Amor perfecto, que se transmite de padres a hijos
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Hoy se festeja el Día del Padre, un vínculo que se crea y se fortalece a lo largo de los años
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“La certeza del amor de sus padres hace a los hijos invulnerables”,
dijo el poeta y novelista alemán Johann Wolfgang von Goethe
Hoy es el día del padre y es un buen momento para demostrarle todo nuestro afecto a aquella persona que fue responsable directo de traernos a la vida, educarnos, darnos amor y formarnos en valores.
Es una fecha muy especial y, aunque el amor se demuestra todos los días, es un momento oportuno para expresar lo que uno siente y aquellos que ya no lo tienen, con seguridad, lo evocarán con especial cariño por lo que representa en sus vidas.
A continuación compartiremos tres historias diferentes pero con un mismo hilo conductor, el amor fraterno único e incondicional. Cuatro generaciones de una familia y un hombre que celebrará esta fecha con su primer bisnieto; un papá que, siguiendo lo que indicaba su corazón, y superando prejuicios, adoptó un pequeño y por último, otro padre que ha dedicado parte de su tiempo en acompañar a tres de sus hijas en el desarrollo de su carrera deportiva.
Roque Reynoso tiene 77 años, está casado desde hace 54 años con Dora, es papá de dos hijos y tiene cinco nietos, el mayor de ellos, Luciano Ciancaglini le dio el título de bisabuelo “ mi mayor alegría es poder disfrutar de Simón, nuestro primer bisnieto de tan solo 11 meses”, dijo sin ocultar su emoción.
Este hombre consolidó su familia en base a mucho esfuerzo, comenzó repartiendo leche cuando era un jovencito, trabajó como herrero en el aserradero del ABC, fue camionero, estuvo en Vialidad y se jubiló luego de cumplir tareas durante 18 años en Oleaginosa Moreno “fue una vida muy dura pero mi señora me acompañó en todas”, resaltó.
Todos los años acostumbran a reunirse para celebrar el Día del Padre aunque aclaró que “la vida de ahora es diferente, a veces no podemos juntarnos todos, pero veo a diario a mis hijos y estoy contento”.
Se siente orgulloso de la familia que ha formado, a los que no solo los une la sangre sino también un gran amor y en ese sentido destacó el rol de su hija Lucrecia, abuela del bebé que “por cuestiones laborales de su esposo ha tenido que desempeñar el rol de papá y mamá desde muy joven”.
En ese sentido Lucrecia comentó que “mi papá nos transmitió valores y educación y nosotros aprendimos a valorar su sacrificio”, expresó Lucrecia.
Está casada desde hace 35 años con Roque Ciancaglini que trabaja como pescador de altura y ella se hizo cargo de la crianza de sus hijos Alberto, Luciano y Lourdes durante sus ausencias, “como a muchas mujeres, por distintas circunstancias, a mí me tocó lucharla como madre y padre pero traté de inculcarle mis valores y aunque debo haber cometido errores son tres buenas personas”.
Luciano, de 29 años, festejará su primer día del padre junto al pequeño Simón, “el año pasado estaba en camino y estoy feliz porque será un momento para compartir en familia”, afirmó el joven.
Y agregó que la paternidad “me cambió la vida, estoy pendiente de él, es mi prioridad”.
Hoy se reunirán a la mesa familiar con su papá que regresó luego de semana en el mar y sobre el particular comentó que “mi padre se pierde muchos cumpleaños y fechas especiales pero estamos acostumbrados y de algún modo está presente. Además, cuando llega siempre trata de compartir actividades con nosotros y organiza reuniones”.
En tanto que Lucrecia, dijo emocionada que “el padre siempre fue un ejemplo porque trabajó duro para que nuestros tres hijos tengan una buena vida y me conmueve saber que he llegado hasta acá con buenas cosas”.
Su mayor anhelo es que sus hijos sean felices y se siente orgullosa de haberse convertido en abuela “es nuestro hilo hacia el mañana, lo que se cosecha”.
De la mano del amor
“A lo largo de la vida se va descubriendo que no es una cuestión biológica, es una función de amor y ese niño no viene a cubrir nuestras expectativas sino a complementarnos y hacernos felices de la mano del amor”, expresó Gustavo Gromas Bossi papá adoptivo del pequeño Jonathan, de tan solo cinco años.
El joven de 35 años está casado con Romina Bauza y se radicaron en nuestra ciudad hace unos siete años, su historia es conmovedora porque luego de un par de intentos por tener un hijo biológico decidieron formar una familia adoptando una criatura.
Al respecto Gustavo contó que “el impulso de ser papá ya venía y sentía que era el momento pero primero tuvimos que resolver lo que nos estaba pasando”, explicó.
Vivieron etapas de mucha incertidumbre, lidiaron con prejuicios de algunos familiares hasta que finalmente comprendieron que “la función materna o paterna no es sólo una cuestión biológica y nos dimos cuenta que durante toda la vida fuimos necesitando de otros que no eran de la familia”, puntualizó Gromas.
