Alerta en la ribera: el río Quequén cerca del desborde
Debido a las intensas lluvias, pleamares elevadas y fuertes rachas de viento, el río Quequén se encuentra esta mañana próximo a desbordarse. El aviso amarillo por vientos refuerza la gravedad del escenario en Necochea y Quequén.
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La fotografía más reciente nos muestra un panorama inquietante: el río Quequén ha trepado a niveles cercanos al límite de su cauce, generando alarma en población y autoridades locales.
Este contexto climático extremo se ve agravado por una alerta amarilla vigente para Necochea y Quequén, que anuncia vientos del sudoeste a oeste de 30 a 50 km/h, con ráfagas que podrían alcanzar entre 65 y 80 km/h.
Además, el Servicio Meteorológico Nacional prevé una jornada inestable, con temperaturas máximas suaves y cielo persistentemente nublado. Las lluvias ya están haciendo sentir sus efectos, y podrían continuar durante el día y la noche.
Datos históricos recientes de otros episodios extremos aportan contexto: en una crecida previa, se observó una pleamar que alcanzó los 2,2 metros, lo que sumado a un fuerte viento sur resultó en el anegamiento del camino ribereño y dificultades para la circulación vehicular. Asimismo, se sabe que las mareas en fases de luna nueva o llena (sicigias) pueden intensificar el ascenso del nivel del río.
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Por otro lado, los registros meteorológicos indican que hoy miércoles las lluvias continuarían con intensidad moderada a fuerte (hasta 31 mm según modelos), acompañadas por ráfagas que podrían superar los 60 km/h
En síntesis, el río Quequén enfrenta un escenario de riesgo real, impulsado por:
- Elevación del nivel del río, producto de lluvias acumuladas y posiblemente mareas intensificadas.
- Ráfagas fuertes, capaces de erosionar márgenes y arrastrar vegetación o sedimentos.
- Persistente nubosidad y humedad, que dificultan el secado del terreno y mantienen el terreno saturado.
- Pronóstico adverso, con más lluvias en el horizonte próximo incrementando el peligro.
Recomendaciones de cuidado:
- Evitar acercarse al rio o a zonas ribereñas, incluso si no hay viviendas afectadas.
- Asegurar objetos susceptibles de ser arrastrados por vientos fuertes.
- No realizar actividades náuticas ni recreativas en la zona.
- Mantenerse atento a comunicados oficiales, ya sea del municipio o Defensa Civil.
Conclusión:
Hoy más que nunca, el río Quequén impone vigilancia y respeto. La combinación de viento, lluvia y mareas lo sitúa al borde del desborde. La memoria reciente de inundaciones ribereñas aconseja prudencia: un descuido podría resultar en consecuencias graves.
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