“Ahora me siento preparado si es que decido volver a la política”
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Norberto Ferrario trabajó en la Municipalidad por 40 años y le tocó ejercer la función pública como Director de Concesiones. También fue concejal por el radicalismo
Alejandra Fernández
Redacción
De profesión maestro mayor de obras, Norberto Raúl Ferrario se desempeñó durante cuatro décadas en distintas áreas del municipio y ejerció la función pública como director de Concesiones. Afiliado radical desde joven, cumplió su mandato como edil por su partido y hoy, ya jubilado, baraja la posibilidad de volver a involucrarse en política.
Ferrario nació en Gonzales Chaves, vivió gran parte de su vida en Necochea y, desde hace siete años se estableció en Quequén, donde formó parte de la Comisión Playas de Quequén.
Ingresó al área de Obras Públicas en el año 78, en pleno Proceso de Reorganización Nacional, hasta el año 85, “luego del acto de inauguración de ACA-FACA el gobierno de ese momento me mandó a hacer una tarea bastante particular, tomar el estado de los medidores de gas”, dijo entre risas.
Este tipo de situaciones, a modo de escarmiento, se repitieron a lo largo de su carrera laboral, “siempre que me quisieron disciplinar, terminaron haciéndome un favor”, afirmó.
Siguió en su puesto hasta 1988 cuando lo designaron sobreestante del “plato volador”, obra de la actual terapia intermedia del Hospital Municipal, allí se desempeñó con un equipo profesional que también trabajaban juntos de forma particular. Estuvo en esa obra hasta el 98.
Plataforma
Por entonces, su amigo personal Pedro de Ilzarbe quería ser candidato a intendente y le pidió que lo acompañara, “reflotamos el Comité Quequén, pusimos la plataforma ahí y arrancamos”.
A pesar que de Ilzarbe no llegó a ocupar la intendencia, la Alianza anotó cuatro concejales, Juan Aubert y Ferrario; Liliana Cuesta y Carlos Suárez, del Frepaso.
Al respecto contó que “cuando vino la debacle del 2001 se fueron los tres; quedé en el bloque del radicalismo e hice dos años de gestión más con Esnaola”.
En el camino enfrentó a Molina en la interna partidaria, que resultó electo intendente y en referencia al partido opositor dijo que “se tenían que ir, fue una lástima que no supimos capitalizarlo”.
Habitualmente, en los cambios de mandato tomaba vacaciones para evitar la transición, “es difícil porque los que vienen creen que uno es enemigo o no quiere hacer las cosas. Mi carácter nunca fue fácil y siempre me significaba un conflicto”, puntualizó.
En esa oportunidad, Daniel Molina le ofreció hacerse cargo de la recién creada Dirección de Concesiones, que fue su primera función pública en el Ejecutivo. Pero transcurrido un tiempo, le pidieron la renuncia; aunque tiempo después le ofrecieron la Dirección de Servicios Públicos, donde estuvo dos años y medio.
Entre tanto, Norberto Ferrario atravesó serios problemas de salud que requirieron seis meses de licencia médica, “fue en 2009, a Molina le faltaban dos años de gestión pero terminaron triunfando los perdedores y así le fue”.
En este caso, terminó trabajando de sobreestante de la obra de pavimento de las avenidas 42 y 91.
Cambios
Vale destacar que, a lo largo de su vida, ha sabido adaptarse a los cambios. En la gestión Tellechea también tuvo que lidiar con algunos de los nuevos funcionarios, y no acceder a continuar trabajando en Obras Públicas.
“Todos tienen ese caprichito que las cosas son de ellos, no es de nadie, es del pueblo y hay que ser concientes de eso”.
Posteriormente, atravesó la debacle de Tellechea y en ese sentido afirmó que “lo que le pasó es parecido a lo de Alfredo Vidal. Los traviesos se fueron calladitos la boca y pagaron dos personas por todo eso”.
Controversias no le han faltado y, hasta tuvo que afrontar una denuncia penal por parte de José Luis Vidal, no obstante continuó trabajando. En la gestión López tuvo problemas con un funcionario por lo que decidió comenzar los trámites jubilatorios.
“Me faltaban siete meses, justo había fallecido mi madre y quiero pensar que todo se dio sincronizadamente para que dejara definitivamente”, sostuvo Ferrario.
Tiene 61 años, tiene tres hijas y dos nietas. Su hobby es disfrutar la playa en invierno y verano, escuchar música clásica, tango y moderno nacional y con una mirada retrospectiva expresó que “primero agradezco lo que significó la Municipalidad como trabajo y, hoy poder disfrutar de mis hijas desde otro lado”.
Hace siete años compró su casa en la zona playas de Quequén, un lugar que había elegido muchos años antes.
Con las expectativas puestas en disfrutar de su jubilación, no ha dejado de lado la política e integra la Agrupación Illia, con Taurián; Tripiana, Maldonado y Mengoechea, y está evaluando si comprometerse a fondo, y no descarta la posibilidad de candidatearse a intendente, “cuando fui pre candidato me llevaron los amigos y no me sentía suficientemente preparado. Ahora lo estoy, si decido volver a la actividad política”, finalizó diciendo.///