De esta forma Gustavo y Romina, sintieron que era el momento apropiado para ser padres “nos quejábamos que no podíamos tener hijos pero no veíamos la posibilidad que teníamos de asistir a algunos de esos chicos que no tienen papás”, aseveró.
Entiende que cuando se trata de un hijo biológico uno lo acepta tal cual es, pero al anotarse optaron por un niño que no padeciera una discapacidad severa “porque nosotros estamos solos acá, las abuelas viven en Buenos Aires, y nos resultaría difícil cuidarlo”.
Su señora colaboraba con el Hogar Preciosa Semilla y allí los ayudaron en las primeras instancias, “siempre fue muy fuerte el deseo de convertirnos en padres y al poco tiempo de anotarnos surgió la posibilidad de adoptar a Jonathan que ya lo conocíamos porque estaba en el hogar y sabíamos que tenía un retraso madurativo”, indicó.
Hoy el pequeño está plenamente integrado a la familia y están en los trámites finales para la adopción “cuando vino a casa sabíamos que había un período de adaptación y cabía la posibilidad que volviera al hogar pero por suerte todo se dio de manera natural”.
“Joni” llegó a su vida hace dos años y el papá no esconde la emoción que le produce poder compartir tiempo con él, alimentarlo y llevarlo al jardín de infantes “se va impregnando de nosotros, y veo un niño nuevo”.
Para luego agregar que “es nuestro hijo, pertenece a esta casa porque el corazón lo acepta así”, dijo con emoción.
Gustavo se siente agradecido por la que la vida le ha dado y “este día condensa pensamientos que están durante todo el año y tienen que ver con la función paterna”.
La pareja asumió la responsabilidad de ser padres y están felices de tenerlo en su casa porque “uno como adulto abre su corazón y trata de cubrir sus carencias pero cuando me dice te amo y me abraza está llenando muchos huecos míos, es mi complemento y espero poder brindarle todo lo que necesite”, expresó el joven papá.
Familia y deporte
Fernando Rendo es papá de cuatro hijas, Melisa, de 15; Catalina, de 14; Josefina, de 11 y Guadalupe, de cinco. Su historia pone a la luz un gran amor y dedicación por su familia dado que las tres mayores compiten en distintas categorías y él se ha encargado de apuntalarlas y acompañarlas, convirtiéndose en un gran impulsor de sus carreras.
Hace siete años que las hermanas Rendo comenzaron a practicar este deporte y comenzaron casi de casualidad cuando acompañaron a su padre a una de sus clases.
“Un día terminé la práctica en el Necochea Golf Club con los profesores Diego Astesano y Gonzalo Ortiz y me dijeron que las chicas habían estado practicando y eran bastante habilidosas”, relató sonriente.
En primer momento no lo tomó en serio pero desde hace siete años las está acompañado “hemos viajado mucho, de Bariloche hasta Santiago del Estero y también a Chile, Ecuador y Estados Unidos”, destacaron Melisa y Catalina
Aunque Fernando abandonó la práctica del deporte, se mantiene cerca de la disciplina porque sus hijas compiten en varios rankings a la vez “por Federación están jugando el ranking nacional de aficionadas y el ranking nacional de menores, Melisa en M 18 y Catalina y Josefina, en M15”, puntualizó.
Las prácticas son exigentes y Fernando está atento para que no pierdan días de entrenamiento y al empezar a tener buenos resultados las deportistas tienen que salir a hacer representaciones, “como papá siento euforia por todo lo que compartimos, nunca pensé que podría acompañarlas y ayudarlas, porque los padres nos ocupamos de la logística”.
Este fin de semana no tienen previsto ningún viaje y disfrutarán la jornada en familia y respecto a lo que representa el papá en sus carreras las jóvenes comentaron que “sino fuera por él muchas veces no iríamos a entrenar y de cinco días hubiéramos faltado tres”.
Cabe destacar que las golfistas deben practicar todos los días por al menos tres horas “porque cuando más practicás mejor jugás”, aseveró Catalina.
Esta actividad también los ha llevado a realizar viajes en familia, junto a su mamá Rosana y su hermanita menor, “hemos ido al exterior, ellos se quedaron en San Diego y nosotros fuimos a otro torneo”, contaron las hermanas.
En particular, para Melisa ha sido de fundamental importancia la presencia de su padre “porque empecé más grande y me costó más. En este deporte uno se lleva muchas frustraciones y él siempre estuvo para contenerme”.
En el desarrollo de esta carrera ha contado, principalmente, con el aval de sus padres, la escuela donde estudian, su coach y en ese sentido Fernando contó que “como padre si tengo la posibilidad de llevarlas lo hago, es un deporte que la familia lo vive a pleno”.
Las chicas proyectan su carrera en el exterior “en el exterior brindan becas y si el día de mañana se van, iremos a visitarlas porque siempre detrás de un jugador hay una familia”, enfatizó el papá.
Por su parte, las jóvenes, que se encuentran bien posicionadas en el ranking ponen lo suyo para cumplir con sus obligaciones y al respecto Fernando contó que “cuando viajan llevan sus mochilas y le pasan las tareas por whatsapp y, luego de un torneo, tratamos de llegar para que vayan a la escuela pero se cansan”, manifestó el papá