Adios al Liceo
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Archivo
De la edición del 17 de febrero de 1995 rescatamos el siguiente artículo: “Cuando el 9 de febrero de 1981, con la presencia de autoridades de la Armada Nacional y del gobierno provincial, se realizaba el acto de inauguración del Liceo Naval Militar “Capitán de Fragata Carlos María Moyano” se veía concretada una iniciativa impulsada por un grupo de vecinos que, años atrás, había integrado la llamada Misión Necochea con el objeto de promocionar nuestra ciudad y que con posterioridad a esto, efectuó a partir de 1979, con el apoyo fundamental del municipio, las gestiones ante la Armada y la Provincia tendientes a la instalación del establecimiento educativo.
Más allá de la decisión política de esta fuerza de crear y mantener bajo su órbita – en aquellos años – nuevos institutos, a la representación local le cupo en ese entonces un importante rol para la cristalización de la idea. La obra edilicia estuvo a cargo también de varias empresas constructoras de Necochea que se asociaron a ese sólo efecto.
Y a partir de aquel año se desempeñaron entre docentes, administrativos, mantenimiento y servicio, alrededor de 120 personas en tiempos que funcionaron los cinco cursos, sin contar el personal militar.
En determinados sectores de la comunidad la instalación en Necochea de esta casa de estudios fue vista con recelo e indiferencia. Apreciaban algunos críticos como un avance militarista del gobierno de facto; tal vez por desconocimiento de los fines de los liceos militares que la Marina por su parte, en este caso se empeñaba en aclarar, aun así su apertura llegó a ser cuestionada. También durante la campaña electoral de 1983 se hizo lo mismo desde todas las tribunas políticas.
Con la llegada de la democracia y el correr de los años, aquellos sectores opositores alcanzaron a comprender que las Fuerzas Armadas son instituciones de la República y como tales merecen el respeto y el reconocimiento a su cometido. En ese sentido, el Liceo Naval comenzó a tener a su vez similar asentimiento. Sabido del excelente nivel académico que se brindaba en él, éste superó inmediatamente nuestras fronteras y jóvenes de distintos puntos del país poblaron durante catorce años sus cómodas aulas. Además, las puertas de sus amplias instalaciones siempre estuvieron abiertas a la comunidad en general para la realización de diferentes actos y reuniones integrándose también de tal forma a la vida ciudadana.
Ya en el año 1984, cuando recién empezaban a cursar los alumnos que conformarían la cuarta promoción de guardiamarinas de la reserva naval, llegaban las primeras voces de una posibilidad de cierre. Las gestiones iniciales para evitar esa lamentable y dolosa medida, amparada en razones presupuestarias, estuvo ese año a cargo de padres de cadetes y directivos del mismo Liceo. A partir de ahí la “espada de Damocles” se mostró amenazando permanentemente la joven existencia de la casa de estudios.
Durante estos últimos años no pocas comisiones de padres y vecinos sumadas a políticos y funcionarios se ocuparon ante la Armada y la Provincia para que no se concretara la drástica determinación. El resultado de las distintas reuniones de éstos con la autoridades de la Provincia y del arma siempre abrigaron pocas esperanzas y es de suponer, a la luz de los hechos que algunas de estas intervenciones no pasaron más que de una simple expresión de deseos.
A su vez desde estas columnas y en el inicio mismo de las actividades educativas se destacó la importancia que tenía la presencia de la Armada en Necochea con este instituto, ya desde la faz docente como así también en cuanto a la generación de trabajo y su proyección en la economía lugareña.
Alrededor de 400 guardiamarinas, entre ellos muchos de nuestra ciudad y la región han egresado de sus aulas. La mayoría hoy se encuentra trabajando en distintas profesiones, continuando estudios universitarios o abrazando, los menos, la carrera militar y recordaran siempre con orgullo su paso por el Liceo Naval de nuestra ciudad.
A la triste noticia que reviste por sí sola el cierre de un establecimiento educacional y más aún en este caso por la característica del mismo, se le suma esta muestra más de la indiferencia de los gobiernos a los problemas que surgen en esta materia. Si esto no fuera así, las soluciones deberían haber aparecido para lograr su continuidad como tal o bajo cualquier otra figura de nivel secundario o terciario.
Un capítulo aparte, ante el hecho consumado, es qué pasará con el edifico. La Municipalidad solicitará a la Provincia las instalaciones según se informó, pero no se dijo con que destino final. Los necochenses últimamente conocemos más de clausuras que de aperturas. Es necesario tomar decisiones inmediatas y sin dilaciones para no llegar a que el edificio pase a ser nada más que la muestra de un pasado.
Desde el mismo momento en que fue arriado, en su plaza de armas, por última vez el pabellón nacional, el Liceo Naval Militar “Capitán de Fragata Carlos María Moyano” ha pasado a ser parte de los grandes en la historia local”.///