida asistieron a Valeria Ortiz, pero las graves heridas internas provocadas por el proyectil de la pistola calibre 9 milímetros, determinaron la muerte de la joven de 32 años y mamá de dos varones.
Los delincuentes de 17 y 19 años escaparon raudamente del almacén y a la mañana siguiente del 1º de marzo, con la presencia de la madre del menor, se entregaron a la policía en la sede de la Seccional Primera.
Las condenas
El 4 de julio de 2016, en un fallo por unanimidad, el Tribunal Criminal Oral Nº 1, conformado por los jueces Mario Juliano, Luciana Irigoyen Testa y Jorge Balbi, halló a Iván José Gutiérrez (20) responsable del delito de “homicidio en ocasión de robo doblemente agravado por el uso de arma de fuego y la participación de un menor”.
Gutiérrez, considerado como el autor material del crimen de Valeria, fue condenado a 22 años de prisión y cumple con esa sentencia en la Unidad Penal Nº 15, de Batán.
Por su parte, el menor que ahora es mayor de edad, se encuentra también detenido en el Centro de Contención de Batán, luego de huir de ese lugar en noviembre de 2016, cuando le habían otorgado salidas transitorias para poder trabajar en un lavadero de autos en Batán.
El asesinato de la empleada del almacén causó gran conmoción en Necochea y los vecinos salieron a marchar para reclamar seguridad y mayor compromiso de las fuerzas policiales en materia de prevención.
Inclusive, hubo incidentes que se registraron en la casa que alquilaba un ex intendente en la zona de calle 68 entre 61 y 63, en el radio céntrico.
La joven era sostén de sus dos hijos
Cuando estaban por abandonar el almacén, Iván Gutiérrez, quien estaba armado disparó sin ningún motivo, ya que la situación estaba controlada, según se conoció luego durante el debate oral en la sala del Tribunal Criminal Nº 1.
La bala atravesó una caramelera de vidrio e impactó en el tórax de Valeria Ortiz, quien cayó al piso, agonizante. Murió en el mismo lugar de trabajo, antes de que pudiera ser auxiliada por un médico.
Ortiz era el sostén para sus dos hijos en ese momento, quienes contaban con 9 y 12 años. Ese 28 de febrero de 2015 que la mataron, como todos los sábados, había ido a ayudar a los dueños del almacén, y de paso se ganaba unos pesos.
Valeria durante los días de la semana trabajaba como empleada doméstica en viviendas de familias y de esa forma criaba con dignidad a sus hijos.
La fiscal Mirta Ciancio, quien investigó el crimen junto al cuerpo de instructores que la acompañaba, pidió en los alegatos una pena de 25 años de prisión, mientras que la defensora oficial, Laura Barbafina, pretendía la absolución del imputado.
Los jueces del Tribunal Criminal en forma unánime encontraron “culpable” a Iván José Gutiérrez y lo condenaron a 22 años de prisión. Tras escucharse la sentencia el 4 de julio de 2016, el joven fue trasladado a la cárcel de Batán, donde permanece recluido. ///