“Antes de verlo así, preferiría que se implosione”
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Eugenia Quagliaroli lamentó el estado del Casino y propuso que, si no se puede arreglar, se podría hacer en el lugar un jardín, antes de que quede en esas condiciones. Consideró que la ciudad ha retrocedido en muchos aspectos
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“Si no se puede mejorar el Casino, pienso que habría que derribarlo y hacer un hermoso jardín de piedras y plantas”, destacó la exfiscal Eugenia Quagliaroli y reconoció que “antes de verlo así, preferiría que se implosione”.
Eugenia Quagliaroli nació en Olavarría, pero a los 2 años su familia se radicó en Necochea. Estudió Derecho en Mar del Plata y, al regresar a la ciudad, trabajó en forma privada como abogada durante 12 años. En 1988, cuando se creó el Departamento Judicial de Necochea, ingresó como fiscal, cargo en el que se desempeñó durante 27 años, hasta jubilarse. En forma simultánea con su carrera profesional, participó en diversas entidades y aún lo sigue haciendo. Formó parte de la delegación local del Colegio de Abogados, integró la Sociedad Argentina de Escritores, fue una de las primeras coreutas del Coro Polifónico Municipal cuando se fundó en 1975. Actualmente integra el Coral del Mar y Musicarte y es presidenta del Centro Regional Emilia Romagna.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista. Consideró que Necochea perdió la alegría que tenía décadas atrás y lamentó el retroceso que, a su entender, se ve en el sector comercial, turístico y cultural. La inseguridad, entre una de sus preocupaciones.
“Era una promesa”
“Necochea está triste”, fue lo primero que dijo Eugenia Quagliaroli, al referirse a la ciudad. “Yo vi los años en que Necochea era una promesa en todos los sentidos, en el comercio, en la cultura, en lo turístico y, si bien es verdad que ha habido crisis constantemente en el país, esto no impidió que otras ciudades muy similares a las nuestras hayan crecido o, al menos, no hayan involucionado”.
A modo de ejemplo, mencionó el crecimiento de Miramar en el sector turístico, Balcarce como generadora de empleo, Tres Arroyos con su parque industrial y San Cayetano, desde el punto de vista edilicio y planta urbana.
En este sentido, recordó lo que Necochea ha perdido y que nunca pudo recuperar. “Cuando yo estaba recién recibida teníamos avión, en 1980 se fue el tren y el puente portuario y ahora no tenemos nada”.
“La ciudad de los ´70 que yo viví era segura y era una promesa”, contó, remarcando que tenía un comercio importante, con marcas reconocidas, mientras que ahora “el comercio que subsiste es heroico”.
En el aspecto turístico, señaló que, en los años 70, en noviembre todos los hoteles estaban ocupados porque había escuelas de todo el país que venían para realizar el viaje de fin de curso a Necochea. “Hoy a esta altura del año, hay hoteles tapiados y otros que se han convertido en juzgados o geriátricos”.
Para ella, se ha retrocedido también incluso desde el punto de vista cultural. A modo de ejemplo, recordó que la ciudad tuvo en su momento un elenco estable, cuando se creó el Teatro Municipal, de donde salieron actores como Danilo Devizia; había un ballet destacado y un coro importantísimo municipal.
Mencionó que en esa época había cinco cines, mientras que hoy hay apenas tres salas y había varios teatros y elencos que venían a quedarse todo el verano. Recordó que ha tenido la oportunidad de ver óperas en el Teatro París e incluso tuvo el privilegio de verla bailar a Maya Plisétskaya en sus últimos años con “La muerte del cisne”.
“No ha quedado nada y lo que ha quedado es todo a pulmón”. En este sentido, se refirió a la Escuela municipal de Artes que aún sigue en pie, pero lamentó “el asentamiento” que se ha instalado a pocos metros en terrenos que pertenecen al ferrocarril.
