Alquilar un local hasta $ 200.000
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Los precios varían según la ubicación y el tamaño de la propiedad. Hay interés y consultas, pero todavía quedan varios disponibles. Incertidumbre en el sector
La temporada es una incógnita. Mientras que algunos aseguran que vendrán muchos turistas debido a la baja de los viajes al exterior en forma masiva , otros insisten en que Necochea no se verá beneficiada por esta situación como sí ocurrirá en otras playas de la costa atlántica.
Sin embargo, más allá de esta cuota de incertidumbre que está presente en aquellos que viven del turismo, son varias las personas que se arriesgan en cada temporada, abriendo un local comercial en la Villa Díaz Vélez.
Las inmobiliarias reciben todos los días alguna consulta y, de a poco, van cerrando los alquileres, aunque también hay que decir que aún quedan varios locales disponibles en las calles céntricas del sector de la playa.
Los precios
Si bien los precios varían mucho de acuerdo a la ubicación y el tamaño de la propiedad, un local bien ubicado puede costar entre $ 150.000 y $ 200.000 toda la temporada para abrir, por ejemplo, un polirrubro o una rotisería sobre la avenida 2. Desde ya que no son los mismos valores en la peatonal, donde generalmente los precios son más altos por la circulación que tiene la 83, pero también depende mucho de las características del inmueble y del rubro que se pretenda abrir. Asimismo se pueden encontrar locales chicos por debajo de las cifras mencionadas entre $ 100.000 y $ 150.000 y quizás por menos en alguna galería de esas que quedan generalmente semivacías.
Un gran porcentaje de los alquileres que se están cerrando por estos días corresponden a renovaciones de contrato, es decir, comerciantes que vuelven a abrir sus negocios en los mismos locales que alquilan todos los años. En estos casos, se acuerda entre propietario e inquilino –a veces con una inmobiliaria de por medio- un porcentaje de aumento que, en la mayoría de los casos, este año ronda el 30%. Las formas de pago también son tema de negociación, aunque por lo general se acuerda un anticipo al tomar el local y el resto a pagar en dos o tres veces durante el transcurso de la temporada.
Los rubros
A los comerciantes de siempre, se suman algunos nuevos que deciden abrir un comercio, buscando hacer una diferencia económica en el verano. En algunos casos, se trata de personas de nuestra ciudad y en otros, gente que viene de afuera a probar suerte.
Los rubros que se abren son variados, aunque predominan las rotiserías, heladerías y almacenes, que son los que más trabajan, aunque también la indumentaria y la venta de accesorios están a la orden del día.
Estos locales que se abren por temporada se suman a los que funcionan todo el año. En estos casos, los contratos varían: algunos alquilan por 24 o 36 meses y pagan en forma mensualizada (como en el centro de la ciudad) y otros, tienen un incremento en el valor del alquiler en los meses de verano.
Abrir un local en temporada supone un gran riesgo porque los gastos son más que importantes y la incertidumbre sobre qué pasará también es grande. El alquiler, los impuestos, los servicios, los empleados, además de la primera inversión en mercadería, suponen una apuesta fuerte para el comerciante ante un escenario de incertidumbre en lo que a la afluencia turística se refiere, además de la situación económica.
Por otra parte, nuestra ciudad se caracteriza por tener una temporada corta que no va más allá de enero y primeros días de febrero, además del feriado de carnaval, que suele generar un buen movimiento pero que, para colmo, en 2019, será en marzo. Otro aspecto que señalan quienes se dedican al turismo es que el poder adquisitivo de los visitantes no es lo de más elevado sino que, en general, gastan lo justo y necesario en alojamiento y comida.
De todas maneras, pese a las dificultades y a la incertidumbre, hay consultas para alquilar locales, auque también hay varios disponibles todavía. A medida que van pasando los días y no se alquilan, también hay posibilidad de que los precios se puedan negociar porque los propietarios también empiezan a bajar las pretensiones para que los inmuebles no queden vacíos.