A un año de la detección de los dos primeros casos de Covid-19
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2021/03/FOTO-COVID.jpg)
Se trató de un matrimonio que había viajado al Sur. De la inconcebible condena social al acostumbramiento en los meses posteriores. El baby shower y la exposición mediática
Hace hoy un año la placa informativa que envía la Secretaría de Salud del municipio, revelaba en una cifra la expectativa de una comunidad entre asustada y desinformada por saber quién o quiénes serían los primeros contagiados de coronavirus.
La noticia corría como reguero de pólvora al indicarse que un matrimonio que había viajado al Sur del país, junto a una amiga residente en la localidad de San Manuel, eran los primeros enfermos de una enfermedad que ya era letal en el mundo y que presumía una situación similar en nuestro país.
Eduardo “Cacho” Lamas y su esposa Mirta Eskensen, la pareja en cuestión, se transformaba de un día para otro en el blanco de las dudas, los miedos y la descolocada condena social de algunos, que lejos de mostrar empatía los vituperaron gratuitamente. Los habían transformado en los enemigos número uno, agregando un sufrimiento extra a la propia situación del matrimonio al contraer la enfermedad.
En el caso de Eduardo tuvo un cuadro más severo, ya que su preexistente diabetes y problemas en un pulmón, obligaban a su internación en el Hospital durante varios días, con un pronóstico reservado del que felizmente se pudo recuperar.
Ya en su etapa final de la cuarentena y luego de ser notificados del alta “Cacho” y Mirta expresaban a Ecos Diarios: “Nunca imaginamos que nos íbamos a contagiar”. Y, como un buen ejemplo, ponderaban la atención recibida por el personal de salud, dejando de lado las críticas de quienes anónimamente los prejuzgaron.
Moneda corriente
A un año de aquél acontecimiento, cuando el tener coronavirus pasó a ser moneda corriente, aún a pesar de las casi 70 vidas que se ha cobrado en el distrito, los oscuros y temerosos sentimientos que exponía la gente en ese momento, resultan exagerados y hasta llaman a la risa o burla.
Lo cierto es que hace un año aún no se había cumplido diez días del confinamiento obligatorio que decretó el Gobierno nacional, para tratar de contener los embates del virus que llegaba al país como un enemigo silencioso e impredecible.
En el plano local el intendente Arturo Rojas se había anticipado a la determinación tomada en la Casa Rosada, disponiendo en la jornada del 16 de marzo el cierre de iglesias, restaurantes, bares y boliches, en principio hasta el 31 de ese mes. Se empezaba a concretar en hechos el cambio de vida de la gente. Algo que, aún acostumbrados, y sin la pandemia y sus efectos despejados, ha transformado la realidad de todos.
Presas de ese obligada reclusión en casa y de un desconocimiento múltiple de cómo actuar y qué hacer, a los días de conocerse lo del matrimonio Lamas, se sumaba el tercer caso de un residente con Covid, en este caso un residente en la ciudad que había llegado de la India. Aunque en este caso había un poco más de “piedad” en los ataques verbales y de opiniones en las redes sociales.
La explosión del baby shower
El acostumbramiento a la situación del Covid, incluyendo cuidados y distanciamiento social había cobrado fuerza en la sociedad local, que el jueves 28 de mayo, tras dos meses sin casos, volvía a sacudirse.
Esta vez la imprudencia de una concurrencia de personas de todas las edades a un baby shower clandestino derivaba en el aislamiento preventivo de 200 habitantes de la ciudad. Y obligaba al equipo de salud a una carrera contra el tiempo para evitar que el virus se propagara masivamente. Algo que felizmente pudo lograr y sofocar el temido problema en ciernes.
Sin embargo, más allá de la labor de los profesionales de la salud, el baby shower ponía a Necochea en los medios nacionales. Una alta exposición mediática por la curiosidad del episodio, que para colmo era potenciada por los dichos el gobernador Axel Kicillof en uno de sus discursos que por entonces compartía con el presidente Alberto Fernández y el jefe de Gobierno de CABA, Horacio Rodríguez Larreta. El mandatario bonaerense ponía al episodio de Necochea como el mal ejemplo de lo no debía hacerse.
El primer fallecimiento a causa del Covid, una mujer de 68 años que perdía la vida el 22 de julio del año pasado, se transformaba en el tercer “sacudón” grande que tenía nuestra sociedad en torno al virus que afecta al mundo.
Con el correr de los meses las derivaciones de la pandemia empezarían a hacerse más comunes para la gente. De hecho ni siquiera el pico de más de 800 personas contagiadas a fines del pasado mes de noviembre, no alteraban mayormente las vivencias de una sociedad, que sí se ha visto afectada por las pérdidas de empresas y puestos de trabajo, algo que será muy dificultoso reparar en el tiempo. Aún luego de que la pandemia sea un triste recuerdo.///