“Al hacer un balance, no me arrepiento de nada de lo que hice”
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Marcela Abete. Tiene una extensa trayectoria en la educación. Sigue capacitando y trasmitiendo su pasión a los demás
Por María Cecilia Gotta
Redacción
Quien la conoce, sabe que Marcela Abete, es una persona inquieta, que le gustan los desafíos y que siempre da un paso más hacia adelante. Tiene una extensa trayectoria en la educación y aunque se jubiló en 2018 sigue capacitando y trasmitiendo su pasión a las nuevas generaciones. De su camino recorrido hizo un balance y afirmó “no me
arrepiento de nada de lo que hice, volvería a hacer mismo. Tal vez no sería tan confiada con algunas personas, pero en el balance no cambiaría nada”.
Ella es nacida y criada en Necochea. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Instituto Nuestra Señora del Rosario. Cuando terminó esta etapa quiso estudiar Ciencias de la Educación pero no abrió la carrera en nuestra ciudad y empezó a estudiar magisterio en el Instituto Superior de Formación Docente y Técnica Nº 31. “Gratamente recuerdo muy buenos profesores”, señaló.
Mientras estudiaba también trabajaba en una inmobiliaria en la temporada de verano, hacía inventarios, hacía alquileres, hasta que comenzó a tomar suplencias en escuelas y finalmente dejo la inmobiliaria, a partir de una suplencia extensa en la Escuela Nº 4.
También tomó horas en el Colegio Alta Mira y algunas suplencias en la Escuela Nº 2 donde funcionaba la Escuela de Adultos Nº 701. “Ahí me enamoré a primera vista de esa rama y decidí estudiar para Profesora especializada en educación de jóvenes y adultos, cursé en Tres Arroyos con Adriana Pérez, con quien mantengo un lindo lazo”, detalló.
Marcela se fue quedando en educación de adultos, tomó cargos, luego titularizó y después rindió una prueba de selección que ella consideró “fue muy interesante para mi crecimiento”, la de secretaria de Jefatura de Región de adultos.
En el año 2005 trabajó en la Jefatura Regional de Dipregep, donde destacó “encontré un mundo distinto, de gente muy linda, un muy lindo equipo, aprendí mucho de mis pares y en especial de Rosario Godia. Ella me enseñó valores que no los enseñan en ningún profesorado”.
En el año 2007 decidió concursar para la prueba de selección de inspectores, cargo que ocupó en educación de jóvenes y adultos. De esa etapa manifestó “fue muy linda porque conocí gente muy valiosa, se trabajaba mucho en equipo y tuve grandes enseñantes de la profesión como Susana Fraile, Viviana Bianchini, Patricia Rodríguez, Silvia Presta”.
En abril de 2018 se jubiló y comenzó una nueva etapa. “Cuando me jubilé estudié la Licenciatura en Educación y cumplí el sueño que no pude cumplir de joven cuando terminé el secundario”, recordó.
Al mismo tiempo, tenía ganas de hacer otras cosas distintas a lo que venía haciendo y cuando le propusieron capacitar en Dirección de Adultos, no lo dudó y también fue coordinadora del programa Fines,
Cambio
Con la pandemia no se quedó quieta y siguió para adelante. “Nos largamos con un par de amigos a armar la consultora Nuestra Nueva Realidad, donde dábamos capacitaciones virtuales, acercamos a los docentes a las nuevas realidades”.
Previo a la pandemia la habían convocado del Instituto Rio Quequén, donde estaba como coordinadora académica y aseguró que fue todo un desafío motivar a los alumnos y sostener el vínculo, en ese marco.
Marcela sostiene que “cuando uno trabaja con pasión no es un trabajo, es una frase que pongo en mi Facebook. Realmente siempre sentí pasión por lo que hacía y siempre hubo un grupo. Me gusta trabajar en equipo, en armonía”.
Con las nuevas tecnologías se embarcó en una Diplomatura Superior en Enseñanza en Entornos Virtuales y actualmente está cursando una Maestría en Gestión y Gobierno de la Educación de forma virtual. “En este nuevo espacio encontré gente con los mismos ideales, coincidimos en que siempre es posible hacer un cambio. Es muy fácil decir que hay que cambiar la educación pero en verdad hay que involucrarse, es así en todos los aspectos y tiene que ver con las ganas que tenga cada uno. Es un esfuerzo y un disfrute al mismo tiempo”.
RETRATO
Un cambio de vida
Marcela Abete tuvo un cambio de vida, o mejor dicho como dice ella, renació en el 2016, año en que se realizó un bypass gástrico.
Fue un cambio físico rotundo, y esa determinación le abrió un nuevo camino en su vida.
“Yo celebró mi cumpleaños y esta fecha en donde renací. Me cambió la cabeza, es decir, empecé a hacer cosas para mí y fue un cambio para mejorar mi calidad de vida”, mencionó.
Se emocionó al recordar el apoyo de sus compañeros de trabajo y amigos. “Realmente fueron muy importantes y uno de los grupos a quien le conté mi decisión fue el de mis amigas del secundario”.
Al mismo tiempo, remarcó el rol de la mamá de Rocío, una amiga de su hija. “Belén fue quien también como mamá contuvo a mi hija en ese momento, además de mi amiga Anabel y otra amiga dela vida, Claudia Foss”.