Amalia María Grand celebra sus 100 años
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Recuerdos de cuando su padre trajo el primer automóvil a Necochea y un biciclo
Hoy, sin lugar a dudas, es un día muy especial para Amalia María Grand y toda su familia, ya que celebrará sus 100 años de vida. Ella de descendencia francesa, nació en Necochea el 27 de mayo de 1918, siendo sus padres Isidoro Grand y María Luisa Labrune, y tuvo cinco hermanos más.
Amalia se casó con Juan Antonio Cirigliano, que era carpintero y tuvo a su único hijo, Juan Carlos Cirigliano. Además su familia se completa con sus tres nietos Sebastián, Ezequiel y Georgina, y sus cuatro bisnietos.
Amalia nos recibió en su casa, con mate de por medio, siendo una de sus bebidas preferidas junto al champagne. A propósito, todas las mañanas baja a cebarle mates a su hijo y le gusta compartir ese momento.
Su lucidez y memoria, llama la atención por la edad que tiene, y los cien años no la detienen, y hoy en día se maneja de forma independiente y no toma ningún medicamento.
Amalia se lava la ropa, se cocina sola, se baña, limpia y le gusta que sean puntuales si le dicen que la van a pasar a buscar.
Ella se muestra coqueta, con sus aros brillantes, vistiendo pollera. Siempre usó pollera, cancanes y tacos, mostrando elegancia.
A través de sus ojos claros de color celeste, refleja su emoción al hablar de su padre. Y aunque dice que está perdiendo la memoria, recuerda cada detalle.
En diálogo con Ecos Diarios expresó que “mi padre trajo máquinas desde Francia que acá no había, como por ejemplo de tejer, de coser, inclusive el primer auto que hubo en Necochea, un Dion-Bouton a fines de 1905 y principios de 1906 y hasta un biciclo, el cual estaba compuesto de una rueda delantera muy alta sobre la cual se colocaba el asiento y una trasera muy pequeña”.
Amalia también recordó a sus abuelos, quienes llegaron desde Francia, por lo que ella aprendió de chica el idioma, ya que hablaban francés y hasta el día de hoy dice varias palabras.
“Cuando ellos llegaron Necochea era un desierto y ellos trabajaban muy duro”, dijo.
Inclusive al hacer memoria, se acordó de una anécdota muy interesante, vinculada al Puente Colgante, ya que el ingeniero a cargo de la obra era francés y con su abuelo mantenían relación, siendo del mismo país, y compartían el diario que llegaba a nuestro medio desde Francia.
Disfrute
Amalia siempre se dedicó a su casa, a su familia. Al respecto comentó que “la mujer antes estaba en la casa tejiendo, cosiendo, pero con el tiempo algunas cosas cambiaron demasiado”.
Un regalo típico que se hacía a las señoritas cuando cumplían 15 años, era la máquina se coser Singer, la cual todavía conserva, pero aseguró que la quiere vender. Amalia conserva muy bien sus cosas, inclusive una malla de cuando era joven e iba a la playa.
Hoy a su edad, disfruta recorrer el centro, mirar las vidrieras, leer todos los carteles y volver a su casa caminando.
Con su espíritu arrollador, se siente plena, y va al médico por obligación.
Al ser consultada, sobre alguna receta especial para llegar tan bien a los 100 años, indicó que “siempre cociné muy sano porque teníamos huerta y gallinero, además consumo aceite de uva y si alguna comida me hace mal no la como”.
Siendo su familia longeva, tiene el antecedente de su abuela, quien vivió hasta los 104 años. Por lo pronto, hoy, Amalia y su familia, celebran la vida.