Al Anon, 48 años de trabajo de contención
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La agrupación ayuda a familiares de personas alcohólicas
Al Anon es un grupo de autoayuda que trabaja en nuestra ciudad hace 48 años, siendo un espacio que recibe a los familiares de enfermos alcohólicos. En su sede ubicada en el 3º nivel del Centro Cívico, se reúnen todos los lunes y jueves de 18.30 a 19.30, donde actualmente concurren seis personas.
Edgardo y Silvia, coordinan el grupo, ya que son los que están hace muchos años y trasmiten el mensaje a quienes se suman al grupo, ya que no hay médicos, ni psicólogos.
El único requisito es tener un amigo, un vecino, un compañero de trabajo o un familiar que tenga esta enfermedad. De todas formas, señalaron que “uno no llega a pedir enseguida ayuda, la enfermedad va de a poco”.
Asimismo, afirmaron que cada caso es especial, “a veces el alcohólico llega a Alcohólicos Anónimos y al familiar lo derivaban para este grupo, pero otras veces a partir de vivir situaciones más complejas toman la decisión o también llegan derivados por médicos, o la Policía, son varios los nexos”.
El grupo Al Anon no tiene un teléfono abierto al público, sino que los interesados se pueden presentar directamente en las instalaciones del Centro Cívico.
De todas formas, Edgardo expresó que “ahora todo es mucho más accesible, en Internet está toda la información, lo que hay que hacer, recomendaciones, qué son los grupos, cómo están constituidos, etc”.
Al Anon nació en nuestra ciudad junto a Alcohólicos Anónimos en 1975, siendo primordial el anonimato, “es algo que se respeta a rajatabla”, afirmaron.
Edgardo detalló que “el programa de Alcohólicos Anónimos fue transferido a Al Anon, es decir, los primeros que se empezaron a reunir fueron los alcohólicos y las esposas se quedaban a esperarlos afuera y charlaban entre ellas y se daban cuenta que tenían muchas cosas en común y tomaron la iniciativa de formar el grupo”.
Autoayuda
Silvia expresó “el grupo me hizo entender la enfermedad del alcoholismo, me dio herramientas para la vida, para mi ya es una filosofía de vida, es una ayuda espiritual y es un grupo donde no se habla de religión, ni de política, ni de fútbol, no hay nadie que mande pero a la vez estamos organizados”.
Asimismo, aseguró que es un lugar cálido donde uno se siente comprendido, donde puede hablar de lo que le afecta y solo otra persona que pasa por lo mismo puede entender. Edgardo indicó “acá no se juzga a nadie, se comprende a un enfermo alcohólico y también ayuda a tomar decisiones. En general la gente no sabe que el alcoholismo es una enfermedad, al alcohólico lo catalogan de vicioso, y no es así, cuando esa persona no puede dejar de tomar pasa a ser una adicción al alcohol y los familiares empezamos a distorsionar todo lo que le ocurre a ese familiar y empezamos a tener una enfermedad espiritual del alma que no se cura con ninguna pastilla”.
El hecho de poder asistir al grupo, hablar con otras personas, ya ayuda a calmar los pensamientos y a vivir de otra manera.
“Esa actitud contagia, porque a veces a partir de nuestro cambio, el alcohólico llega a pedir ayuda”, destacó Silvia.
El grupo está abierto y dispuesto a brindar ayuda a quien la necesite e inclusive concurren a las escuelas cuando son invitados a ofrecer charlas y difundir la actividad que realizan.