Antecedentes condenatorios y gobiernos irresponsables
El error de instalar una central nuclear en la Patagonia. Estos anuncios no han sido precedidos de ningún debate previo en la sociedad civil ni han dado lugar a ninguna presentación en el Congreso
Por Aleardo F. Laría
Agencia DYN
El gobierno del presidente Mauricio Macri anunció que había decidido instalar una quinta central nuclear en la Patagonia que se sumaría a Atucha I, Embalse, Atucha II y Atucha III, todavía no comenzada. Para la construcción de las dos centrales proyectadas, se cuenta con el concurso de China.
Estos anuncios no han sido precedidos de ningún debate previo en la sociedad civil ni han dado lugar a ninguna presentación en el Congreso. Decisiones de semejante envergadura se toman por simples iniciativas del Poder Ejecutivo, algo inconcebible en una democracia republicana.
Los recientes anuncios no son más que la continuación de los planes nucleares encarados por el anterior gobierno kirchnerista. El Plan de Reactivación Nuclear Argentino de 2006 fue lanzado con gran pompa en agosto de ese año por el ex presidente Néstor Kirchner con el propósito de renovar y reactivar el desarrollo de la energía nuclear en la Argentina.
Posteriormente, el 18 de julio de 2014, la Argentina suscribió el Convenio Marco de Cooperación en Materia Económica y de Inversiones con el Gobierno de la República Popular China, por el cual las partes se comprometieron a promover la cooperación económica en diferentes áreas y sectores de sus economías.
En materia de desarrollo nuclear, ambos gobiernos se pusieron de acuerdo en impulsar los proyectos de construcción de dos centrales nucleares, con el objetivo de firmar los contratos comerciales antes del 30 de septiembre de 2017.
La cuarta y la quinta central nuclear, que serán financiadas en su mayor parte por bancos chinos corresponden a dos tecnologías diferentes.
La cuarta será de tecnología CANDU, de aproximadamente 750 megawatios de potencia instalada, utilizará uranio natural y agua pesada. Nucleoeléctrica Argentina SA, la empresa pública propietaria y operadora comercial de las centrales nucleares del país es propietaria de la patente Candu. El agua pesada sería provista por la planta de agua pesada de Arroyito (Neuquén).
En cambio, la quinta será de tecnología PWR de diseño chino, de aproximadamente 1.000 megawatios de potencia instalada que utilizará uranio de bajo enriquecimiento y agua liviana. Solo resta señalar que la tecnología actual, al menos la que se utiliza en los Estados Unidos, China, Rusia y Francia, es en base al uranio enriquecido y el agua liviana, por lo que la planta de agua pesada de Arroyito, una vez que se provea de agua pesada a Atucha III, tiene un futuro incierto.
Primer accidente nuclear
El 12 de diciembre de 1952 se produjo el primer accidente nuclear serio en el reactor NRX de Chalk River (Canadá). En 1957, se registró otro accidente nuclear de Nivel 5 en Windscale (Reino Unido). La central nuclear A1 de Jaslovske Bohunice en Checoslovaquia sufrió en 1977 un serio accidente durante la carga de combustible. En la planta de Tokaimura (Japón), se produjo en el año 1999 un accidente de Nivel 5.
Pero, sin dudas, los tres accidentes más graves han sido los de Three Mile Island en los Estados Unidos, el de Chernóbil en la actual Ucrania y el de Fukushima en Japón. El primero, que ha sido el peor en los EE.UU. y alcanzó el Nivel 6 en la escala internacional, se produjo en el año 1979 debido a una combinación de fallos en los equipos de la central y de errores de los operarios. Se registró una pérdida de refrigerante y una fusión parcial del núcleo. Alrededor de dos millones de personas sufrieron exposiciones. Si bien no hubo víctimas inmediatas, los estudios radiológicos diagnosticaban casos de cáncer a largo plazo. La limpieza de la central duró más de 14 años, pero el agua contaminada usada como refrigerante se filtró en el hormigón del edificio dejando un residuo radioactivo imposible de eliminar. El de Chernóbil, registrado en 1986, fue el peor accidente de la historia de la energía nuclear. Debido a una prueba de rendimiento del reactor, efectuada sin atender a las medidas de seguridad recomendadas, se produjo una explosión que liberó una nube radioactiva que se extendió desde Ucrania a Europa, alcanzando a los Estados Unidos y Canadá.
Inmediatamente después del accidente se construyó un «sarcófago», para aislar el interior del exterior, que se ha visto degradado en el tiempo por la acción de diversos fenómenos naturales. Ante el riesgo de desmoronamiento en 2004, se construyó un nuevo sarcófago para el reactor. En noviembre de 2016, treinta años después de la tragedia, se inauguró un tercer sarcófago, una suerte de cúpula que cubre el complejo, al que se denominó «Nuevo Sarcófago Seguro» a un costo de 1.500 millones de euros.
La industria nuclear es sumamente peligrosa, puede dañar gravemente el medio ambiente y demanda inversiones cuantiosas. Tiene costos imponderables, como son los que se derivan de eventuales accidentes nucleares y del resguardo de los residuos radioactivos.
Frente a esta opción se alzan las energías derivadas de recursos renovables, como la eólica y la solar, que se puede obtener de placas solares instaladas en las propias viviendas. De allí que se haya afirmado que la energía solar hace a la gente independiente frente al monopolio energético de la energía nuclear.
Es comprensible que los grupos económicos que obtienen rentabilidad de empresas vinculadas a la cadena de valor nuclear, sean defensores natos de la energía nuclear y minimicen los riesgos. Los gobiernos irresponsables, que solo miran el corto plazo de sus mandatos, son miopes ante los riesgos del largo plazo. Pero, desde una perspectiva amplia, que incorpore en la ecuación las alternativas sin riesgos que ofrecen las energías renovables, no debiera haber dudas acerca de lo absurdo de apostar por una energía tan peligrosa. La Patagonia ofrece las mejores condiciones para el desarrollo de la energía eólica, la energía geotérmica y la solar por respeto el medio ambiente y prudencia ante los desafíos de la sociedad del riesgo. Tan bello territorio debiera ser declarado «libre de riesgo nuclear».