Abandono, yuyales y una estatua otra vez rota en un estratégico lugar turístico
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2018/12/neptuno-abandonado.jpg)
La plaza Neptuno y la estatua del dios del Mar conforman un verdadero adefesio frente al mar
Enclavada frente al mar, la plaza Neptuno, que precisamente cobija la estatua del dios del Mar, luce por estos días un lamentable estado.
Yuyales altos y en pleno crecimiento, “lunares arenosos” y un marcado estado de abandono, afean aún más a un sitio que por su elevación se constituye en un lugar desde el que se oculta la visión del océano para caminantes o automovilistas.
Bordeada por trozos de madera, más precisamente de quebracho, algunos de ellos están caídos sobre la acera, lo que empieza a permitir el desborde de arena sobre la misma.
Una afrenta
En cuanto a la estatua en sí, muestra las consecuencias de los ataques de vándalos. No existe el tridente que sostenía con el brazo derecho, el cual también está mutilado y se observan los hierros interiores oxidados, así como también en la pierna derecha de la escultura.
En uno de los laterales, que da hacia el mar está abandonado el pedestal antiguo que tuviera el monumento, obviamente hoy sin utilidad alguna. Un obstáculo más.
Tampoco quedan rastros de los bancos de material que había en su momento y que cuando la plazoleta estaba en condiciones utilizaba la gente.
La estatua “pide a gritos” que se lo pinte, aunque por fortuna no ha sido presa de los desagradables grafitis, como en épocas anteriores.
Cabe recordar años atrás, tras haber llegado a un alto grado de deterioro, la escultura del dios Neptuno fue retirado del lugar y restaurada en la sede de la Escuela de Artes de la Municipalidad, por las profesoras de artes visuales Marilyn Maidana y Lorena Pérez.
La restauración se hizo en 2008, y también se confeccionó una nueva base, consistente en una columna invertida, colaborando en la obra la Fundación Educacional de la Usina.
La estatua, que copia fiel de la antigua, tiene 1,74 metros de altura y un peso de 150 kilogramos, lo que demandó todo un operativo para trasladarla y emplazarla en su lugar frente al mar.
La noche del martes 26 de febrero de 2008 se reinauguró, cortando las cintas la entonces directora de Cultura, María Josefina Ignacio y el titular de la Usina, Martín Migueles.
A casi once años de tal acto el lugar “dan lástima”. El municipio debería tomar nota y actuar en consecuencia cuanto antes.