Racing 1 Independiente 0
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“La Academia” derrotó 1-0 a Independiente con un penal convertido por Copetti e inventado por Vigliano.
Racing se quedó anoche con el clásico de Avellaneda tras derrotar 1-0 a Independiente en el Cilindro, mediante un penal inventado por el árbitro Mauro Vigliano y luego convertido por Enzo Copetti.
Más allá del error del juez y de un desarrollo chato, “La Academia” mostró más ambición en el complemento para quedarse con los tres puntos, ante un rival que se conformó con la igualdad.
Racing comenzó el partido con una mayor presencia en el mediocampo y apostó a la elaboración de Chancalay y Lovera para llevar peligro a la valla custodiada por Milton Álvarez. Independiente optó por una postura más especulativa y de ataques directos, con uno o dos toques, para aprovechar la velocidad de Palacios y Menéndez.
Quien primero gozó de una chance de abrir el marcador fue el “Rojo”. Arregui recuperó alto, tocó para Silvio Romero y el capitán sacó un remate que se fue cerca del palo izquierdo de Arias. El centrodelantero se tiró atrás, tomó distancia de la marca de los centrales y con ese movimiento logró ubicarse de frente al arco.
La media hora inicial del clásico se consumió sin pena ni gloria, con dos equipos que no lograron lastimarse y que pusieron especial énfasis en defender de forma ordenada y eficaz. A la falta de creación colectiva se le sumó la ausencia de inventiva individual y el partido se tornó chato, carente de acciones que pongan el cero en peligro.
La más clara del primer tiempo llegó a los 40 y fue para Independiente.
Kevin Gutiérrez se equivocó en un pase sobre el círculo central, permitió que Silvio Romero tome a la última línea desprotegida y el delantero mostró toda su jerarquía: ralentizó su traslado del balón, esperó a Menéndez y metió la asistencia en el momento justo, pero su compañero definió apenas desviado ante el achique de Arias.
Con un ataque directo y sin tanta elaboración, la visita estuvo más cerca del gol que el dueño de casa.
Más allá de eso, el 0-0 se ajustó a lo que sucedió en el período inicial ya que ninguno encontró los caminos para someter al otro y las emociones no abundaron.
En el amanecer del complemento el juego continuó con la misma tónica, pero esta vez fue Racing quien generó las aproximaciones de mayor riesgo. Primero con un centro de lateral a lateral, de Cáceres para Mena, y después con un tiro de esquina que cruzó toda el área y Copetti no llegó a conectar por muy poco.
El delantero de “La Academia” tuvo una nueva oportunidad cumplido el cuarto de hora, pero su cabezazo, tras una mala salida de Milton Álvarez, se fue besando el palo derecho. En un puñado de minutos y a través de la pelota parada, el equipo de Juan Antonio Pizzi provocó más peligro que en todo el primer tiempo.
Lo de Racing dejó de ser un pasaje de arremetida y se transformó en dominio del clásico, mediante una tenencia más ambiciosa del balón y profundidad por las bandas a partir de la proyección de los laterales.
Independiente lucía más conforme con el empate y paró a los 11 jugadores en su propio campo, apostando al contragolpe como única arma para romper el cero.
Solo un error podía quebrar el 0-0 y la falla vino de parte del árbitro Vigliano. Ya en tiempo de descuento, cobró un increíble penal sobre el ingresado Maggi y le dio la chance a Coppeti de cambiarlo por gol para el 1-0 definitivo.