Al ritmo de la vida
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Héctor Ismael Lescano integró la peña El Ombú hasta los 36 años, cuando fundó su propia escuela de danzas folclóricas. En los 90 comenzó a enseñar a bailar tango y formó a muchos de bailarines y profesores de la ciudad
Por Juan José Flores – Redacción
Folclore y tango. Esas dos palabras definen gran parte de la vida de Héctor Ismael Lescano, bailarín y profesor que dice haberse jubilado, pero sigue trabajando incansablemente en la difusión de las danzas tradicionales.
Hijo y sobrino de dos referentes de las danzas folclóricas de nuestra ciudad, Héctor se mantiene al frente de su escuela “Esto es Patria”, de la agrupación “Unidos por la Danza” e integra “Latidos del Mar” y el conjunto de María del Carmen Pini.
Si bien se jubiló como profesor de tango de la Escuela Municipal de Arte y en abril cumplirá 70 años, Héctor no puede dejar de hacer lo que siempre hizo: bailar y enseñar.
Herencia
La música folclórica, la danza y la tradición siempre acompañaron a Héctor. Su padre Ismael y su tío Abundio Lescano, formaron la peña El Ombú, una de las más grandes agrupaciones de la ciudad.
Héctor integró desde muy chico el ballet de la peña y tenía 14 años cuando lo invitaron a sumarse el ballet folclórico de Santiago Ayala (El Chúcaro) y también lo quisieron llevar a bailar a un local nocturno de Tres Arroyos.
Sin embargo, como explicó Héctor, para “los viejos” que un adolescente aceptara alguna de aquellas propuestas era algo impensable para esa época. “Hubiera sido lindo integrar el ballet de El Chúcaro”, dijo.
Permaneció más de dos décadas en la agrupación hasta que, en 1984, decidió abrir su propia escuela: “Esto es patria”, que es sede regional del Instituto de Arte Folklórico, creado por el recordado Juan de los Santos Amores.
Desde entonces ha formado a cientos de alumnos que animaron las distintas agrupaciones y peñas de la ciudad.
Esto le permitió convertirse en un referente del folclore local y representar a la ciudad en diferentes eventos a nivel provincial y nacional.
Desde hace años participa de la Fiesta del Pericón que se realiza en Mar del Plata con Unidos por la Danza. Esa agrupación nació cuando le pidieron seleccionar a parejas de las distintas peñas de la ciudad para bailar en la plaza.
Ritmo de bandoneón
En los 90 lo convocaron para dar clases de tango en la Fundación Cultural de la Usina. Un amigo le enseñó los secretos de 2 por 4 y tiempo después comenzó también a dar clases en la Escuela Municipal de Arte, en su anexo de Quequén y también en el Jardín de Infantes Lasalle.
Por sus talleres de tango pasaron muchos de los que hoy integran las principales parejas de baile de la ciudad y también la mayoría de quienes en la actualidad se dedican a enseñar a bailar la música ciudadana.
Ahora ya jubilado, Héctor continúa enseñando tango en su propia escuela, donde también da clases de folclore.
Dejar huella
“Hoy lo que nos hace falta es un semillero”, dijo Héctor respecto al manifiesto desinterés de niños y jóvenes por el folclore.
Por ello, sigue comprometido con la difusión de las danzas tradicionales. Recientemente con Unidos por la Danza se presentó en Cosquín.
Además, cada año baila con el ballet de la IDAF en las presentaciones que se realizan los 25 de Mayo frente al Cabildo.
En estos años también ha participado en festivales de danza y congresos realizados en Neuquén, Chaco, Mendoza, San Juan, Córdoba y Tucumán. Y recientemente, en San Clemente del Tuyú, recibió un premio a su labor y trayectoria.
Carpintero de oficio, Héctor supo siempre que lo suyo era la danza y sigue transmitiendo lo aprendido desde que a los 10 años comenzó a concurrir a las clases de la peña El Ombú.///
Perfil
Héctor Ismael Lescano es necochense.
Su padre Ismael Lescano y su tío Abundio formaron la peña El Ombú.
Comenzó a tomar clases de folclore a los 10 años, en la peña familiar.
A los 36 fundó la escuela “Esto es patria”.
Está casado con María Elizabet Pérez, con quien tiene dos hijos: María Natalia y José Emiliano.