Advierten por el atraso cambiario ante la devaluación de monedas en Chile y Brasil
El Banco Comafi señaló que la estrategia de estabilidad cambiaria del Gobierno traslada el costo del ajuste a la actividad económica y los salarios reales en un contexto de monedas regionales más débiles.
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El Banco Comafi advirtió que la estrategia del ministro Luis Caputo para mantener estable el dólar está trasladando el costo del ajuste a la actividad económica y a los salarios reales. En su reciente informe titulado Navegando los shocks externos, la entidad financiera señaló que el peso argentino acumuló una apreciación real del 6,6% frente a la moneda chilena y del 4,8% frente al real brasileño desde fines de agosto.
Esta dinámica profundiza los problemas de competitividad y aumenta las presiones sobre el esquema cambiario del Gobierno. Según los analistas del banco, las condiciones internacionales empujan hacia un tipo de cambio real más depreciado, pero Argentina se mueve en la dirección contraria. La estabilidad del dólar responde principalmente al ingreso de divisas financieras y a la decisión del Banco Central de moderar sus compras para evitar una mayor presión sobre la cotización.
Los shocks internacionales de los últimos meses apuntan, en conjunto, a un tipo de cambio real más depreciado. En Argentina, los flujos financieros mantienen estable el tipo de cambio nominal, por lo que esa presión todavía no se refleja en el tipo de cambio real. Creemos que, en ese contexto, parte del ajuste se canaliza hacia la actividad y los salarios reales.
La contradicción se profundizó tras las elecciones en Brasil, donde la victoria de Lula provocó una fuerte depreciación del real, dejando a la Argentina en una posición más desfavorable frente a su principal socio comercial. Mientras el país vecino absorbió parte del shock mediante su moneda, el Gobierno argentino evitó que esa presión se trasladara al dólar local.
El informe detalla que las grandes empresas aprovechan las condiciones del mercado para emitir obligaciones negociables en dólares y liquidar esos fondos en el mercado cambiario, lo que ayuda a contener la cotización. A su vez, el Banco Central reduce el ritmo de acumulación de reservas para evitar que sus compras impulsen el precio de la divisa. El Informe de Política Monetaria del propio organismo reconoció que el endeudamiento externo neto de las empresas fue la principal fuente de divisas durante el tercer trimestre.
Los números reflejan la magnitud del atraso relativo: el dólar mayorista acumulaba una suba de apenas 5,4% desde el cierre de 2025, mientras que la inflación alcanzó el 23,6% hasta septiembre. Esta situación genera una pérdida de competitividad, agravada por la proyección de una desaceleración de la economía brasileña, que pasaría de un crecimiento del 2% en 2026 al 1,7% en 2027.