“Alegre despertar”
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Celebración con baile y música por San Ignacio de Loyola
Ayer, con motivo de celebrarse San Ignacio de Loyola, el Centro Vasco “Euzko Etxea” comenzó con los festejos con el Alai Eznatzia (alegre despertar), la tradicional recorrida por domicilios de integrantes de la comunidad, quienes fueron saludados con música y luego visitaron a las autoridades municipales, colocando las ofrendas florales en los bustos de Mariano Necochea, Ángel Murga y el retoño del árbol de Gernika.
Este año es muy especial para esta colectividad porque el Alai Eznatzia (alegre despertar) se realiza en nuestra ciudad hace 80 años, siendo los primeros en plasmar esta idea Leoncio Iriberri, con su flauta e Hipólito y Francisco Zubillaga Iturralde con sus tambores. Ellos se subieron a una camioneta descubierta y empezaron a recorrer las calles tocando música, tradición que se continúa hasta el día de hoy y visitaban distintas casas, el comisionado municipal y la gente de la colectividad, llevando un poco de alegría.
Arantxa Zubillaga en diálogo con Ecos Diarios recordó que “muchos llegaron a la Argentina por la Guerra Civil y cada 31 de julio se celebraba una misa recordando a los caídos en la guerra y no había ánimo de fiesta”.
Añadiendo que la guerra culminó en abril de 1939 y cuando llegaba la fecha de San Ignacio en julio, ya había pasado el conflicto y consideraron que era momento de volver a dar un poco de alegría y asi fue como la fecha de San Ignacio se transformó en una actividad alegre, con música y bailes.
El primer “Alegre despertar”, fue el 31 de julio de 1939, pero con los años también se fueron agregando y cambiando algunas tradiciones.
“En aquel entonces se tiraban muchas bombas, se saludaba en cada casa y se fue sumando la costumbre de que en alguna casas se bailaba afuera o se entraba e inclusive en algunas casas eran recibidos con un café o un chocolate”, señaló Arantxa.
Actualmente los reciben con sándwich, gaseosa, café o nada, ya que no es obligación sino que se trata de agasajar y agradecer a quienes hacen la visita.
Asimismo, este año se decidió no tirar más bombas. “Creemos que los tiempos han ido cambiando y no queremos molestar, queremos que siga siendo un festejo con bocinas, música y llevar alegría a todos”, afirmó.
Vigilia
Los jóvenes lo viven de manera especial porque toda la noche anterior hacen la vigilia del “alegre despertar”, en la sede del Centro Vasco.
En la jornada de ayer, alrededor de 40 personas entre jóvenes y adultos participaron de la recorrrida que comenzó por lo de Felipe Muguerza, luego visitaron la casa de Marta Larraza, integrante del primer cuerpo de baile del año 1941del Centro Vasco.
A continuación pasaron por lo de Juan Manuel Ibarguren y terminaron en la planta de Juan Leoncio Iriberri.
Una vez que terminaron el recorrido las autoridades participaron del acto protocolar, siendo recibidos en el municipio por el intendente Facundo López y el director de Deportes, Miguel Arana. Acto seguido colocaron las ofrendas florales.
Con motivo de los festejos de San Ignacio de Loyola ayer también se reunieron en el Centro Vasco pero la cena principal y cierre del Hator Hona será este sábado a la noche donde podrán degustar comidas típicas, como sopa de ajo y chorizo a la sidra.
Arantxa Zubillaga recalcó que las actividades son abiertas y libres a la comunidad, “queremos que la gente nos visite”.
Inclusive adelantó que hoy, a las 18, realizarán por primera vez una actividad denominada “Triki poteo”, que consiste en recorrer las calles de la ciudad con música y haciendo una recorrida por tres bares.
Desde el Centro Vasco se saldrá en dirección a la calle 64 y 67, luego se visitará el bar de calle 62 entre 61 y 63 y por último en el que está ubicado en avenida 59 casi 60.
En cada uno de los espacios, serán recibidos con pintxos y algo para beber.
“Es una costumbres que se hace en otras delegaciones que están en Buenos Aires y la idea es llevar música y alegría a las calles. Queremos que la gente participe y se sumen. Queremos sacar el Centro Vasco a la calle y llegar a la gente”, resaltó.
San Ignacio
El 15 de agosto de 1534, Iñigo López de Recalde de Oñaz y Oyola, de origen vasco, decide junto con seis estudiantes amigos reunidos en Montmatre, París, fundar una sociedad religiosa. En el año 1537 Iñigo recibe los hábitos sacerdotales en la ciudad de Venecia, adoptando el nuevo nombre de San Ignacio de Loyola.
Junto a sus compañeros, también sacerdotes, crea la compañía de Jesús, a la que el Papa niega el reconocimiento como orden religiosa.
Aún con esta contrariedad, el grupo comienza a predicar, adquiriendo en un corto tiempo una gran popularidad. Finalmente el 27 de septiembre de 1540 el Papa Paulo III, por la bula Regimini militantes ecclessia, reconoce a la compañía de Jesús como una orden religiosa.
La nueva orden se propone como meta la propagación de la fé, cristina católica por todo el mundo, la defensa de la Iglesia católica en todos los ámbitos y la obediencia absoluta e incondicional al Papa.
El padre Ignacio de Loyola fallece el 31 de julio de 1556. El Papa Paulo V lo beatifica el 3 de diciembre de 1609, mientras que el Papa Gregorio XV lo canoniza el 12 de marzo de 1622.