Antes de las olas y el viento
En febrero de 1971, el popular cantante visitó la ciudad para acompañar el estreno de “En una playa junto al mar” en el Cine Gran Sud
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JUAN JOSÉ FLORES
El viernes 12 de febrero de 1971, Necochea recibió una visita que despertó el entusiasmo de cientos de jóvenes. Donald, uno de los cantantes más populares de la llamada Nueva Ola, llegó a la ciudad para participar de la presentación de la película En una playa junto al mar, que se proyectó en el Cine Gran Sud con una sala colmada.
La presencia del artista quedó registrada en la sección "Tu Verano" de Ecos Diarios, publicada el 15 de febrero de ese año. Aquella página, dedicada a reflejar la intensa actividad turística de la temporada, fue la antecesora de "Hola Verano", que durante décadas se convertiría en un clásico de los veranos necochenses.
La visita fue breve. Donald arribó desde Mar del Plata junto a su hermano Alex Mc Cluskey, quien por entonces era su representante, después de haber participado de la presentación del mismo filme en la ciudad vecina. Los acompañaba el empresario local Tito Fernández, quien los recibió en su residencia de la villa balnearia antes de la función nocturna en el Gran Sud.
Un ídolo de la Nueva Ola
En 1971, Donald atravesaba uno de los momentos de mayor popularidad de su carrera. Nacido como Donald Clifton McCluskey, había iniciado su trayectoria artística durante la década de 1960 y rápidamente se convirtió en una de las figuras más representativas de la música juvenil argentina.
Su repertorio incluía éxitos como Tiritando, Siempre fuimos compañeros y Scaba badabadu, tema que acababa de superar el millón de discos vendidos y que le había valido un Disco de Oro otorgado por RCA Víctor pocos días antes de su llegada a Necochea.
Años después continuaría ampliando su carrera con canciones que alcanzarían proyección internacional, entre ellas Las olas y el viento, una de las composiciones más recordadas de su trayectoria.
La película En una playa junto al mar representaba además su primera incursión como protagonista en el cine, en una etapa en la que la música juvenil y las producciones cinematográficas orientadas al público adolescente gozaban de gran éxito en la Argentina.
En la casa de Tito Fernández
La nota de Ecos Diarios relataba que el encuentro con Donald no tuvo el formato de una entrevista tradicional. El cronista fue recibido en la casa de Tito Fernández, donde el cantante descansaba antes de regresar al cine para la función de la noche.
Allí compartieron una conversación distendida junto a Alex Mc Cluskey y a los integrantes de la familia Fernández. El periodista describe el clima cordial del encuentro y hasta registra una escena cotidiana: al levantarse para saludar, Donald golpeó accidentalmente con su cabeza una lámpara del living, lo que dio pie a una charla sobre su estatura y ayudó a romper el hielo.
Más allá de las anécdotas, la visita permitió que el público local tuviera un contacto directo con uno de los artistas más convocantes del momento, que esa misma tarde recibió el afecto de los espectadores al hacerse presente en el Cine Gran Sud.
El anfitrión
La reunión tuvo como escenario la residencia de Tito Fernández, una figura muy conocida en la historia del turismo local, ya que su empresa operó los cinco cines de la ciudad. Durante décadas fue uno de los principales impulsores de espectáculos y actividades recreativas en la villa balnearia.
Su nombre quedó asociado a una época de esplendor turístico de Necochea, cuando los grandes artistas nacionales visitaban la ciudad con frecuencia y los estrenos cinematográficos, los recitales y las actividades sociales formaban parte de la agenda habitual de cada verano.
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