Agua: se analizan alternativas para paliar una histórica falencia
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La baja de las temperaturas es una especie de tregua. Sumarán más pozos como solución a corto plazo. Tratativas ante organismos y la Provincia. El cobro a grandes consumidores
Más allá que la notable baja de la temperatura de las últimas jornadas ha significado una especie de tregua para la grave falta de agua potable de la semana anterior, el Ejecutivo municipal sabe que este alivio puede ser temporal y por ende debe trabajar con ahínco para lograr soluciones a corto y largo plazo.
La construcción de nuevos pozos o un reservorio; la actualización de un estudio de 2011 del recurso y su distribución en el ejido urbano; y el cobro del agua, en principio a los grandes consumidores, son algunas de las líneas de acción en las que trabaja en la actualidad la administración que encabeza Arturo Rojas.
En la jornada de hoy el secretario de Planeamiento, Obras y Servicios Públicos, Adrián Furno, se trasladará a Mar del Plata, donde mantendrá reuniones con autoridades del Enhosa y miembros de una consultora e integrantes de Obras Sanitarias. El motivo de estos encuentros es, en el caso del Enhosa, bucear en la posibilidad de lograr recursos para obras de infraestructura vinculadas a una mejor provisión del agua y que se hagan a corto plazo.
En tanto con la consultora y miembros del Instituto Nacional del Agua (INA) se buscará actualizar el estudio que se hiciera en 2011 durante la gestión comunal de Daniel Molina, con una evaluación de la red de agua en ese momento, estudio del acuífero local y un diagnóstico preciso del servicio. Esa sería la base de un plan director para solucionar la problemática del agua en Necochea, a largo plazo.
Más pozos
A los cuatro nuevos pozos conectados en las últimas horas (dos de ellos oficiarán para casos de emergencia) y que suman 7.000.000 de litros de agua diarios a la red, el municipio prevé seguir sumando otros.
En primera instancia están previstos cuatro en Necochea (uno sería en 10 y 101; en la avenida 58 frente al Club Ameghino, que empezará construirse en breve; otro en 59 y 100 o 102, frente al Hospital Ferreyra y el restante en 91 y 50) y dos en Quequén (se evalúan en 512 y 519 y en 554 y la vía, respectivamente)
Cada pozo con su respectivo tablero e instalación eléctrica y bomba significa una inversión de entre $5.000.000 a $7.000.000 para la comuna; y en la actualidad hay 46 pozos en funcionamiento, que extraen agua potable a partir de los 60 metros de profundidad.
Cobro en análisis
El cobro del consumo del agua, como ocurre en otras ciudades e incluso en Juan N. Fernández y La Dulce, es una cuestión que empieza a analizar el Ejecutivo, aunque debe contar con el aval del Concejo Deliberante.
En principio se proyecta cobrarlo a los llamados grandes consumidores, entre ellos el Puerto (lo provee a los barcos con cobro en dólares y en contrapartida realiza un pago bajo a la Municipalidad), empresas y fábricas (entre ellas las de helados), que usan grandes volúmenes de agua.
Actualmente los contribuyentes abonan con las tasas las nuevas conexiones y su mantenimiento, pero no el consumo.
Más pozos o reservorio
Una cuestión a determinar es si hay que seguir construyendo pozos o hacer al menos un reservorio (como una cuna de hormigón) con no menos de 15.000.000 de litros de agua, que a través de grupos electrógenos se impulsarían a la red en caso de emergencias y falta de agua. Se trata de una alta inversión, para lo que sería necesario un aporte de la Provincia o la Nación.
A esto habría que sumar un acueducto, también costoso. Para ambos temas se consultará a expertos en la cuestión, para tomar la mejor y viable decisión.
En el caso de los pozos, su funcionamiento está directamente ligado a la energía eléctrica y cuando hay cortes, salen de servicio.
Para este invierno se prevé hacer un estudio a fondo para establecer claramente cuánto caudal produce cada pozo.
Conexiones clandestinas
En el caso de Quequén se explicó que es más proclive a quedarse rápidamente sin agua, porque tiene una gran cantidad de conexiones clandestinas, estimada en más de 30 kilómetros de extensión, que al hacerlo a través de mangueras de 3/4 dejan sin provisión al resto.
La idea es impulsar en breve que los vecinos se conecten a la red en forma normal, comprando el material y el municipio haciendo la mano de obra.
“Con las medidas que hemos realizado en estos días mejoremos la entrega de agua, pero todo seguirá supeditado a que el consumo no se siga disparando”, sentenció un funcionario municipal. La solución definitiva está claro que aún aparece lejana.
Números que clarifican
La falta del fundamental recurso que para el ser humano es el agua, que claramente sobrepasó la estrategia prevista ante la llegada de no menos de 60.000 turistas y repetición de varios días con térmicas superiores a las de otros veranos; no solo generó la furia, quejas y debates, sino que reveló algunas cuestiones numéricas que cuantifican la situación.
Se estima que el promedio actual de consumo de agua por habitante es de 450 litros mientras que la Organización Mundial de la Salud considera que cada persona debe consumir como máximo 250 litros.
Por día en el que funcionan los 46 pozos actuales se inyectan a la red 45.000.000 de litros.
Del total de agua que se provee a la red en Necochea, se estima una pérdida del 30%, por varias cuestiones, entre ellas el estado de cañerías, varias de ellas obsoletas.
Se estima que en Necochea-Quequén hay unas 10.000 piletas de las llamadas “Pelopincho”, que concentran 70.000.000 de litros, que se van renovando al menos cada siete días.
La primera bomba, que es la del pozo de Obras Sanitarias (en 59 y 84) data del año 1928, mientras que hace dos años había en funcionamiento 29 pozos y actualmente son 46.