Agapito Charra disfruta sus 101 años rodeado de su familia
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Su historia de vida. Llevan 64 años de casados con su señora Erminia
Agapito Charra de 101 años, nos abrió las puertas de su casa, en Quequén, para contarnos su historia de vida centenaria, de la cual tiene recuerdos muy gratos y hoy disfruta el día a día con su familia, la cual está integrada por su señora Erminia Villegas de 86 años, sus dos hijos, Beatriz y Raúl, además de sus cinco nietos y siete bisnietos.
Agapito nació el 9 de julio de 1916 en Energía y en quince días cumplirá 102 años.
Al recordar su historia de vida, detalla cada momento con exactitud. En este sentido, mencionó que es hijo de Agapito Charra y Rita Córdoba, oriundos de Ayacucho. “Cuando tenían 16 años se vinieron a Santamarina, donde mi padre era puestero en una casa de campo”, dijo.
El fue el único hijo varón, contando con tres hermanas más.
Agapito puntualizó que “ayude a mi padre en muchas cosas, eran años de mucho trabajo rural, y él tenia a cargo hacienda lanar, vacuno y había que cuidar a las ovejas”.
Todavía conserva su libreta cívica y nunca la quiso cambiar.
Teniendo en cuenta todos estos años vividos, Agapito destacó que nunca fue de cuidarse demasiado en las comidas, sólo lo normal, pero actualmente una rutina que disfruta mucho a la tarde es tomar mates cebados por Erminia.
Durante varios años, Agapito trabajó en una empresa de transporte generales, siendo su destino San Luis, a donde llevaba desde Buenos Aires, mercadería a los comercios, desde alimentos hasta planchas de vidrio.
En esta provincia conoció a Erminia, se casó y vivieron durante cuatro años en San Luis, donde nació su primera hija, pero luego por cuestiones laborales, se tuvieron que ir.
Estuvo en La Plata trabajando para una empresa constructora de ruta, manejando tractores y máquinas, hasta que dejó esta empresa y le propuse volver a San Luis o Venado Tuerto, pero finalmente se quedaron en Quequén, donde el tenia su familia y nació su hijo Raúl.
Con 64 años de casados, les tocaron atravesar muchos momentos algunos más lindos y otros no tanto. Una situación muy difícil que le tocó atravesar a Erminia fue dejar su provincia natal.
Al respecto, ella recordó que “cuando llegamos a Quequén me parecía que iba a volver a San Luis, el tenia familia acá, pero yo dejé a toda mi familia y la despedida fue muy dura”.
Celebra la vida
Al momento de pedir un deseo, Agapito dijo con su voz suave “estar tranquilo y bien”.
Por otra parte, recordó que hizo el Servicio Militar en Campo de Mayo, y salió antes de tiempo, premiado por su buen comportamiento. “Yo hacia caso a lo que me mandaban los militares y siempre hice con mucha responsabilidad mi trabajo”, aseguró. A lo que Erminia añadió “ahora se porta mal porque quiere ir a trabajar y le digo que tiene que descansar”.
Hasta hace poco, Agapito desarmaba relojes, siendo un hobbie, ya que estudió relojería por correspondencia, tanto en la práctica como la teoría.
Para el día del padre, se reunieron en familia y un nieto suyo hizo un asado. “Lo pasamos muy lindo en familia”, dijo.
En tanto, teniendo en cuenta el contexto del campeonato mundial de fútbol, aseguró que nunca le gustó este deporte, salvo algunos partidos. “Siempre me gustó más el automovilismo, cuando había carreras paraba en la ruta para verlas cuando venia con carga desde Buenos Aires”, comentó.
Ahora la familia espera con ansiedad el 9 de Julio, fecha de sus cumpleaños.
Aunque en la libreta cívica figura como fecha en que fue asentado el 30 de octubre. Agapito indicó que “en ese entonces mi padre estaba ocupado y cuando podía veníamos a caballo o en sulky porque no había otro medio de locomoción, eran distancias largas”.
Con respecto a su edad rconoció que nunca se imaginó llegar a tantos años. “Mi madre falleció joven cuando yo estaba en el Servicio Militar, y mi padre cuando yo estaba viviendo en San Luis, por lo tanto no los vi a ninguno de los dos. Pero en mi caso estoy satisfecho de todo lo que he hecho”, finalizó.