“Dueños” de lugares públicos de la Villa
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Carpas en el Casino, pernocte en la Rambla y reuniones en la plaza San Martín, de personas que viven en la calle. Abandono y falta de control
La aparición en la jornada de ayer de dos carpas en un sector de la ex postal de Necochea, el Complejo Casino, se transformó en una nueva imagen del abandono y la falta de control que se observa en los puntos neurálgicos de la Villa Díaz Vélez.
Las dos carpas estaban instaladas en el sector inferior del teatro auditórium del abandonado edificio de la avenida 2. Sus ocasionales ocupantes decidieron instalarse a pernoctar en el lugar, obviamente sin que nadie se opusiera. Una estancia en un lugar “vip”, frente al mar y sin pagar dinero alguno.
Si bien se la puede catalogar de un despropósito más de lo que se vive desde hace algunas temporadas en el Casino- vale recordar tiempo atrás la instalación de una familia en el sector que da hacia la avenida Pinolandia, con un cordel cargado de ropa recién lavada como postal- el estado de la edificación es el mejor marco para estas ocupaciones.
El estado de destrucción del complejo se incrementa a medida que pasan los días. A la dejadez de edificio se ha sumado la rotura de varios vidrios de la galería del piso superior y decenas de pintadas espantosas. Tierra de vándalos.
Por su parte las palomas, que desde hace tiempo ocupan parte de las instalaciones exteriores, ahora vuelan por el interior de lo que fuera la confitería y sector de las canchas de bowling. Por su parte la pileta inactiva en esta temporada y llena de verdes musgos en su parte superior, es una invitación para los mosquitos que propagan el dengue.
En ese marco aparece más que desubicada la oficina del Entur (en su alero superior predominan restos de materia fecal de las palomas), situada en un sitio reñido con la promoción turística de la ciudad.
En la Rambla
El paseo central de la Rambla no escapa a estas ocupaciones de personas que viven en la calle y que de vez en tanto se sitúan en la zona.
El lugar elegido son los ex sanitarios, en cuyas paredes individuos hacen un boquete y entran a pernoctar.
En la jornada de ayer Ecos Diarios efectuó una recorrida por el lugar, observándose una parrilla, una mesa de plástica, una olla y galletitas desparramadas, que daban cuenta de la presencia de personas.
Tal escenografía no varió de dos semanas atrás, certificando que se limpió el lugar y mucho menos se alejó a los moradores. La temporada empezó con esta dejadez en uno de los lugares que más se ven.
En la plaza San Martín
El cuadro de abandono y mala imagen se complementa con un grupo de individuos que desde hace por lo menos un año, se instalan bajo un frondoso árbol de la plaza San Martín, ubicado sobre la calle 6, frente a la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, donde permanecen varias horas del día en una especie de acampe.
Si bien no se han conocido, al menos públicamente, que hayan sido protagonistas de incidentes con tercero, esas personas comen y consumen bajo el árbol todo tipo de bebidas, creando cierta inquietud en quienes estacionan sus vehículos allí o simplemente pasan caminando, sobre todo si se trata de mujeres.
Con la apertura de la feria de artesanos la situación aparece un poco más controlada, pero igualmente se siguen juntando personas en el lugar.
Este cóctel de imágenes lamentablemente cada vez se acentúa en espacios neurálgicos de la ciudad sin que las respectivas áreas de la Municipalidad lo logren resolver.
En el caso de los individuos que “residen” en la Rambla en su momento al área de desarrollo Humano y Políticas Sociales sacó del lugar a personas que estaban allí, y que al no tener vivienda propia los ubicó en un alojamiento del municipio, del que aparentemente al poco tiempo se retiraron, volviendo a la calle.
Excepción de los acampantes del Casino, en todos los casos se trata de vecinos marginales o con vidas complejas que evidentemente no les hace adaptarse a las reglas de la sociedad. Es allí donde debe estar el rol del Estado.///