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    Ánimas

    Por Luisa Estela Díaz - Ecos Literatura

    28 de marzo de 2025 | 20:03
    Ánimas
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    Imaginen una grande y hermosa extensión de campo, ganadero y cerealero. En el centro, el casco de la estancia donde se encuentra la casa patronal, la casa de la cocinera y un lugar llamado la matera donde viven los peones sin sus familias. 

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    Allí pasan sus momentos de descanso, luego de largas y agotadoras jornadas de trabajo. En una ronda de mate se tejen creencias, fábulas, por parte de personas que cumplen con las tareas del campo como sembrar, cosechar, cuidar la hacienda y todo lo que haya que hacer.

    Gente esforzada y aguerrida pero que, en noches de luna llena, se negaban a salir a trabajar. Debían respetar el movimiento de las ánimas, como ellos decían, o se creía; luces malas que se montaban en los estribos de los aperos de los caballos, tropillas que arrastrando cadenas bajaban a las aguadas cercanas a las casas. Y hasta se decía que debajo de un enorme eucalipto se aparecía el fantasma del dueño del lugar, montado en su caballo; rumores que pasaron de generación en generación, todo bien contado como si lo estuvieran viendo. Eso significaba que sistemáticamente se negaban a cumplir con sus tareas --eran decisiones respetadas por sus patrones--. Desafiando estos rumores o creencias uno de los peones salió rumbo al pueblo; luego de cabalgar un rato en la soledad del campo, vio con asombro una luz muy blanca y fuerte. No entendía lo que pasaba; a medida que avanzaba (y al ver que no desaparecía) el miedo lo fue invadiendo, y decidió volver. 

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    Al acercarse a la estancia, la luz desapareció. El hombre desensilló; dejó todo en su lugar. Los peones alrededor del fogón seguían mateando. Nadie le prestó atención: todos sabían que eso le iba a pasar, pues nadie debe salir en noches de luna llena.

    ------------------

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    Sobre el autor:

    Luisa Estela Díaz

    Luisa Estela Díaz. Nacida, hace 70 años, en la ciudad de General Acha, provincia de La Pampa. Es viuda, tiene tres hijos, doce nietos y cuatro bisnietos. Vivió más de 30 años en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz. Actualmente vive en Quequén; integró el Taller ComoCuento y, según sus palabras, en él descubrió que le gusta escribir y compartir hermosos momentos.

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