Alternativa financiera para el nuevo pacto federal
El Gobierno busca alcanzar «la pobreza cero» . Tiene la legitimidad para hacerlo y corresponde darle crédito para alcanzar sus metas
Por Martín Torres*
El país y la democracia argentina de este siglo llegan a la actualidad con una deuda atroz para con el 30% de su población, lo que trae aparejado el atraso y el indesarrollo indirecto de otro porcentaje que no estamos en condiciones de medir. Honrar esta deuda es una cuestión impostergable, en primer término, por parte de quienes gobiernan y de nuestra inteligencia política. Tan inhumana e impostergable que debe llamarnos a soluciones urgentes, si es que coincidimos en estas definiciones.
El Gobierno está embarcado en una acción determinada para alcanzar «la pobreza cero» en un tiempo indeterminado y tiene la legitimidad necesaria para emprenderla; corresponde a una conducta democrática darle un crédito a plazo. Primero, para aproximarse a la normalidad necesaria y luego, para alcanzar sus metas.
Ahora bien, sin interferir en las medidas tomadas en distintos órdenes, como explicaremos, se propone dirigir una mirada y una acción concreta hacia quienes no pueden esperar potenciales resultados, esto es, la gran masa de aquellos que, por no participar del aparato productivo con su trabajo intelectual o manual, carecen de posibilidades dignas en el seno de la sociedad y, por qué no, a quienes, aun trabajando improductivamente, carecen de ilusiones e incentivos para progresar y hacernos progresar.
Para que esto pueda ser realizado ya, sin demoras electorales, se propone una medida en el marco del nuevo pacto federal mediante la que el Poder Ejecutivo Nacional y el Congreso, que es el que recibe la autoridad constitucional en la materia, por medio de una ley, creen el Banco Federal de Inversiones como sociedad del Estado. Este deberá tener una organización regionalizada y las provincias participarán de una presidencia rotativa, junto con los representantes de trabajadores y productores. Esto permitiría luego definir distintas políticas financieras (plazos y tasas) por región, de acuerdo con las actividades productivas de cada una, que, por primera vez, serían trazadas de la periferia geoeconómica de la nación al centro. Luego, representantes regionales serían integrantes, a su vez, rotativamente, de la conducción federal de la entidad, con la presidencia en manos del Poder Ejecutivo Nacional.
La cartera del Banco no estará destinada a fomentar el consumo directo sino a financiar las inversiones productivas en bienes y trabajo para contener la desocupación; provocar la succión de los millones de hombres y mujeres de las administraciones públicas provinciales y municipales que no participan del progreso económico y de la juventud inteligente y capacitada que carece de financiamiento no leonino para sus emprendimientos y resulten fuentes de trabajo muy especialmente en actividades innovadoras, científicas y tecnológicas, y para aquellas obras que se establezcan por ley del Congreso.
Mediante la ley propuesta, la Legislatura de la Nación, además, autoriza al Banco a emitir un bono a diez años renovable en pesos, por un valor a determinar, que permita un incremento sustancial del porcentaje del PBI destinado a financiar la inversión privada, hasta alcanzar valores acordes con las necesidades de un país, como el nuestro, que debe industrializarse, similares en principio a valores de nuestros países hermanos de Sudamérica. El bono será monetizado por el Banco Central de la República Argentina, constituirá en una cuenta la cartera principal de la entidad, cuyos futuros depósitos se centralizarán, a la vez, en dicha cuenta en el Banco Central.
Como esta creación es una política específica, destinada a promover la actividad económica privada que contenga en sucesivas etapas emprendimientos productivos que incorporen a hombres y mujeres con distintas capacidades, para que esto se produzca, los proyectos de financiamiento deberán considerar su desarrollo y su continuidad en el tiempo y establecer planes de largo plazo con correspondientes períodos de gracia y tasas acordes con los ciclos de las distintas actividades y sus realizaciones. Con la paralela capacitación de nuestro pueblo en el tiempo, que el nuevo pacto federal asegurará, se irá abasteciendo la demanda humana que la iniciativa va a generar.
El respaldo y la utilidad de esta actividad estarán dados por la riqueza humana y física a incorporar al patrimonio nacional y el desarrollo integral que se propone permitir, recuperando personas a la dignidad humana y multiplicando el PBI, hecho que actuará incorporando productos contra la inflación y ampliando la base imponible y la recaudación, lo que dará lugar, a su vez, a acelerar la reforma antirregresiva de nuestra legislación impositiva y licuar el déficit fiscal.
Aun aceptando la modernización del Estado emprendida, esta iniciativa irá alejando la posibilidad de las políticas de ajuste irracional de la administración pública, rechazadas por la sociedad. El país está llegando a su límite de endeudamiento externo, que es una amenaza para su independencia económica, como ya hemos visto y tiene, en el endeudamiento interno, destinado a su desarrollo integral, una alternativa soberana válida.
Las urgencias expuestas y mi pensamiento humanista no me permiten, porque tampoco es el objeto de esta nota, anteponer teorías o ecuaciones monetarias en el análisis de esta iniciativa. Mucho nos hemos demorado en estas elucubraciones y todavía estamos ante esta deuda social impaga con nuestras familias de argentinos, proscritos hasta ahora por gobiernos insensibles a sus derechos humanos básicos. Toda puesta en circulación monetaria, que se transforma en capital al introducirse en el circuito productivo y por lo tanto es acompañada por la creación de bienes, no resulta inflacionaria, es bastante.
Estados Unidos tiene entre sus planes volver al ejemplo de F. D. Roosevelt, reinstalando una ley para regular el sistema financiero, conocida como «Banking Act» de 1933. Esta fue derogada por el consenso de Washington en 1999 y permitió la concentración bancaria y la crisis actual. No es casual tanto alboroto allí. De concretarse, finalmente, resultaría una buena noticia en relación con la propuesta aquí formulada, por coincidir doctrinariamente con lo establecido financieramente por el español Hamilton, nacido en la Santo Domingo española, como un patriota más, en los albores de la lucha norteamericana por su independencia de Inglaterra.///
*El autor es diputado nacional (MC) y ex gobernador fueguino