Al menos un gesto
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A lo largo de este inusual año de pandemia y una cuarentena que hizo estragos en la economía y el campo laboral, en más de una oportunidad se ha formulado por parte de los ciudadanos, la necesidad de que quienes ocupan un cargo en el Ejecutivo o Legislativo tengan el gesto de donar parte de sus sueldos, varios de ellos muy superiores a lo que gana gran parte de la población.
Lejos de parecer una medida demagógica, como contraponen aquellos que ejercen un cargo público, se trata de un gesto simbólico para con los conciudadanos, muchos de los cuales este año perdieron su trabajo, y a quienes se los someterá a un aumento de casi el 40% en las tasas, desde las cuales se solventan los salarios o dietas de funcionarios y concejales, respectivamente.
Aquí cerca, en la comuna de Mar del Plata concretamente, el intendente Guillermo Montenegro rubricó en los últimos días un decreto que establece la continuidad de lo dispuesto durante este 2020, en este caso cediendo el 20% de su salario, mientras que sus funcionarios aportarán el 15%.
“Entendemos que hay que hacer un esfuerzo, más en este año difícil, un año en pandemia. Por eso, en 2021 seguirá vigente la baja de salarios para los funcionarios políticos del municipio. Este año el ahorro llegó al monto de casi $25.000.000”, explicó el jefe comunal de la vecina ciudad, agregando que durante este año “se le solicitó a los marplatenses un esfuerzo que, desde el Poder Ejecutivo municipal, se acompañó con las distintas medidas de austeridad del gasto público municipal”.
Está claro que con un recorte en los ingresos de los funcionarios no se salvará económicamente la Municipalidad. Pero de tener esa voluntad, se bajarán los gastos y al menos en la gente quedará un concepto de empatía de parte de quienes, más allá de ser elegidos para representarlos como en el caso del Intendente y los concejales, son empleados temporales de los contribuyentes, entre ellos algunos concejales con más de un periodo de cuatro años en su haber.
En el caso del cuerpo deliberativo se observa desde hace años, incluso en el que está por terminar, que ante las diferencias políticas o graves negligencias en el desempeño del cargo, nadie renuncia a su banca. Basta con crear un bloque unipersonal o unirse con otro concejal, para no resignar posturas o dejar de percibir una dieta nada despreciable.
Por otro lado, la porción de la sociedad que cumple tareas en el sector privado, y que por ende la ha visto en figurillas para sobrevivir a la cuarentena dispuesta por el Gobierno nacional o directamente ha perdido su trabajo, siente la diferencia palmaria con quienes son empleados de un Estado atestado de empleados, que no solo no han padecido la desocupación, sino que han seguido cobrando normalmente, algunos sin siquiera ir a trabajar al estar comprendidos en grupos de riesgo; o en muchos casos los que ante la suspensión presencial del ciclo lectivo se quedaron en sus hogares al cuidado de sus hijos en edad escolar. Medida ésta que el gobierno bonaerense dio por concluida el pasado viernes. Y no todos pudieron hacer tareas laborales desde sus hogares.
Vistas estas diferenciaciones y que el mayor esfuerzo se sigue a un sector de la comunidad, bueno sería un gesto de que los funcionarios hicieran su aporte temporal, acorde a la situación que estamos padeciendo.///