Abandono en algunos sectores de la ribera
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Existen sectores de las orillas del río Quequén que no tienen mantenimiento alguno y que podrían ser más aprovechados turísticamente
Cuando uno hace referencia al Paseo de la Ribera, piensa en el tramo que está comprendido entre la bajada que se encuentra junto al Club del Valle y el puente de Circunvalación. Allí todo está muy bien mantenido gracias al trabajo de los mismos vecinos del lugar y de a poco se va convirtiendo en una alternativa más que considerable pasear en cualquier época del año.
Sin embargo, la ribera del río Quequén es mucho más extensa y dentro de nuestra ciudad hay varios lugares que podrían ser mejor aprovechados turísticamente por ser de fácil acceso.
Uno de ellos es la zona entre las calles 55 a 51 y de 16 bis hacia el río. Un sector al que se puede llegar fácilmente por ser el final (o el principio si se siguen los números de las casas) de la calle 55 y que tiene fácil desembocadura para salir por la 14 bis y retomar al centro por la 57.
Este sector podría ser aprovechado turísticamente, dado que es cercano al centro y de fácil llegar, sin embargo, la realidad es muy distinta.
Quedó en el tiempo
Este sector del río es una clara postal del olvido. Todo lo que se encuentra allí es viejo y obsoleto. Desde las construcciones hasta lo que se ve en el río.
Lo primero que se puede observar allí son los pastizales y cardos que llegan a medir alrededor de dos metros en algunos lugares.
Dirigiendo la mirada hacia el río, la imagen del puente roto y un barco oxidado y abandonado completan una postal que parece sacada de una película apocalíptica o de zombies.
Caminando por el lugar, se observan algunos postes de cemento que delimitan imaginariamente algunos sectores pero alguien parece haberse encargado de llevarse los alambres del tejido perimetral.
Como es de esperarse en un lugar abandonado de Necochea, la basura está muy presente. Parece que allí no pisa nadie en meses, pero la basura siempre llega.
Montones de hojas y ramas de algún terreno que limpiaron; escombros de la remodelación de alguna casa; tambores quemados que parecen haber servido de calefacción a alguien en algún momento; monitores de computadora de principios del 2000, entre otras cosas que parecen llevar años allí.
Pero la postal del olvido no termina en eso. Hace dos semanas alguien tuvo la idea de quemar basura y eso generó un incendio que se propagó por varios metros de pastizales, quemando también algunas ramas de las plantas que han crecido en ese lugar abandonado.
En ese predio también hay una gran construcción de ladrillo, de unos siete metros de alto, que no tiene techo y parece llevar varias décadas sin uso.
Se puede encontrar un puesto de vigilancia de chapa abandonado, con todos los vidrios rotos y un galpón de chapa cerrado que parece llevar años sin ser abierto.
Además, hay varios carteles de peligro de alta tensión ya que ese es el sector por el cual pasan los cables de energía eléctrica de Necochea a Quequén por debajo del río. Por lo tanto, también hay una pequeña construcción enrejada que pertenece a la empresa distribuidora de corriente.
Sin lugar a dudas, Necochea es como un niño rico, que no sabe aprovechar ni disfrutar cada cosa que tiene o que, en este caso, la naturaleza le ha dado. Tantos puntos que podrían ser rescatados y ofrecidos a los que vienen de afuera pero que por la falta de ideas se pierden en el olvido.///