Aceptan el perdón del imputado
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Emotivas expresiones de los hermanos Sergio y Daniel Díaz
Sergio y Daniel Díaz transitaron los casi 800 kilómetros que hay de distancia entre Necochea y Rosario, provincia de Santa Fe (donde están radicados desde hace muchos años), con la esperanza de encontrar algo de alivio en la Justicia.
Necesitaban cerrar un capítulo en sus vidas, después de aquella trágica jornada del domingo 4 de enero de 2015, cuando la persona que les dio la vida, Elvira Antonia Kruzich, sufría un grave accidente que tendría como desenlace su muerte.
Daniel fue contundente en la audiencia de debate en el Juzgado Correccional cuando expresó que su hermano Sergio “se llevó la peor parte en todo esto porque tuvo que reconocer en la morgue del Hospital Municipal a nuestra madre fallecida”.
Precisamente, Sergio había llegado a Necochea en ese verano del 2015 con la ilusión de pasar un tiempo de vacaciones junto a su familia y, lógicamente, con su madre, que lo esperaba ansiosamente.
La última vez con su mamá
“Yo había estado con ella a fines del 2014 y para recibir el año nuevo, y ahora, luego de más de cuatro años vine a Necochea para conocer la cara del motociclista que, seguramente, habrá pasado todo este tiempo un calvario, como nosotros”, continuó diciendo Daniel Díaz.
Durante sus expresiones en la sala del Juzgado Correccional, uno de los hijos de la víctima señaló también que “acepto las disculpas de Gonzalo (Márquez) en este momento y quería verle la cara”.
Daniel es odontólogo en Rosario, donde está afincado desde hace 30 años, y durante 8 años de su vida, su madre, Elvira Kruzich, le envió dinero para que pueda desarrollar sus estudios universitarios.
Previamente, Sergio Díaz, el hermano mayor, recordó aquel instante tan duro en su vida personal cuando debió reconocer a su madre fallecida en la morgue. “Fue una carga emocional enorme y lo primero que hice fue avisarle a mi hermano que estaba en Rosario”, sostuvo.
En el lugar del hecho
Puntualizó que como una necesidad suya de aquel triste momento “decidí recorrer el lugar del hecho, donde el motociclista atropelló y mató a mi madre, y observé una gran mancha de sangre en ese sitio”.
El escenario de la tragedia fue la esquina de avenida 59 y calle 50, por dónde cruzaba a pie Elvira Antonia Kruzich con sus 82 años y regresaba esa tarde del 4 de enero de 2015 a su domicilio particular de calle 71 al 2100.
Sergio Díaz, trabaja en la empresa Cargill y lleva 37 años radicado en la ciudad de Rosario, denominada como “La Chicago Argentina”.
“Mientras me paraba en el lugar del accidente pensé que el motociclista debería estar compungido por lo sucedido, pero en ese momento no tuve la posibilidad de escuchar las disculpas de esta persona (por Gonzalo Márquez)”.
Aceptó las disculpas
Y reconoció que esa situación de indiferencia en un principio “me llevó a iniciar el camino de la parte penal, aunque no esperaba encontrarme con tanto tiempo para definir este tema, ya que pasaron 4 años y 8 meses de la muerte de mi madre”.
El hermano mayor de los Díaz manifestó en la audiencia de juicio abreviado, sin debate oral y participación de testigos, que “acepto las disculpas de la persona que mató a mi mamá y deseo que esto sirva para la sociedad en su conjunto”.
Y aclaró que “la pérdida de una madre no se compensa con ninguna plata y nosotros con mi hermano nunca pensamos en iniciar una acción civil al respecto”.