Falta de planificación
e inseguridad
El estado en que se encuentra la ciudad lo adjudicó principalmente a la falta de planificación. “Es un problema que no sepamos qué perfil de ciudad se quiere”. De todas maneras, aclaró que las responsabilidades son compartidas –“un 50 y un 50”- entre los políticos y los ciudadanos.
“Hay algo que nos ha hecho perder la alegría; Necochea está triste”, reflexionó Eugenia Quagliaroli. “Antes era una ciudad feliz”, agregó.
Para ella, en parte, esta situación está vinculada a la inseguridad, a los arrebatos que impiden que las personas salgan tranquilas a la calle, el avance de la droga y los miedos con los que criamos a las nuevas generaciones.
“Cosas que yo no viví cuando era joven”, recordó. En su relato, contó que durante su juventud había bellísimas confiterías, visitadas por reconocidas figuras del espectáculo, además de lugares para escuchar música y para conversar. “Quienes podían volvían en taxi o se esperaba el micro a las 7 de la mañana y jamás hubo un problema de inseguridad”.
“Es un crimen”
Al hablar del Casino, rememoró cuando se estaba construyendo y su inauguración. Contó que, en los primeros años del complejo, llegaron familiares de Italia a Buenos Aires y vinieron a Necochea exclusivamente para conocer el Casino y, de esta manera, dio cuenta de la importancia que tenía a nivel nacional.
Ahora siente pena de verlo así y aseguró que preferiría que se implosione antes de que siga en ese estado.
“Como persona que ama las plantas, si no se puede mejorar el Casino, pienso que habría que derribarlo y hacer un hermoso jardín de piedras y plantas porque siempre la naturaleza es bella y lo que hay ahora es realmente triste”.
En caso de que se construyera algo, entiende que habría que hacerlo a través de una figura mixta, donde el Estado lo otorgue en concesión, por 50 años si es necesario, y sea el privado el que lo arregle, bajo ciertos cánones. No obstante aclaró que el municipio podría quedarse, por ejemplo, con el teatro auditórium y advirtió que “es un crimen lo que hemos hecho los necochenses con ese lugar”.
Al referirse al Parque, opinó que no está de acuerdo con las posturas extremas que existen. “Tuve la suerte de ir a Nueva York y conocer el Central Park, que está adentro de la ciudad en el centro y son kilómetros que hay que recorrer, donde la parte arbórea está absolutamente cuidada y cualquiera tiene el derecho de recorrerlo, pero al mismo tiempo hay sectores que son privados, como por ejemplo, un lugar para patinar y un lago”. En este sentido, consideró que en el parque Miguel Lillo se podrían sumar servicios privados y, a su vez, cuidarlo un poco más.
“Estamos asistiendo a la muerte de las plantas”, opinó, teniendo en cuenta que hay muchos árboles, que están uno encima del otro, sin ningún control.
Para terminar, se mostró esperanzada sobre el futuro de la ciudad. “Deseo que haya algo en el aire o en el agua que tomamos, que le devuelva a la ciudad un poquito de la alegría que tenía. Necochea está triste y la naturaleza que nos ha dado Dios no lo merece”.
“Los profesionales de salud
tienen que estar pagos”
Sobre el nuevo gobierno municipal, que asumirá después del 10 de diciembre, Eugenia Quagliaroli dijo que siempre tiene esperanza y que, si bien no conoce a Arturo Rojas personalmente, le da tranquilidad saber que es necochense, que pertenece a una familia conocida y que ha tenido trabajo en la ciudad.
Al preguntarle cual debería ser la prioridad del nuevo intendente, no pudo dejar de decir: “pobre muchacho, por dónde empezar”.
De todas maneras, en su opinión, cree que lo primero debería ser solucionar el problema de la salud porque “todos comenzamos y terminamos en el Hospital” y elogió el trabajo “maravilloso” que hace la asociación cooperadora. “Lo principal son los profesionales que tienen que estar pagos porque es heroico el trabajo que hacen, como pasa también en las escuelas que son de la Provincia, pero subsisten gracias al trabajo de los maestros, cooperadores y comunidad”.