Ante la crisis municipal, mesura, exigencia y acción
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«La crisis es una
gran oportunidad
para empezar otra vez
con mayor inteligencia».
Henry Ford.
Albert Einstein, no sólo fue un científico excepcional sino un enorme analista de la realidad con palabras siempre exactas sobre la crisis, definiendo que en muchas oportunidades significa un despegue, una nueva oportunidad y la posibilidad de llegar al progreso o a nuevos logros, él siempre repetía que quien superara una crisis se supera a sí mismo. Es una situación grave que puede poner en peligro un proyecto, un proceso en marcha, hasta un gobierno y el estado municipal está en crisis.
Así de simple, no es denostando herencias solo hay que afrontar con inteligencia la realidad. Como solía repetir Perón, la frase de Aristóteles, “la única verdad es la realidad”.
La crisis no se soluciona con decretos u ordenanzas, y menos con expresiones de deseos y manifestaciones rimbombantes. El Concejo Deliberante votó a libro cerrado las herramientas de la emergencia económica, sanitaria y ambiental, que le sirven al Ejecutivo para elaborar políticas en éstas áreas con absoluta libertad.
¿Ante la crisis?
Hoy se infiere que lo prioritario es poder pagar los salarios de los empleados municipales y en tal razón se aprobó, en el Concejo hace unos días, un aumento de tasas que todavía no se sabe que incidencia tendrá en el bolsillo del contribuyente. Por eso se aprecia que ante la crisis la reacción, que puede ser diversa, en este caso es la clásica que conocemos desde hace años. El Estado es heredero de lo bueno y lo malo, se recibe sin inventario, especialmente cuando las transiciones son las típicas que tenemos en la Argentina, con el pasar de los días y meses, se trata de perfilar aplicando cada uno su manera, sus ideas. Se ha descendido demasiado y va costar mucho construir la “nueva Necochea”.
A la crisis hay que superarla con iniciativas diarias, sin caer en utopías, esos deseos imaginarios que sí pueden ser atrayentes para la comunidad, pero improbables que se cumplan convirtiéndose en irrealizables cayendo en el mismo abismo.
El Intendente y su equipo tapan pozos, hay cientos, el viernes Ecos Diarios publicó la foto de la esquina 67 y 64 que merece un arreglo ya, con lo que coincidimos. Hasta ahora maquillar situaciones, ir haciendo lo que se puede, prestar servicios básicos, contar uno a uno el ingreso a las arcas por la moratoria, incentivar la posibilidad de que crezca el número de propietarios que no pagaban las tasas y manejar la economía como lo que es, administrar los escasos recursos con que uno cuenta y fundamentalmente habrá que buscar variantes, salir de lo clásico para poder ingresar dinero fresco a las arcas municipales tal cual lo señalamos en nuestro comentario del domingo pasado. Claro…para hacer una buena tortilla hace falta romper varios huevos, por eso actualmente no es momentos de tibieza, o funcionarios pusilánimes hay que hacer rápidamente lo que hay que hacer, máxime cuando se viene de la mejor elección en porcentaje que haya realizado un candidato a intendente del 83 a la fecha, esto no puede ser una estadística, debe ser un hecho a aprovechar sin rodeos o pérdida de tiempo, ese 64 % que votó por el actual mandatario tiene diferencias ideológicas, condiciones sociales diversas, distintas edades, y lo hizo fundamentalmente para que se hagan los cambios que se pregonan eternamente y no se concretan, o peor, a veces ni siquiera se intentan. En crisis debemos exigir sin pasar el límite y ser mesurados sin convertirnos en apáticos o costumbristas.
