Agua: licitan nuevos pozos, pero continúa lejos la solución para la red domiciliaria colapsada
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Se repiten en las pérdidas en distintos barrios, que derivan en roturas del asfalto y veredas. En la actualidad están en servicio 38 pozos
La Municipalidad acaba de licitar, por segunda vez ante un primer llamado que resultó desierto en cuanto a propuestas, la construcción de tres pozos para la explotación de agua potable en nuestra ciudad.
Uno de ellos está planificado en la intersección de avenida 42 y calle 111, y su concreción se considera “urgente”, pues servirá para apuntalar la zona de la ciudad que más ha crecido en los últimos años (Barrio Parque y Villa del Deportista), donde el caudal de agua no cuenta con la necesaria presión, problema que se profundiza durante el verano, cuando se incrementa la población.
En los otros dos casos los pozos estarán ubicados en las esquinas de 59 y 86 y 69 casi 18, en estos casos como reemplazo de viejos pozos ubicados allí, que desde hace tiempo están inutilizados, tras la rotura de la camisa, y por lo tanto se hacen necesarias nuevas perforaciones.
El presupuesto para la obra, que es costeado por dinero de la provincia, es de $1.660.7087 para los tres pozos y la apertura de sobres con las posibles ofertas se concretará el próximo miércoles 21, a las 10.
Un problema de fondo
En esta época del año funcionan 38 de los 44 pozos existentes para abastecer del servicio de agua a la población de Necochea y Quequén, y si bien no se presentan los habituales problemas de cada verano en cuanto a la falta de presión de las cañerías o directamente la falta del líquido en numerosos inmuebles, el problema de fondo continúa siendo otro: el estado de colapso que presenta gran parte de la red de cañerías troncales, que datan del año 1932 y que no han sido renovadas en décadas. Su ciclo de servicio se ha cumplido largamente.
Más allá de los pozos, cuyo número seguramente irá aumentando a medida que la ciudad se expanda, el mayor inconveniente es la deteriorada red, que se refleja en las pérdidas de agua en distintos barrios.
La cuestión es, con frecuencia, motivo de queja de los vecinos, pero la solución, que significa una importante inversión, sigue demorada en el tiempo. Una vieja y molesta deuda que compromete el progreso de la ciudad, tanto como la cuestión del gas que hoy no posibilita la extensión del servicio.
Recientemente, como sucede con otros barrios, los residentes en la zona de los barrios 9 de Julio y Los Tilos III se quejaron de la rotura de caños, con las clásicas consecuencias: agua acumulada en veredas y calles, derroche del recurso, además de charcos y barro en la vía pública.
En muchos casos las pérdidas continúan por largo tiempo y empiezan a socavar el asfalto y veredas, para terminar rompiéndolo y generando peligro para conductores y peatones, ante posibles desmoronamientos, como por cas ocurre en el asfalto de la zona de 81 y 24.
En otros lugares el agua se estanca por largos trechos en los cordones y se transforma en un obstáculo para quienes caminan o pretendan descender de un vehículo.
En el caso del pozo que se piensa construir en la zona “nueva” de la Villa, se indicó que subsanaría la falta de presión en el sector, aunque queda mucho por mejorar en otros sitios de la ciudad.
El problema del suministro de agua en forma normal sigue siendo una deuda a cumplir y que los últimos gobiernos y el actual no han podido o sabido encarar de acuerdo a su importancia. Ni siquiera existe un diagnóstico certero del estado de las redes que llevan el líquido a los domicilios.
En muchos casos se recurre a arreglos temporarios de las pérdidas, que al poco tiempo se reproducen. Apenas un “calmante cuando se necesita de una cirugía reparadora”.
Un arreglo que se sigue demorando
La compostura del caño cloacal que atraviesa el Río Quequén y que lleva roto varias semanas, subiendo a la superficie todo tipo de desechos de la red, sigue demorada.
Según lo informado a Ecos Diarios desde Obras Sanitarias, para esta semana recién se espera la llegada del material para construir las piezas que hay que ubicar en el deteriorado caño situado sobre el lecho del río, y que deberá elaborar el personal del área.
Se tendrá que fabricar ocho piezas medias caña (bridas) de 10 milímetros de espesor cada una, para cubrir el trayecto de 10 metros que se ha roto.
Se estimó que el trabajo a realizar demorará unos 20 días, lo que atrasa la solución de la rotura, que según fuentes de Obras Sanitarias “no se ha agrandado”.
Buzos de Prefectura
Luego de que las piezas estén construidas llegará el tiempo del trabajo de su colocación debajo de las aguas, tarea que estará a cargo de buzos pertenecientes a la Prefectura naval Argentina, labor que demandará al municipio una inversión de unos $50.000 diarios, según indicara el intendente Facundo López. Dicha tarea se estima que llevará diez días, ya que previamente hay que limpiar del caño los caracoles adosados con el paso y recién luego se ubicarán las bridas.
Si se agrega estos días a los que llevaría la construcción de las piezas, se deberá seguir esperando “un mes más” para una solución. El mismo lapso de tiempo que se viene anunciando cada vez que Ecos Diarios hja solicitado información sobre el tema.
Paralelamente la Municipalidad ha solicitado a Provincia recursos para la construcción de un nuevo caño, que serviría para la obra principal proyectada para el futuro: la planta de tratamiento de residuos en la zona de Punta Carballido, en la playa de Quequén.
Lo cierto de la cuestión es que sigue demorándose en el tiempo la reparación del caño y por ende de una pérdida que ya lleva más de dos meses y que altera la normalidad ambiental y sanitaria en el sector del río Quequén, ubicado a la altura de las instalaciones de la agrupación náutica Vito Dumas.