Altos, flacos y apasionados
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En 1931 un grupo de muchachos creó el Club Juventud Necochea con el fin de practicar básquetbol y para ello construyeron la primera cancha de la ciudad. Su entusiasmo hizo surgir otros equipos y así contribuyó a la difusión de esta disciplina deportiva
En 1940, por iniciativa de Boca Juniors, Lawn Tenis y Juventud surgió el antecedente de la actual Asociación de Básquetbol Necochea.
Se llamó Federación Necochense de Básquetbol, su primer presidente fue Domingo Raúl Monti y el primer secretario un hombre cuyo nombre quedó ligado al periodismo y al deporte: Horacio Nicolella.
Habían pasado nueve años desde que el martes 10 de mayo de 1931 un grupo de jóvenes fundó el Club Juventud, el primero que se dedicó exclusivamente a esta disciplina.
Los precursores de aquella legendaria entidad fueron Heidelberg Escandón, Raúl Borrelli, Norberto Rasmussen, Ernesto Albizuri, Aníbal P. De la Canal, Julio Mario y Héctor Castaños, Juan Carlos y Alfredo R. Lafforghe, Víctor E y Orlando N. de la Canal, Artemio H. Porcaro y Carlos E. Lowengard.
Según un artículo publicado en Ecos Diarios un año más tarde, en el primer aniversario de la entidad, el club se dedicaba a «a la práctica del básquetbol y al fomento de la sociabilidad».
En su primer año de vida, la entidad alcanzó prestigio y popularidad, ya que entre sus miembros se encontraban algunos de los más destacados referentes de la comunidad necochense.
«Sus equipos han conquistado resonantes victorias frente a conjuntos de esta ciudad y de otras localidades de la zona, cumpliendo brillantes performances», agregaba el artículo. «A la vez, los festivales deportivos y sociales organizados por el Club Juventud Necochea tuvieron la virtud de congregar a distinguidas familias de nuestra sociedad, bajo cuyos estímulos la acción de esa importante entidad ha desarrollado su mejor forma».
Una fotografía publicada en la edición de Ecos Diarios del 10 de mayo de 1932 muestra a los fundadores de la entidad: todos ellos vestidos con trajes impecables y, pese a la sobriedad de sus posturas, muy jóvenes.
La entidad, que era presidida por Escandón, logró en muy poco tiempo contar con su propia cancha de básquetbol a cielo abierto, pero con «instalación eléctrica», en la avenida Alsina (hoy 59).
Juventud fue el club pionero del básquetbol necochense y recién tendría rival al nacer el Club Olimpia, con el cual disputó aguerridos encuentros antes del nacimiento de otras entidades que también quedarían en la historia de ese deporte: Estudiantes, Lawn Tenis, Rivadavia, Huracán, Boca Juniors, LANDRYP y Náutico.
Varios de los miembros de Juventud también integraron aquella primera Federación Necochense de Básquetbol, formada el 12 de abril de 1940.
El primer equipo
Camisolines a cuadros, medias a rayas y pantalones blancos era la indumentaria del Club Juventud Necochea en sus primeros años. Uno de sus primeros equipos estaba integrado por Raúl A. Borrelli, Ricardo Yacomini, Arturo Salanueva, Carlos Lowengard, Juan Carlos Lafforgue y el mismísimo presidente Heidelberg Escandón. Yacomini era el capitán.
«Hace ya un año que nos reunimos un grupo de muchachos, optimistas y dotados de un espíritu propio de la juventud, con el fin de llevar a cabo una obra que proporcionara distracción y para la cual dedicaríamos todo nuestro empeño y voluntad», señaló Escandón, con la seriedad propia de los jóvenes de su época.
«Nosotros mismos, sin temor a estropearnos las manos, arreglamos el terreno y confeccionados la primera cancha de básquetbol en Necochea, en la que más adelante conseguiríamos nuestros primeros triunfos dirigidos por dos simpáticos jóvenes: Arturo Salanueva y Ricardo Yacomini», recordó Escandón durante una entrevista con Ecos Diarios.
La cancha fue fundada el 11 de octubre de 1931 y fueron los padrinos la señora Julia Elvira Palacio de Arrofo y el ex comisionado municipal José Pucciarelli.
Ese día el equipo necochense enfrentó al Club Social Balcarce.
Entusiasmo contagioso
Según Escandón, fue el entusiasmo mostrado por la muchachada del Club Juventud lo que impulsó a otros jóvenes vecinos a fundar tiempo después el Olimpia. «Fue en adelante un serio rival para nuestro equipo», señaló.
La pasión por el básquetbol demostrada por ambos equipos contagió a otros muchachos y pronto surgieron los equipos de Estudiantes y Huracán. «Es en esta forma como el básquetbol es ya conocido en esta ciudad, siendo el deporte favorito de muchas de las familias de nuestra sociedad», explicó Escandón.
Pero Juventud Necochea también incursionó en el básquetbol regional. Balcarce fue el primer rival fuera de nuestra ciudad. El Club Social Balcarce fue un duro rival.
Los jugadores de Juventud también integraron el primer equipo necochense que enfrentó a un representativo de Buenos Aires, el 26 de enero de 1932, con un histórico triunfo por 27 a 18.
Aunque ya en 1932, se jugaba un torneo local con el equipo balcarceño como invitado. Según las crónicas de la época, disputaron aquel legendario certamen un equipo del Colegio Nacional, Olimpia, Huracán, Estudiantes, la Asociación Cristiana de Jóvenes y Club Social Balcarce.
Aún hoy se recuerdan los nombres de algunos de los primeros basquetbolistas necochenses: Salanueva, Durruti, Luengas, los Martitegui, Alfredo «Felo» Gómez, Larraburu, René Casenave, Nícora, Marti, Fernández, Juan A. Devizia…
Muchos de ellos integraron el legendario equipo de Olimpia, invicto durante tres años, que también daría al deporte los nombres de Adolfo García, Ger, Basilio Alvarez y Olivares.
Algunos de estos hombres no sólo eran apasionados jugadores, sino también incansables trabajadores de este deporte. Fueron ellos los que dieron impulso a la Federación Necochense de Básquetbol.
Aquellos hombres le dieron suficiente potencia al básquetbol local como para que décadas después surgiera un jugador de la talla de José Ignacio De Lizaso, el más grande que ha dado nuestra ciudad. De Lizaso integró la Selección Nacional de Básquetbol, brilló en Bahía Blanca en Olimpo y recorrió el mundo.
Otras figuras inolvidables de nuestro básquetbol son Roberto Orofino, Néstor Benítez, «El Zorro» Birgé, Roberto y Tomás García y el siempre recordado Juan Carlos Luengas, jugador de Estudiantes de La Plata en 1945 y 1946.
Con los años, el Club Juventud desapareció, pero su entusiasmo hoy anima el espíritu del básquetbol necochense.///