Adaptarse a la vuelta a clases, una cuestión de familia
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No sólo los chicos deben volver a la rutina de los horarios escolares, los cambios también impactan en padres, abuelos y hermanos. Muchas veces el retorno a la escuela puede ser agobiante
Volver al colegio después de las vacaciones exige una readaptación. Y no solo de los niños, sino que de los padres también. Este momento del año en que hay que organizar de nuevo los horarios, cumplir con distintas obligaciones y empezar un nuevo ciclo lectivo puede generar en los niños agobio, preocupación, ansiedad y estrés.
“El inicio de clases requiere de los chicos un nuevo esfuerzo adaptarse a la rutina. Los cambios de horario, regular el sueño y los hábitos”, explicó la psicóloga Ana Cavalcanti. “Además, la adaptación depende de la habilidad social de cada niño. Si es extrovertido o introvertido”.
El inicio de clases suele activar en los niños diferentes emociones. Alegría por reencontrarse con sus compañeros y maestros, tristeza porque se acabaron las vacaciones y todo el tiempo libre para jugar y disfrutar con sus papás, enojo por volver a acostarse y despertarse temprano, miedo a comenzar un año nuevo y a separarse de sus papás.
Vuelta al aula
Los periodos en los que el alumno se ausenta, ya sea por vacaciones, enfermedades u otras causas, requieren de una readaptación. Si bien se pactan días de adaptación y asimilación, el proceso es individual.
Cada niño procesa el inicio de clases de una manera diferente, por más que tengan la misma edad o sean hermanos. Por esto es importante que se sientan acompañados en esta etapa del año.
Quienes empiezan el jardín de infantes atraviesan un periodo de sentimientos encontrado: preocupación, angustia, miedo y a la vez felicidad por este nuevo ciclo escolar que comienza.
La adaptación escolar es un proceso que puede llevar semanas o meses, es paulatina y conlleva avances y retrocesos, y cada familia tiene sus tiempos. Deben adaptarse los padres, los abuelos y los hermanos.
Cambio de hábito
Cada año que comienza, es una nueva adaptación. Cambian los docentes y algunos compañeros. Es necesario transmitirles confianza a los pequeños, confiar en los educadores y tener paciencia.
Los adultos deben estar dispuestos a acompañar a los chicos. Las mochilas deben estar cargadas de contención, confianza, amor y acompañamiento.
Los primeros días de colegio pueden tornarse angustiosos, sobre todo en aquellos niños que comienzan en un colegio nuevo o tienen que volver a un lugar en el que lo han pasado mal el año anterior.
Para otros niños que ya conocen su colegio y han tenido experiencias positivas y agradables, vivirán ese día con más ilusión y entusiasmo que con miedo, pero igualmente pueden presentar nervios e inquietud.
“Va a variar la integración al grupo y a las docentes”, dijo Cavalcanti respecto a la adaptación de cada chico.
“Los cambios de escuela, por ejemplo, requieren generar nuevos vínculos. Y tanto en clase como en los recreos requiere del niño un esfuerzo para encontrar con quién jugar y estudiar”, señaló.
Exigencias
Con el inicio de clases también inician las exigencias para los chicos y muchas veces la adaptación puede impactar en el rendimiento.
“El rendimiento escolar va a depender de cómo se transmite la conjugación de todos los factores mencionados anteriormente”, dijo Cavalcanti. “Pero generalmente un niño con buen rendimiento de aprendizaje no tiene dificultades con los contenidos”.
No obstante, la psicóloga dijo que “los padres deben estar atentos a el día a día, como por ejemplo, revisar si traen tareas”.
Deben “ayudar a la autonomía del niño en la ejecución de sus estudios. Enseñarles a tener el material preparado para el día siguiente”.
“Que a la hora de tener que sacar sus cuadernos y material didáctico el niño tenga lo necesario, así pueden prestar mejor atención y no frustrarse por sentir que no tienen las tareas realizadas o los materiales para trabajar”, explicó.
“En eso los padres tienen un papel fundamental. También deben estar atentos a los estados de ánimo de los niños y no desestimar signos de desaliento o de introversión”, dijo la psicóloga. Especialmente por “si el niño estuviese viviendo alguna situación singular”.
“El niño está haciendo un esfuerzo y necesita apoyo y afecto para darse ánimo y sentirse realizado y valorado”, dijo Cavalcanti.
Alto impacto
La psicopedagoga y docente Cecilia González, hizo hincapié en el impacto de “los cambios de hábitos que experimenta el grupo familiar: nuevos horarios, la alimentación, el espacio donde se desplazan, la dinámica familiar, los encuentros y desencuentros”.
Opinó que cuando los dos padres trabajan fuera del hogar se puede descuidar “la contención de los hijos”.
“La protección de esa madre que antes lo acunaba y lo mimaba y que ahora está ausente por el trajín de estos tiempos, ocasiona que se desdibuje su rol”, señaló. Y dijo que muchas veces ese lugar lo pasan a ocupar las pantallas, tanto del televisor, como de la computadora o el teléfono celular.
“Sabemos que los niños se encuentran todo el tiempo conectados a las redes sociales y es muy difícil desconectarse para ir a dormir, dejando abierta la posibilidad de presentar dificultades de aprendizaje”, dijo González, que junto a la también psicopedagoga y maestra especial Sonia Balcarce, integra el Grupo Psicopedagógico.