El Intendente no tiene que pedirle consejos al miedo
Hace quince días en esta sección dominical titulábamos. «El edificio del casino !chau…no va más» y con firmeza determinábamos que a esta altura el Complejo debería ser demolido y replantearnos otro futuro. Cuatro concejales en actividad, manifestaron en privado una idea similar, sin embargo no sirve si no se exterioriza públicamente, porque cuando la sociedad pide innovaciones y cambios no es sólo responsabilidad del intendente, este se sentiría auténticamente respaldado y sería bueno que quienes están de acuerdo con el cambio den su opinión, porque si no surgen los grupos minúsculos que pregonan el “statu quo” transformándose en jueces de fantasía que dictan la sentencia, sin razón, de no innovar.
Aquí si queremos otra Necochea debemos dejar de pedirle consejos al miedo y afrontar con decisión el presente, estamos aburridos de discutir lo mismo y llegar a ningún lado. Está quienes argumentan que no se puede ser políticamente incorrecto con algunos temas, la contestación es simple ¿cómo se retiraron los últimos gobiernos que no supieron, no pudieron o no quisieron afrontar lo que hay que afrontar?. Terminaron mal con la sociedad, que depositó la confianza en ellos. Que la historia no vuelva a repetirse.
No es necesario ahondar en detalles
Hay que ir a los cambios, extraer nuevas ideas, dejar la nostalgia por lo fue y nunca más será, modernizarse, terminar con lo obsoleto, balnearios que no dejan ver el mar cuando el mundo quiere naturaleza, estilo Pinamar, Cariló, Punta del Este y porque no Miami, por dar ejemplos. Terminar con la concesiones de cánon irrisorio, cámpines, kioscos o como la del “campo Cipriano” el municipio debe ser eficaz y no cómplice de distintas regalías sobre el sector privado.
¿Para qué queremos seguir en la misma senda de la frustración?.
Es urgente hacer lo que hay que hacer, si no fuese así llegará la mitad del mandato cuando elijamos la renovación de concejales y el argumento será seguir viendo la postal decadente del Complejo Casino, mirar ese Jardín de Rocas al que nadie visita y no saben que existe, es un lugar de mucho valor para ir a tomar mate. Repasar todo el frente costero inerte esperando que a alguien tome el toro por las astas y resuelva, qué hacer con el parque entre los que no opinan, los que tienen ideas claras al respecto y el grupo de ambientalistas que creen que tocar algo del bosque es un acto de sacrilegio, una profanación de un lugar sagrado e intocable, propiedad de unos pocos hechizados que son los únicos que lo protegen de los malos que quieren hacer fabulosos negocios inmobiliarios.
Las tierras del complejo son millonarias en valor, como el frente costero, un bálsamo de dólares para las famélicas arcas municipales. Aquí se pueden levantar edificios, casas, complejos diversos, modernizar toda la zona, lograr atractivos turísticos e inversiones, y si tanto hablamos de los más necesitados y nos desgarramos vestiduras una parte de esos ingresos podrían ser destinados a esos lugares para mejorarles la calidad de vida.
Lo peor que puede sucederle a cualquier gobierno es no aprovechar el apoyo del voto popular y la luna de miel de los primeros meses de gestión para accionar. Si una administración municipal resuelve estos temas que son prehistóricos, no habrá pasado por los cuatro años (u ocho en caso con reelección) tan sólo pagando sueldos y un poco más, esto no alcanza, no merece tan poco la sociedad necochense, no importa si a veces uno se equivoca, lo más grave es equivocarse por no hacer, algo que viene ocurriendo de hace tiempo.
Lo «políticamente correcto» nos ha llevado al estado actual, no modificar, no extraer nuevas ideas, no modernizar pensamiento y accionar. ¿Habrá decisión, acción, acompañamiento y coraje para los cambios que hacen falta? En los próximos 30 días cuando se cumplan los primeros 100 de gestión habrá que tener la respuesta. No queremos seguir vegetando y que nuestros políticos miren desde un sofá, queremos que se deje una huella, o al menos un camino para seguir adelante con los otros que vendrán. Tal vez alguno no haya nacido aún, pero el futuro de una ciudad pensada en grande se mide por décadas.
¿Estamos decididos a hacerlo, o continuaremos como en el presente, perdurando y subsistiendo diariamente?