A vivir para escribir
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Rolando Di Lorenzo publicará por estos días su tercer libro de cuentos. Tras trabajar años como banquero, ahora puede dedicarse únicamente a imaginar historias
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Decía Rainer María Rilke, “si puedes vivir sin escribir, no escribas”. Rolando Di Lorenzo se aguantó muchas veces las ganas de escribir, pero siempre se hacía un tiempito para despuntar el vicio de inventar ficciones.
Así fue sumando cuentos y un día decidió recopilar todos aquellos textos y publicar un libro. El volumen se llamó “El martillo de José” y su publicación tuvo un doble sentido para el escritor.
No sólo se trataba de dar a conocer su trabajo, también era como un ajuste de cuentos con la vida, una revancha. El padre de Rolando había escrito siempre, pero nunca publicó.
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A aquel libro publicado en 2013, le siguió “El color de la sangre”, que apareció en 2014, y en los próximos días, “La vereda de los cuentos”.
A pleno
A los 71 años, Rolando puede dedicarse plenamente a lo que más le gusta: leer, ver películas y escribir.
En su nuevo libro, vuelve a escribir cuentos de amor y sobre las relaciones cotidianas. En su anterior volumen, “El color de la sangre”, se había concentrado en desarrollar historias al mejor estilo del policial negro.
Pero en este nuevo libro incluso rompe una de las reglas que había mantenido hasta ahora: que todo en sus cuentos fuera ficticio, desde los personajes hasta los escenarios y las ciudades.
En este caso, el volumen se abre con un cuento que homanejea a los abuelos de Rolo, que llegaron a nuestra ciudad como inmigrantes.
“Lo demás es todo ficción, que es lo que he hecho siempre”, dijo Rolando.
Desde siempre
Rolando José Di Lorenzo nació en Necochea el 10 de noviembre de 1945. Es casado y tiene dos hijas y cinco nietos.
Empezó a escribir cuentos, poemas y microrelatos en la adolescencia. Pero fue recién en 2013 que se animó a mostrar sus textos y participó en antologías de editoriales como Rosario, Dunken, De los Cuatro Vientos y Creadores Argentinos, entre otros.
“Yo empecé a escribir a los 18 años. Después la vida me llevó a encargarme a full de mi familia y mis cosas y me fui alejando del tema. Igual, nunca dejé de escribir, pero lo hacía muy de vez en cuando, sin mucho tiempo”, dijo Rolando.
En su vida laboral, Rolando se desempeñó siempre como banquero y en la misma institución. “Siempre trabajé en lo que hoy es el Santander, desde la primera época, que era Banco Ganadero Argentino”, precisó.
Pero cuando se jubiló pudo dedicarse finalmente a lo que más le gustaba: escribir.
Es su “locura”
El primer libro fue un homenaje a su padre, luego se volcó a la serie negra, género que siempre le apasionó Ahora espera que termine la edición de su libro. “Tengo que sacarlos porque me gusta el material y tengo que sacarme las ganas de editarlos”, afirmó.
“Escribir es mi locura. Me gusta tanto como la fotografía, pero le he dado mucha más importancia a la escritura”, explicó. Además, para despuntar el vicio, escribe en su blog personal y tiene una página en la red social Fácebook.
“Me relacioné con talleres literarios online. Eso me ayudo muchísimo”, precisó. “Generalmente somos muy solitarios los escritores”.
Ahora, a seguir escribiendo. “Todos los días empezás a leer cosas y al rato estás escribiendo. Salgo a caminar y estoy imaginando una historia. Eso no te lo podés sacar de encima.”, afirmó.
Además de ser un fanático de la escritura, también lo es de la lectura. Es un apasionado de Saccheri, Fontanarrosa y Borges, entre otros.
“Me he pasado la vida leyendo y viendo cine”, dijo Rolando. Esto le ha servido para definir su estilo personal y también como inspiración. Y la llama no se extingue, las ganas de escribir no desaparecen nunca.