“No poder levantarse de la cama trae sus consecuencias”, agregó González. “En las escuelas tenemos alumnos con bajo rendimiento pedagógico, dificultades en las relaciones sociales, descontento con sus padres, malestar con sus maestros y también con sus compañeros y como si fuera poco, el desequilibrio emocional que experimentan si sufren algún cambio, que puede ser de horario, de escuela o de maestra”.
“Si bien, es posible que a todos nos cuesten los cambios, en un niño es aún mayor el esfuerzo para mantenerse equilibrado”, precisó. “Sabemos que es el adulto quien elige y decide por el niño, como también sabemos que es él quien tiene que estar atento a las señales, a lo no dicho”.
Explicó que lo “no dicho” se manifiesta “con el cuerpo, con la mirada , y es con esa mirada recíproca que se alimenta nuestra alma y todo nuestro ser”.
“Los adultos mayores deben estar atentos a los cambios emocionales que genera en los niños el inicio de clases”, dijo González.
“Ser capaz de mantener un equilibrio entre la rutina y la vida familiar, dialogar con el niño para saber si se siente cómodo en la escuela, para evitar futuros conflictos, acompañarlo dialogando todos los días un ratito, animarlo a conocer nuevos amigos, ya que esto ayudará a desarrollar habilidades sociales y sobre todo, ayudará a promover el desarrollo integral de su hijo”.
Organización y motivación
Durante el periodo de vacaciones, comúnmente se abandonan algunos hábitos adquiridos durante la etapa escolar, los que no son fáciles de retomar al inicio de cada año académico.
Los padres juegan un rol clave en la adecuada adaptación. No se debe olvidar que la familia es siempre la principal responsable de la educación de sus hijos e hijas, lo que exige estar atentos al proceso educativo y la colaboración que debe existir con sus profesores y otros apoderados.
– Ayudar a adquirir y controlar gradualmente los horarios que correspondan, acostándose más temprano para levantarse y trasladarse a sus escuelas en forma oportuna.
– Comentar y fomentar una actitud positiva al hecho de volver a clases, donde se pueden desarrollar habilidades y competencias que lo harán crecer en lo personal, conocer nuevos pares o profesores, y las oportunidades que ello puede generar.
– Poner atención a una adecuada alimentación y horario de la misma, que permitan entregar la energía necesaria para enfrentar los desafíos escolares.
– Preguntar cada día por lo realizado en la escuela mostrando interés por lo que los niños y niñas viven en los establecimientos educacionales.
– Relatar situaciones agradables que como niños o niñas los padres vivieron en su época de escolares y comparándolas con experiencias que viven sus hijos o hijas.
– Elaborar letreros con el horarios de clases y ponerlos en lugares visible para los hijos y padres.
– Definir espacios de trabajo y horarios que faciliten los hábitos de estudios diario.
– Permitir periodos y acciones recreativas de niños y niñas que permitan el relajo después de la jornada.
– Estimular la necesidad de trabajar con respeto por sus profesores y compañeros y la responsabilidad que cada estudiante tiene por aprender y desarrollarse integralmente.
Estrés familiar
La vuelta al colegio puede ser una causa de estrés para padres e hijos. Implica un cambio de rutina dentro de la dinámica familiar y frecuentemente cuesta adaptarse. Después de unas largas vacaciones la familia debe acomodarse nuevamente a una gran lista de hábitos que habían estado en pausa, como por ejemplo, acostarse y levantarse temprano, preparar la mochila y el uniforme el día anterior, comenzar con las actividades extra escolares, entre otras.
Los cambios suelen generar dificultades para adaptarse, por lo cual se recomienda que la vuelta al colegio sea de manera gradual y no brusca.
Se aconseja:
-Volver a reorganizar y establecer poco a poco los horarios y rutinas
-Reservarse momentos entre una actividad y otra para disfrutar con los más pequeños.
-Buscar tiempo dentro de los horarios semanales para que pueda hacer alguna actividad libre y jugar.
-Ir graduando los horarios de descanso paulatinamente..No dormir suficiente hace más difícil mantener el nivel de atención necesario para aprender y el buen humor
-Conversar con los niños acerca de las actividades que quisieran realizar durante el año.
Volver a rendir
Una de las preocupaciones más comunes de todas las familias es el rendimiento escolar de los niños.
En muchas ocasiones, las notas no son las deseadas y para las familias no siempre es una tarea sencilla enfrentarse a las malas calificaciones escolares.
Esta es una de las razones que inquieta a los padres de familia, luego de las vacaciones.
Pero la vuelta a clases también puede ser un buen momento para un cambio en los hábitos de estudio y en mejor aprovechamiento de su tiempo.
Por ello se recomienda:
– Crear una rutina de estudio que contribuya a la consolidación del hábito. Para ellos, establezca un horario y un espacio fijo para hacer las tareas escolares y para el estudio.
– Evitar que los niños se sientan sobreexigidos en el regreso a clases, ya que en la medida en que estén motivados se encontrarán más receptivos a nuevos conocimientos.
– Educarlos para desarrollar su responsabilidad y su capacidad de esfuerzo. Sacar buenas notas por tener un rendimiento académico óptimo no siempre es fácil, requiere de un esfuerzo que deben estar dispuestos a hacer. Es importante que desde pequeños les enseñemos a ser responsables y a esforzarse para lograr sus metas.