Alimentos: los altos precios sorprenden más que el etiquetado
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Inflación descontrolada. La nueva ley promueve la alimentación saludable, pero hoy la preocupación de los ciudadanos es el aumento de los comestibles
Desde hace poco tiempo se comenzó a ver en diversos productos de la canasta de alimentos un sello de advertencia que llama la atención, ya que está inscripto con letra mayúscula rótulos como “Exceso en azúcares”, “Exceso en sodio”; “Exceso en grasas saturadas”, entre otros. Sin embargo, los consumidores señalaron a Ecos Diarios que la preocupación del día a día no pasa por esta advertencia sino por el plano económico, y el elevado costo de los productos, que aumenta todas las semanas.
La ley de etiquetado frontal (Ley 27.642) llegó para promover la alimentación saludable mediante avisos en los envases de los productos, y lo deben cumplir todas las personas, humanas o jurídicas, que fabriquen, produzcan, elaboren, fraccionen, envasen, encomienden envasar o fabricar, distribuyan, comercialicen, importen, pongan su marca o integren la cadena de comercialización de alimentos y bebidas de consumo humano en nuestro país.
Cada vez son más los productos que presentan estas etiquetas, desde jugos, galletitas, snaks, gaseosas, enlatados, golosinas, aderezos, entre otros, pero lo cierto es que la gente tiene otra preocupación y pasa por lo económico, y al mismo tiempo opinaron que la información que se ofrece en las etiquetas es escasa.
Liliana Luis consideró que los datos que aparecen no brindan mucha información y solo se lee “Exceso en grasas totales”, “Exceso en calorías”. “La verdad es que no se especifica el porcentaje del exceso, entonces generalmente defino la compra del producto a partir del valor, si bien trato de cuidarme termino priorizando el precio porque la información no es clara”.
Luego de hacer las compras en el supermercado, Federico Rodera al ser consultado expresó “no me fijo en ese detalle sino más bien en lo económico, en lo que cuesta y lo que me alcanza para comprar”. Asimismo, puntualizó que es docente, no empresario y tiene otras preocupaciones “por ejemplo me preocupa mucho más que un producto me aumente todos las semanas que las etiquetas” y mencionó “si el señor etiqueta está muy preocupado por la etiqueta, mejor que se preocupe en por qué suben los productos todos los días”.
Otra consumidora opinó en este mismo sentido, “No le presto atención a las etiquetas, solo compro lo más económico porque no me alcanza la plata, solo me fijo en el precio, no en lo que resalta la etiqueta”, dijo Patricia Peralta.
Alimentación sana
En los envases se observan los sellos de advertencia, en forma de octógonos de color negro con borde y letras de color blanco, y algunas personas pueden sentir culpa de consumir algunos productos.
En un kiosco, señalaron que los jóvenes no se hacen eco de este etiquetado pero los adultos si, sobre todo en determinados productos y buscan aquellas golosinas donde figura “Bajo en sodio”.
El hecho de ver un cartel expuesto en el frente del envase con “Exceso en azúcares” genera cierta culpa y la gente piensa un poco más al momento de definirse.
Si bien es sabido que los productos procesados tienen su grado de exceso, de esta forma queda muchos más evidente.
En este punto, tanto los snacks como los chocolates, son aquellos productos donde la gente decide cuidarse o no consumir. En cambio, las galletitas al ser de consumo diario, las compran igual.
Algunas personas prefieren consumir alimentos no tan procesados, más caseros y sanos, tal el caso de Marina Roldán quién puntualizó “la ley de etiquetado me parece que es buena, no sé si la gente es consciente de lo que consume, esto me hace recordar al etiquetado que tiene los cigarrillos con imágenes y frases de lo perjudicial que es fumar para la salud y la gente lo consume igual”.
Bajo su punto de vista es importante que se tomen estas medidas, “en mi caso, hace tiempo que quiero incorporar en lo cotidiano alimentos más saludables y menos procesados, y en mi casa ya no se consume ni gaseosas ni galletitas, inclusive algunas veces si puedo reemplazar algún producto por algo más saludable lo hago, pero al fin y al cabo me fijo que me alcance la plata y trato en la medida que puedo, de consumir más sustancias orgánicas, menos procesados, menos azúcares, pero el dinero influye y considero que hay que ser creativos para reemplazar lo que viene resuelto en el supermercado, pero eso demanda más tiempo y una organización previa”, finalizó. ///