Ante la crisis, creer o cuestionar
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Sociólogos y psicólogos opinan sobre cómo nos adaptamos a los cambios
En épocas de crisis personal generalmente buscamos refugiarnos en un ser ulterior, una guía, desde la palabra o desde lo espiritual. Nos cuestionamos los porqués y hasta descreemos de lo que nos rodea. Y la pandemia sin dudas nos ha puesto a prueba en ese sentido. ¿Usted en qué cree? ¿En los medios, la religión, el Estado? Sociólogos y psicólogos opinan sobre este cambio de paradigma que estamos transitando en nuestra ciudad, como parte de un mundo a su vez cambiante. Entre aferrarse a nuestras creencias o adaptarse.
Graciela Gil y Patricia Gonzo, presidenta y vicepresidenta respectivamente del Colegio de Psicólogos de Necochea, apuntaron que a partir de que incluso en nuestra ciudad “hay culturas diferentes o muchas etnias; cada familia tiene su grupo de pertenencia y creencias con la cual va creando una especie de cosmovisión, que de acuerdo a como se haya construido puede ser flexible o que se adapte”. En un mundo afectado por la pandemia, entendieron que “este es un momento de cambios, es una crisis que necesita un momento de adaptación muy importante. Así como hay personas que son flexibles para adaptarse, hay otras que no. Hay personas más rígidas que incluso exacerban eso, con más de lo mismo, y otras cambian por otra estrategia”.
Por su parte, para la socióloga Mirta Giunti estamos transitando “una etapa de descreimiento. El hombre cree más en sí mismo o en otras corrientes, como el budismo o la astrología para explicar la evolución de la humanidad. Se busca otra explicación no tradicional, como podía ser antes la religión”.
Asimismo, la psicóloga Gil aportó al respecto que “toda la sociedad se ve afectada por los medios de comunicación, pasa en todo el mundo. Hay mucha división de pensamiento. Hay creencias que tienen que ver con medicinas alternativas, reiki, yoga o hasta no dar las vacunas del calendario escolar”. Gonzo agregó que “Hay una variación enorme de reacciones frente a la norma”.
Las vacunas
El descreimiento no sólo alcanzó a la redondez de la tierra sino hasta el uso de las vacunas. Si curan o son elementos para controlarnos. Como socióloga, Giunti reflexionó que “mientras algunos aún se vuelcan a la espiritualidad, otros creen en el hombre, otros en la ciencia y otros en sí mismos. Pero depende del uso que los hombres hagan de la ciencia, eso nos puede liberar o convertirnos en robots”.
Tanta inseguridad sobre cuál es la verdad y el exceso de información. Tantas voces antagónicas, llaman al desorden. “Los cambios son grandes en este momento. Podemos evolucionar a una sociedad más humanitaria, que crea en los valores humanos o en una sociedad por el contrario deshumanizada, desconectada de los sentimientos, que nos manejen como robots. Tengo miedo que se utilice el miedo para dominar a las personas”, insistió.
Los jóvenes
Sin dudas los jóvenes son una buena respuesta de hacia dónde van esos cambios. Giunti entendió que “hoy los jóvenes tienen más conciencia respecto del cuidado del medio ambiente o de la alimentación, culturalmente es más informados de eso y no tanto reciben tanta educación religiosa como la recibíamos antes”.
Desde su experiencia, la psicóloga Gil entendió que “tal vez porque no hay grandes referentes, ni ideológicos ni políticos, los jóvenes van buscando. No se dejan influenciar. Van eligiendo dentro de un panorama que le ofrecen los medios de comunicación y la sociedad. Hay muchas opciones para los jóvenes, quizás demasiadas, cosas que los marean”. Gonzo analizó que “es un cambio propio de la humanidad, algo que se da a través de los tiempos. La sociedad y las instituciones cambian. La idea que hoy tenemos de familia, es muy distinta a la de años atrás, incluso sin ir muy lejos. Y está bien que así sea, porque el individuo y las personas cambian. Ahora hay una dinámica distinta, antes había una cuestión jerárquica, más rígida y se mantenían las normas ideológicas o religiosas, ahora hay más flexibilidad. El joven hoy no se atiene a lo que le enseñaron o aprendió en su casa. Hay un grado de libertad desde los mismos padres que favorece a tener otras opiniones”.
Ante esa libertad, advirtieron que “ese pensamiento independiente debe respetar la sociedad. Uno puede tener determinadas creencias, pero debe adaptarse si está en un grupo social. Tiene que tener las mismas reglas que todos, que son las que establece el Estado. Por algo están penalizadas si no se cumplen. Como una protección para sí mismo y para el resto”.